Opinión


Diez nuevas competencias para enseñar

Diez nuevas competencias para enseñar | La Crónica de Hoy

En su libro (SEP, Grao, 2004), cuyo título tomamos prestado para esta colaboración, Philippe Perrenoud, aclara que esas competencias son, en realidad, familias de competencias, y fueron tomadas de un documento oficial publicado en Ginebra en 1996 como base para la formación continua y para contribuir a la profesionalización del docente.

Las diez familias de competencias son las siguientes: 1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje. 2. Gestionar la progresión de los aprendizajes. 3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación. 4. Implicar a los alumnos en sus aprendizajes y en su trabajo. 5. Trabajar en equipo. 6. Participar en la gestión de la escuela. 7. Informar e implicar a los padres. 8. Utilizar las nuevas tecnologías. 9. Afrontar los deberes y dilemas éticos de la profesión. 10. Organizar la propia formación continua.

La competencia número 1, organizar y animar situaciones de aprendizaje es fundamento de las demás e incluye competencias más específicas, como conocer los contenidos que hay que enseñar, trabajar a partir de las representaciones de los alumnos, actuar sobre los errores y obstáculos que muestran los alumnos en el aprendizaje, construir dispositivos y secuencias didácticas e implicar a los alumnos en investigaciones y proyectos de conocimiento.

Un profesor gestiona la progresión de los aprendizajes del alumno (competencia 2) cuando posee una visión longitudinal de los objetivos que pretende alcanzar, cuando hace frente a problemas propios del nivel y las posibilidades del estudiante, cuando vincula la teoría con las actividades de aprendizaje, cuando es capaz de aplicar evaluaciones formativas y hace controles periódicos para la toma de decisiones progresivas.

La competencia 3 ayuda a enfrentar la diversidad que existe en el grupo, organizar, compartimentar y extender el espacio de la clase, dar apoyo a los alumnos con mayores desventajas, buscando igualar los aprendizajes del grupo; desarrollar la cooperación entre alumnos y ciertas formas de enseñanza mutua. La competencia 4 busca fomentar en el alumno el deseo de aprender, hacer clara la relación del trabajo estudiantil con el aprendizaje, instrumentar un consejo de alumnos para tomar acuerdos compartidos, estimular proyectos personales para cada alumno.

El trabajo en equipo es la competencia 5, lo que significa elaborar proyectos sobre representaciones comunes, impulsar el trabajo en grupos, dirigir las reuniones, analizar colectivamente situaciones complejas y hacer frente a conflictos entre personas. Las otras cinco competencias se refieren a temas muy conocidos: participar en la gestión de la escuela, lo cual implica tareas administrativas y de gestión (gestión de recursos, organizar a los padres de familia, organizar a los alumnos, etc.); informar e implicar a los padres en la educación de sus hijos y en las tareas escolares. Utilizar las nuevas tecnologías tiene un significado muy claro, se trata de utilizar los dispositivos para cumplir fines educativos. Prevenir la violencia en la escuela y combatir los prejuicios y las discriminaciones nos confronta a dilemas éticos que tenemos que resolver. Finalmente, organizar la propia formación continua obliga a autoevaluar la propia práctica docente y a desarrollar un programa personal de formación continua, aunque a veces también incluye acuerdos entre colegas para formarse y apoyarse mutuamente.

 

 

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