Opinión


Dos presidentes en Venezuela ¿y ahora qué?

Dos presidentes en Venezuela ¿y ahora qué? | La Crónica de Hoy

Venezuela vivió ayer una jornada de infarto y se avecinan días muy peligrosos en los que cualquier chispa podría hacer estallar un país sumergido desde hace demasiado tiempo en el surrealismo mágico. De hecho ¿qué más surrealista que contar, a partir de ahora, con dos presidentes?

Juan Guaidó asestó ayer un golpe cuando se proclamó presidente interino ante cientos de miles de venezolanos, que reaccionaron con euforia y asombro (casi nadie se lo esperaba) a este desafío al régimen. El otro es Nicolás Maduro, el mismo que calificó de Guaidonazo lo sucedido, en un intento de mezclar lo ocurrido con el Caracazo, los disturbios que dejaron miles de muertos en la Venezuela anterior a Hugo Chávez.

El problema, como diría Julio César, es que, cuando cruzas el Rubicón ya no hay marcha atrás y obliga al mundo entero a que se posicione. “O estás con César o estás con Pompeyo”. En su versión actualizada: “O estás con Guaidó o estás con Maduro”. Lo irrelevante es quedarse en tierra de nadie.

La rapidez con la que Estados Unidos reconoció al nuevo mandatario venezolano y el argumento usado por el presidente Donald Trump —calcado al de Guaidó: el golpe está amparado por la Constitución bolivariana, ante la ausencia de un presidente legítimo— demuestra claramente que Washington sabía de antemano lo que iba a ocurrir.

Sin embargo, nada apunta a que la autoproclamación de Guaidó sea una provocación para justificar una invasión militar.

No hace mucho, el número dos del régimen, Diosdado Cabello, advirtió que si Estados Unidos invadiera Venezuela sería su “segundo Vietnam”. Tiene razón: El Ejército se mantiene fiel a la Revolución... de momento.

En cualquier caso, sorprende la audacia de Guaidó y Trump ante el contragolpe de Maduro a la proclamación del interinato en Venezuela. El chavista reaccionó como se esperaba: cortando relaciones diplomáticas con EU y dando un plazo de 72 horas para que salga del país todo el personal diplomático. La respuesta del joven Guiadó fue poco menos que humillante: él no recordaba haber dado ayer ninguna orden para romper relaciones con EU, mientras que el jefe de la diplomacia de Trump, Mike Pompeo, decía que un “expresidente” no podía sacar a su gente de Venezuela.

El morbo está servido: ¿A quién comprará EU el petróleo venezolano, al presidente que desconoce, pero que tiene la llave de PDVSA, o al presidente que reconoce, pero que no tiene crudo para vender?

Ésa será una de las incógnitas que necesariamente tendrán que ir despejándose en los próximos días. Otra, el comportamiento de los militares venezolanos.

En cuanto a México, la posición es la previsible. El gobierno reconoce la legalidad de Maduro y se desmarca de la mayoría de los países de la región, que alegan que llegó al poder mediante fraude masivo del régimen. Andrés Manuel López Obrador no entra en esos detalles y se escuda en el principio de no intervención.

Legalmente está en todo su derecho, moralmente es muy discutible, sobre todo, si AMLO es consciente de que una de las obsesiones de Maduro es impedir a toda costa que entre en Venezuela, no ya la comida que ofrece la ayuda internacional, sino la medicina que necesitan miles de compatriotas para no morir miserablemente.

 

fransink@outlook.com

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