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Difícil que se apruebe nueva Ley de Ciencia antes de septiembre: Sergio López Ayllón

No va a salir en este periodo de sesiones y se va a ir al próximo, añade el doctor en Derecho/ Los Centros Públicos de Investigación quedarán subordinados a las prioridades de la Agenda de Estado, alerta

Difícil que se apruebe nueva Ley de Ciencia antes de septiembre: Sergio López Ayllón | La Crónica de Hoy

Es muy difícil que la nueva Ley General de Ciencia y Tecnología sea aprobada en el actual periodo ordinario de sesiones de las Cámaras de Diputados y Senadores, debido a la gran cantidad de comentarios, quejas y sugerencias que han expresado diferentes grupos académicos hacia el Anteproyecto que en diciembre de 2020 entregó al Presidente Andrés Manuel López Obrador el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Por eso es muy probable que el tema se discuta hasta septiembre, señaló Sergio López Ayllón, doctor en Derecho y director del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), durante un foro de análisis organizado por alumnos de ese Centro Público de Investigación. 

“La Ley ya no va a salir en este periodo de sesiones. Nos vamos al periodo de septiembre. Las consultas que se han realizado han generado mucho ruido, hay mucha inquietud, preocupación y comentarios. Y vamos a ver cómo evoluciona la discusión”, indicó el director del CIDE.

Oficialmente, el actual periodo ordinario de sesiones concluye el 30 de abril. El tema de la Ley de Ciencia tiene relevancia porque en mayo de 2019 los propios diputados y senadores se impusieron la obligación de aprobar una nueva legislación para la investigación científica cuando aprobaron la reforma al Artículo 3 de la Constitución y en el artículo Sexto transitorio de esa reforma redactaron: “El Congreso de la Unión deberá expedir las Leyes Generales en materia de Educación Superior y de Ciencia, Tecnología e Innovación a más tardar en el año 2020”.

Dos años después, el Congreso sólo cuenta con una iniciativa que fue presentada por el Senador Alberto Galarza, del partido Movimiento Ciudadano, pero no ha sido discutida en comisiones ni en el pleno. Esa iniciativa fue elaborada por Galarza Villaseñor al fusionar dos iniciativas ciudadanas elaboradas por la Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología (Rednacecyt), y la asociación civil Red ProCienciaMx.

Además de esa iniciativa que está en el Senado, hay otro Anteproyecto, que fue elaborado por Conacyt, entregado al Presidente y que recientemente fue analizado en dos foros virtuales organizados por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

GOBIERNO Y ESTADO. El académico señaló que además de las quejas de excesivo centralismo y mermas en la libertad de investigación, en el Anteproyecto de iniciativa de Conacyt se nota que aunque en teoría se reconocen las autonomías de los Centros Públicos de Investigación, en los hechos, los centros quedarán subordinados a las prioridades de la Agenda de Estado. 

“Esto no quiere decir que los Centros no puedan hacer otras cosas, pero sí quiere decir que los recursos económicos no van a estar ahí”, reflexionó el Doctor en Derecho.  

En la misma mesa de diálogo, virtual, participaron el doctor Carlos Heredia Zubieta, profesor e investigador de la División de Estudios Internacionales del CIDE, y el Maestro Leonardo Núñez, egresado de Ciencia Política del CIDE y actualmente investigador en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. 

López Ayllón dijo que hablar sobre el marco legal que rige al ecosistema de investigación científica en México es entrar a un terreno poco explorado en términos de análisis de política pública.  Recordó que aunque en los años 70s y 80s nace la mayor parte de los centros de investigación que actualmente operan en México, la generación de conocimiento no ha estado en el centro de la mirada de los tomadores de decisiones hasta hace pocos años. Sin que tengan todavía claro qué es la investigación. 

Fue hasta la Ley de Ciencia, de 2002 cuando se estableció la necesidad de contar con una Política de Estado hacia la ciencia. Pero incluso los primeros dos presidentes que convivieron con esa Ley —Vicente Fox y Felipe Calderón— no cumplieron con el mandato de encabezar el Consejo General de Ciencia y Tecnología por lo menos una vez al año. 

“Sería injusto si yo dijera que esto es un proyecto de Ley acabado. Así lo ha dicho Conacyt. Es un proyecto de Ley en proceso de elaboración. Ha habido muchos comentarios, muchas propuesta, muchas críticas de la comunidad. Ojalá tuviéramos tiempo de reflexionar en un mejor diseño de Ley que tuviera mucha más claridad, incluso sin compartir la visión que tiene actualmente Conacyt. Que si la van a implementar, por lo menos lo hagan con mejores herramientas”, apuntó López Ayllón.

El doctor Carlos Heredia dijo que el actual Anteproyecto de Ley de Conacyt tiene tres confusiones importantes: 1) usa la palabra centralización para sustituir lo que debería ser una coordinación entre actores; 2) la segunda confusión es que en el texto, el gobierno suplanta al Estado, siendo que la sociedad forma parte del Estado, pero en el texto parece considerar que el Estado se limita al gobierno, y 3) el anteproyecto parece no entender que “o la ciencia es global o no lo es” como se ve en la investigación actual sobre vacunas y coronavirus que exige intercambiar información para enriquecer la investigación.

 

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