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Día 1 en Woodstock: Folk, locura y descontrol

Un intimidado y afortunado Richie Havens comenzó el concierto, que cerró su primera jornada con un emotivo momento, en medio de la lluvia, con Joan Báez

Día 1 en Woodstock: Folk, locura y descontrol | La Crónica de Hoy

Cuando Michael Lang se acercó a Richie Havens para decirle que sería el primer artista en tocar en el Festival de Woodtock, el guitarrista de folk tembló de miedo: “¡Oh, Dios, me van a matar! ¡No voy a salir primero! ¿Qué, estás loco?”, le dijo. El reloj rebasaba las 15:00 horas y el inicio del festival tenía algunas horas de retraso tiempo en el que la multitud tuvo que ser entretenida por uno de los agricultores del pueblo que realizó unos ejercicios de yoga.

La agrupación que abriría el concierto era Sweetwater, una banda de rock psicodélico, pero para ese momento todavía estaban en el hotel, a siete millas de distancia, junto a otros artistas: “¡Dios mío, me arrojarán latas de cerveza porque el concierto está retrasado!”, se dijo Havens, según lo relató en un texto conmemorativo publicado en 1989. “Así que hablé un poco rápido, un poco de rap, y luego hice un set de casi tres horas, hasta que alguno de los otros finalmente apareció”, dijo.

En ese texto explica que también su presentación fue marcada por algunas circunstancias como la de su bajista, Eric Oxendine, quien había quedado atrapado en el tráfico en la autopista estatal de Nueva York, así que tuvo que abandonar su auto a 30 millas de distancia y caminó, y llegó justo cuando salían al escenario: “Cuando salimos del festival, no había otro auto en la carretera excepto el nuestro (…) Ésa fue la cosa más surrealista que he visto en mi vida”, dijo.

A las 17:07, el músico folk abrió el festival que duró tres días. El primer tema que tocó fue “I Can’t Make It Anymore”, también unos memorables himnos mundiales como “Strawberry Fields forever”, de The Beatles; recibió muchos aplausos y tocó hasta que su repertorio de canciones se agotó, por eso improvisó una canción basada en la vieja melodía espiritual “Motherless Child” que denominó “Freedom” (Libertad) en una estrofa. La canción se convirtió en un éxito internacional.

Según una entrevista en la televisión, originalmente había cuatro canciones planeadas para él, al final tocó por dos horas y 45 minutos: “Mi mayor recuerdo fue darme cuenta de que estaba viendo algo que nunca pensé que vería en mi vida: un grupo de personas con el mismo espíritu y conciencia. Y créeme, ¡no querrías estar en un lugar con tanta gente si no tuvieran ideas afines! Fue la primera expresión de la primera generación de mentalidad global nacida en el planeta”, recordó.

Mientras tanto, Sweetwater había sido trasladada en helicóptero. Después del discurso de apertura de Swami Satchidananda, jugaron su set de 45 minutos y estaban muy insatisfechos con su actuación. Tocaron temas como “What’s Wrong”, “Motherless Child” o “Two Worlds”.

Luego comenzó a llover, y Bert Sommer hizo su aparición. Junto a su banda tocó diez canciones, incluida la canción de “Jennifer”. Con el inicio del anochecer apareció Tim Hardin, quien vivía en Woodstock en ese momento y cuya carrera ya estaba llegando a su fin. Él y su banda tocaron canciones como “Misty roses” o “If I Were a Carpenter”. En el último tema, su voz se quebró en varios momentos, probablemente debido a la fuerte influencia de las drogas.

A ellos le siguieron el músico indio conocido mundialmente como virtuoso del sitar, Ravi Shankar, quien se había dado a ­conocer en el Monterey Pop Festival. Woodstock fue el último concierto del maestro de George Harrison en festivales de este tipo. El músico paró su concierto a las 22:30 horas debido a la fuerte lluvia, sólo tocó tres temas.

Casi a las 11:00 horas apareció la joven cantante de folk Melanie Safka (22 años), quien dijo que tenía la impresión de que aparentemente era la única que no estaba bajo la influencia de las drogas. Su momento se dio cuando tocó “Beautiful people” y “Birthday of the Sun”, mientras que en la oscuridad el público movía, al ritmo de la música, velas que habían sido entregadas previamente.

Luego llegó Arlo Guthie, ­quien interpretó “Walking down the line”, de Bob Dylan; “Amazing Grace” y su canción “Coming into Los Angeles”, donde fue interrumpido brevemente por un anuncio de Jerry García.

Lo más destacado y ­protagonista de la primera noche fue Joan Báez. Subió al ­escenario poco antes de la 1 de la madrugada. Estaba embarazada de seis meses y extrañaba a su esposo David Harris, quien estaba en una prisión de Texas por negarse a pelear en la Guerra de Vietnam. “Esta es una canción organizadora”, le dijo a la audiencia antes de tocar “Joe Hill”.

Luego dejó a un lado su guitarra y cantó “Swing Low, Sweet Chariot”. Cuando terminó su actuación con “We Shall Overcome”, comenzó una tormenta eléctrica que duró aproximadamente tres horas.

“Pienso en los eventos que ocurrieron alrededor de esa época, fue una tormenta perfecta, por eso la gente desearía haber estado allí. Y no sólo Woodstock, sino todo el tiempo en que se trataba de música y personas que se sentían comunitarias entre sí porque habían estado en el movimiento de derechos civiles o en el movimiento contra Vietnam”, dijo Joan Báez en una entrevista a la revista Rolling Stone.

“Fue como una tormenta perfecta y me di cuenta de que Woodstock era como el ojo del huracán porque era diferente. Fue este fin de semana de amor e intimidad e intentos de belleza, cuidado y política. Y debido a que estaba aislado así, de alguna manera era seguro y esas cosas podrían suceder. Es por eso que un policía podría asar hot dogs y poner su arma en el asiento delantero de su automóvil y no preocuparse por eso porque era un lugar extraordinario y seguro”, enfatizó.

¿Crees que la lluvia ayudó a unir a todos? Se le preguntó: “Absolutamente. Creo que en un concierto, uno de estos actos de Dios lo convierte en un concierto totalmente único. Todos están juntos en esto”, concluyó.

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