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Desvíos y malos manejos por $200 mil millones del Fonden

David León, Coordinador Nacional de Protección Civil, revela irregularidades en declaratorias extraordinadrias de emergencia, contrataciones y adquisiciones en los sexenios de Calderón y Peña, en perjuicio de damnificados

Desvíos y malos manejos por $200 mil millones del Fonden | La Crónica de Hoy

(Primera de dos partes)

 

Al menos 200 mil millones de pesos etiquetados durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto para emergencias y desastres están bajo sospecha, pues se han documentado malos manejos o desvíos en perjuicio de población damnificada, según datos de la Coordinación Nacional de Protección Civil.

“Los principales espacios de corrupción eran las declaratorias extraordinarias, así como las contrataciones y adquisiciones realizadas por los estados o las delegaciones federales, ahí se prestaba para un uso irregular”, señala en entrevista con Crónica el titular de la dependencia David León, un hombre raudo, a decir por su celeridad al hablar y los ágiles trazos de sus dichos en hojas bond. Maratonista, al fin…

Durante la charla, en su oficina del Cenapred, anota una y otra vez sobre los espacios blancos de papel las palabras corrupción y declaratorias extraordinarias, las encierra en un círculo, las raya o tacha, como señal de una de las encomiendas fundamentales en el cargo.

Con Calderón, se destinaron en promedio —y en teoría— 13 mil 550 millones de pesos anuales para el Fondo de Desastres Naturales (Fonden); con Peña, el promedio fue de 19 mil 452 millones. A tres semanas de finalizar el primer año completo de la 4T, David lo ha reducido a sólo mil 70 millones, el 5 por ciento de lo derrochado anualmente durante el sexenio pasado.

La cifra seguro aumentará, porque aún quedan procesos abiertos, pero el gasto se mantendrá quizás como el más bajo de los últimos quince años…

“Lo que hicimos en este primer año fue cuidar mucho el proceso de declaratorias, cuidar los recursos; ha sido andar en bicicleta con una mano, y con la otra ordenando los procesos anteriores, que son un chorro. Es lo que se está haciendo en la Dirección General para Gestión de Riesgos, a cargo del Fonden”, dice.

Nombró en esa área a Brisna Beltrán, una investigadora de El Colegio de México a quien no conocía, cuya tesis de doctorado desmenuzó el Fondo, de probada especialidad técnica, pero sobre todo con historial de honestidad. “Me interesaba un perfil que no tuviera vínculos políticos que pusieran en riesgo los recursos”.

Pero el camino ha sido empedrado, porque León Romero ha debido sortear vacíos legales e insuficiencia de equipo humano y presupuesto operativo…

El Fonden se conforma de tres instrumentos financieros: uno para atender emergencias, activado a través de declaratorias de emergencias emitidas por el Coordinador, pero a petición de gobiernos estatales, y el cual brinda ayuda en especie: despensas, colchonetas, cobijas, aparatos electrónicos… Y dos más accionados mediante declaratorias de desastre: el de apoyos prioritarios, dinero a ejecutar en 30 días por las diversas instancias del gobierno federal para restablecer comunicaciones, drenajes, puentes u otras obras; y el de reconstrucción de infraestructura afectada, en el cual también se envía capital y el costo es compartido con las entidades de la República cuando se trata de construcciones de corte local.

Ambas declaratorias, tanto emergencia como desastre, pueden lanzarse de dos maneras: una ordinaria, en la cual es indispensable la validación de la institución del ramo —Conagua, si se trata de una inundación por lluvias; Sismológico Nacional, si es un temblor; Conafor, si es incendio forestal, etc.—, para verificar si la información proporcionada por el gobierno estatal es cierta y cuál es su nivel de impacto; y extraordinaria, cuando el Coordinador la anuncia en solitario, sin intervención de la autoridad revisora.

“Eso ya no se hace en esta administración, nunca más —enfatiza David, mientras vuelve a rayar la palabra en papel—. El problema de la mayoría de las declaratorias extraordinarias de años anteriores, es que no tienen sustento, ni pies ni cabeza”.

—En declaratorias de emergencia, mandas los insumos a los estados, ¿y cómo se está buscando garantizar que no haya corrupción? —se le pregunta.

—No las repartimos nosotros, no tengo gente, de eso se encargan los gobiernos locales, yo lo que trato es de observar que se entreguen; no es mi atribución, pero me las estoy arreglando para que la Coordinación y otras instituciones estén atentas al cumplimiento.

—¿Cuáles?

—Me puede ayudar Marina, Sedena, Guardia Nacional, Coordinadores del Bienestar, la Secretaría de Salud, me interesa que a nadie le condicionen los apoyos a cambio de un voto, o que los embodeguen para utilizarlos después en un proceso electoral.

—¿Qué hay de las entregas de dinero para la reconstrucción?

—El protocolo indica que deben crearse subcomités con participación estatal y federal, tienen 30 días para hacer el levantamiento de la infraestructura dañada, pero ha habido muchos vicios… Después de la tormenta Fernando (de septiembre de 2019), el gobierno de Nuevo León dijo que necesitaba 7 mil 500 millones de pesos para reconstruir sin explicar cómo lo calcularon. Aunque no tengo atribución ni capacidad, me metí a observar los censos, que no metieran infraestructura inexistente o que no correspondiera, se hizo otro levantamiento metro a metro y al final quedó en 250 millones de pesos.

—¿Los recursos monetarios se entregan a los estados?

—No, Hacienda se encarga de dispersar y el Fonden paga a los contratistas. A veces el negocio está en que delegados o estados son los que eligen a las empresas, por eso hay que estar alertas. Hay números completamente desfasados, ¿cómo 40 mil millones en un año para el Fonden?, ¿adónde pararon?

—Cuando son insumos, ¿quién se encarga de comprar cobijas, colchones, aparatos y lo demás?

—Antes era la Oficialía Mayor de Gobernación, porque la Coordinación estaba adscrita a Segob. Hoy es el Oficial Mayor de la Secretaría de Seguridad Pública, de la cual dependemos, pero igual lo estoy checando.

Tras más de un año en el puesto, afirma, “no me he sentado con ningún proveedor, y me han buscado todos, grandes empresas que venden despensas, colchones, cobijas… No me voy a sentar con ellos, como tampoco me van a ver entregando una despensa, me parece indigno para un servidor público. Sí voy a todos los lugares de emergencia, para coordinar, eso no se hacía antes, se hacía todo desde la comodidad de una oficina, voy porque así me puedo dar cuenta de los daños”.

—Si te están buscando los proveedores, es porque así se estilaba…

—Seguramente. Te buscan para vender sus servicios, aunque todo debía verse en la oficialía.

La Coordinación, cuenta, carece de representación en el territorio: su personal se limita a 450 personas. Sin embargo, en todos los casos se manda de manera previa una misión conformada por al menos dos funcionarios.

“Otra inquietud personal, que tampoco está en mi ámbito de competencia, es dar seguimiento al trabajo realizado por las empresas contratadas para la reconstrucción y estar muy atento a los avances, porque ahí siempre entraba el compadre o el amigo”.

Como ejemplo reciente, en Mapastepec, Chiapas, solicitaron 250 millones por un desastre en el sector hidráulico. David, quien conocía el municipio, ordenó una investigación y terminó por comprobarse la inexistencia de obras de tal alcance presupuestario.

—Has mencionado que muchas tareas no son de tu competencia, pero las haces, ¿se requiere entonces una modificación a las normas o basta con la simple voluntad?

—Lo hago por el compromiso con el servicio público y con el Presidente, no puedo ser parte de este proceso y dejarlo suelto, decirle al Presidente: lo entregué y de lo demás, no sé. El país necesita funcionarios que combatan la corrupción aun con lagunas. Sí representa una carga, pero ahí la llevamos, nos tenemos que multiplicar para estar ahí e involucrar a otros secretarios, y que cada uno vigile lo que es de su ramo.

—Y necesitas también presupuesto…

—No tengo los recursos, si dices que todo este trabajo de custodia lo debe hacer la Coordinación, pues tal vez sí, pero necesitamos recursos para poder hacerlo y cubrir todos los puntos. No soy de los que necesita un papel, es pura convicción.

—A la luz de lo que me cuentas, el Fonden era una especie de alcancía para negocios sucios…

—No quisiera que se entendiera que el Sistema Nacional de Protección Civil estaba configurado para la corrupción, porque hay funcionarios comprometidos, extraordinarios. Lo que sí, existen hallazgos de sobra de que el Fondo era utilizado de manera incorrecta en los sexenios pasados. Ahí están varios reportes de la Auditoría Superior de la Federación. Nadie puede ocultar que el dinero del Fideicomiso Fuerza México para atender los sismos del 2017 no llegó a los damnificados.

El reto actual, dice, “es evitar que los candados no estén a capricho del servidor público, que no existan vacíos que alienten las corruptelas, como estas declaratorias extraordinarias o adquisiciones anómalas”.

David vuelve a las prisas: suena el teléfono, los mensajes atiborran su celular. “Estoy de cabeza”, susurra. Llegó, además, para sacudir el ritmo institucional, “porque estaba aletargado, y el ritmo del Presidente es otro: comenzamos a las 4 de la mañana y terminamos, cuando tenemos suerte, a las 11 de la noche. A veces no hay ni descansos, trabajo de 24 horas, porque es tiempo de transformar”…

 Dos rectificaciones tras revisiones

Después de la tormenta Fernando (de septiembre de 2019), el gobierno de Nuevo León dijo que necesitaba 7 mil 500 millones de pesos para reconstruir. Con base en los censos se hizo otro levantamiento metro a metro y al final quedó en 250 millones de pesos.

En Mapastepec, Chiapas, solicitaron 250 millones de pesos por un desastre en el sector hidráulico. Se ordenó una investigación y terminó por comprobarse  la inexistencia de obras de tal alcance presupuestario.

DIFERENCIAS

Declaraciones de desastre y emergencia emitidas en el sexenio de Calderón: 561, promedio de 94 al año.

Declaraciones de desastre y emergencia emitidas en el sexenio de Peña Nieto: 754, promedio de 126 al año

Declaraciones de desastre y emergencia emitidas en el primer año de López Obrador: 67

 

 

 

 

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