Opinión


Desigualdad

Desigualdad | La Crónica de Hoy

La desigualdad atrapa a las personas en la pobreza. Parece solamente una frase corta que en­cierra la tragedia de una muy amplia mayoría de las personas en el mundo. Pero equivale más bien a un planteamiento, una de las premisas fundamentales a partir de las cuales la organización Oxfam realiza investigaciones periódicas sobre la desigualdad en las sociedades vis a vis la concentración de la riqueza en el sistema internacional. Dos fenómenos de anticuario si se quiere, pero que mantienen vigencia contemporánea y que sin duda reflejan una realidad que resulta insultante y preocupante.  En su más reciente informe, dicha organización da cuenta de que esa tendencia concentradora se incrementó en 2018, incluso en comparación con años recientes, ya que la fortuna de 26 millonarios registrados el año pasado, equivale a la riqueza que tienen las 3,800 millones de personas más pobres del planeta (en 2017 eran 43 millonarios).

En el emblemático foro de Davos, durante la presentación del informe titulado Public Wealth or Private Wealth?, la directora ejecutiva de Oxfam, Winnie Byanyima, dijo que la concentración de la riqueza y la agudización de la desigualdad “penaliza la lucha contra la pobreza, perjudica la economía y alimenta la rabia en el mundo”. (Claudia Soto, Informe de Oxfam: 26 millonarios tienen la misma riqueza que la mitad más pobre del mundo, La Tercera, latercera.com)

El informe que puede ser consultado en el portal electrónico de Oxfam, arroja datos tan sorprendentes como el de que, transcurrida una década desde la crisis financiera mundial, las fortunas de los más ricos se han incrementado dramáticamente (en 900 mil millones de dólares en 2018, o su equivalente de 2.5 mmd por día, por ejemplo), en tanto que la riqueza de la mitad más pobre (3.8 mil millones de personas) se ha reducido en 11 por ciento.  Otro dato abrumador es el de que entre 2017 y 2018 se creó un nuevo billonario cada dos días, lo cual le permite a Oxfam afirmar que nunca antes los billonarios tuvieron más riqueza. El informe cita a manera de ejemplo, que el hombre más rico del mundo, ­Jeff Bezos, propietario de Amazon, vió su fortuna incrementarse en 112 mmd, y que el 1% de su riqueza equivale al presupuesto de salud de Etiopía.

La lectura del informe debía suponer un serio esfuerzo de toma de conciencia, pues queda claro como lo apunta dicho documento, que la brecha entre ricos y pobres está resquebrajando a las sociedades, obstaculiza la lucha para erradicar la pobreza y alcanzar la igualdad. Oxfam sugiere que la inequidad es evitable y que su combate es una opción política, la cual debe incluir ciertos pasos concretos para reducirla, marcadamente la importancia de tasar adecuadamente a las corporaciones, a los billonarios y en suma al capital, al tiempo de evitar la evasión fiscal, lo cual requiere de un nuevo arreglo global con normas e instituciones que sean producto de un rediseño de los sistemas impositivos, para hacerlos más justos. No es difícil suponer que ésta no constituye la opción favorita del gran capital y de sus poseedores, pero hace bien la organización en subrayar su importancia.

El filósofo inglés del siglo XIX John Stuart Mill, creía que el progreso iba a darle a las personas  la libertad, la democracia, la felicidad, una moralidad mejor. La historia de los dos siglos siguientes hasta la fecha, particularmente la de las últimas décadas, estaría mostrando la cara opuesta del progreso prefigurado por Mill. Al menos ese cierto tipo de progreso, cuyas limitantes están imbricadas en el entramado político, económico y social de la globalización que tomó un curso específico con el empecinamiento de los presupuestos del modelo económico neoliberal, parece estar tocando a su fin. Sería lo deseable.

gpuenteo@hotmail.com

 

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