Opinión


Desorden y despojo en la 4ª Transformación

Desorden y despojo en la 4ª Transformación | La Crónica de Hoy

 

ROGELIO JIMÉNEZ PONS,

DIRECTOR DE FONATUR:

El desorden almuerza con la abundancia,

come con la pobreza y cena con la miseria

Benjamin Franklin

Cada año, la Auditoría Superior de la Federación revisa la Cuenta Pública de los recursos federales y emite sus conclusiones y recomendaciones sobre la forma en que el Poder Ejecutivo los distribuyó y los gastó. No es nada personal, es su chamba. No veo porqué este año debía ser diferente.

 Pero a Andrés Manuel López Obrador no le gustaron los resultados. No me extraña, pues en uno de sus párrafos el informe señala la escasa transparencia y fiscalización de las dependencias federales.

Todos sabemos que, en su prisa, AMLO lanza programas y proyectos para los cuales -como indica el informe- “no existen criterios, metodologías o normativa específica para determinar los fondos, programas y recursos”. Son sólo ideas sin planeación.  

Una de esas ideas ha sido el Tren Maya. Nadie puede oponerse a la intención de impulsar el sureste, por elemental solidaridad o tal vez por interés propio, ya que los estados desarrollados son los que en parte mantienen a los del sur.

 Como parte del desorden de la 4T, el proyecto se asignó al Fondo a su cargo, siendo que no encaja en la misión de organismo. Ante la falta de estudios previos, el Fondo recurrió a la ONU-Habitat y a la Oficina de la ONU de Servicios para Proyectos, para que realizaran el estudio Desarrollo Integral Territorial y Urbano de la Región Sureste de México-Corredor Regional Tren Maya. Se pagaron 130 millones de pesos por el servicio, pero con la pena de que la ASF no encontró el informe en FONATUR. Mal comienzo, don Rogelio

Por las inconsistencias en el proyecto, la ASF indica que “de continuar las modificaciones en el diseño o (…) retrasos en la construcción, podría incrementarse la inversión y existiría el riesgo de que el Estado no obtenga la rentabilidad esperada por el proyecto”.

En conclusión, el costo inicial de 150 mil millones de pesos muy probablemente brinque a 250 mil millones.

Pero lo que más me preocupa es la inserción de los pueblos originarios en esta megaobra. Inquietante es la declaración de Alberto Velázquez, líder de la asociación civil “Indignación”, hecha a la agencia de noticias EFE: “para el Gobierno es desarrollo, más trabajos y más urbanización; para nosotros, como mayas,  implica que otra vez nos ven como mano de obra barata, implica especulación de la tierra y, por lo tanto, despojo.”

Sí, don Rogelio, despojo de 23 áreas naturales protegidas, siete regiones terrestres y 11 hidrológicas prioritarias, así como graves riesgos para siete mil  sitios arqueológicos, despojo para los mayas y para todos los mexicanos de una riqueza insustituible. No en balde el Poder Judicial ha concedido diez amparos en contra de la obra.

El presidente dice que la ASF exagera y se equivoca; que él tiene otros datos… Olvida que la ASF se basó en información y documentos oficiales proporcionados por FONATUR. Le molesta que los informes de la ASF se hayan hecho públicos; olvida que de eso se trata, de dar transparencia a la gestión pública.

Pide AMLO a la ASF aclarar sus resultados. Aclare usted, don Rogelio, al presidente que así no es la jugada. Toca a las dependencias del Ejecutivo justificar los gastos y aportar pruebas de que han obrado con legalidad y corrección.

Toca la presidente mostrar sus “otros datos”… si los tiene.  No es su dinero, es el nuestro, el de nuestros impuestos.

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