Escenario


Edwarda Gurrola brilla con Luciérnagas rumbo a los Premios Ariel

Entrevista. La cinta de la directora iraní Bani Khoshnoudi, cuestiona las barreras culturales y territoriales del mundo

Edwarda Gurrola brilla con Luciérnagas rumbo a los Premios Ariel | La Crónica de Hoy

Foto: (Especial) La intérprete habla de su personaje en la película frente a su nominación como Mejor Actriz.

Siendo perseguido en su país, Ramin (Arash Marandi), un joven homosexual iraní, viaja por el mundo viviendo en el exilio, desembarcando en Veracruz, donde el choque cultural y de comunicación lo llevarán a refugiarse en un estado de constante nostalgia por su vida anterior, descubriendo que —sin importar el lugar donde se encuentre— los vínculos emocionales pueden ser cimentados donde sea.

La conectividad cultural del mundo es más inmediata con el soporte de la tecnología actual; sin embargo, la polarización ideológica fomenta un distanciamiento regional y comunicativo que muestra la cinta por medio de la crisis migratoria global.

“La migración es algo milenario, pero que en la actualidad es mucho más violento a pesar de las ventajas tecnológicas. Existe una falta de libertad derivada de los procesos burocráticos de movilidad internacional, además de las atenuantes xenofóbicas y raciales que militan en diversos países, coartando un intercambio cultural que el mundo necesita”, señaló Gurrola a Crónica Escenario.

Por ello el cine funge como una herramienta poderosa de vinculación cultural, acercando contextos desconocidos, así como modelos de comportamiento social ajenos al propio. La actriz nominada por su papel como Leti, analiza estos fenómenos planteados por parte de Khoshnoudi.

“El arte siempre ha sido una herramienta universal para conectarnos, uniéndonos a través de todas sus expresiones. En el caso de las plataformas digitales, la inmediatez informática se convierte en un arma de doble filo, donde la veracidad de sus elementos es constantemente cuestionada”, puntualizó la actriz.

Aunado a las distancias lingüísticas que los personajes tienen que solventar a lo largo de la trama, la sensación de una naturaleza incompleta es un común denominador que percibimos a través del papel que Edwarda interpreta.

“Todos los personajes quieren estar en otro lado; en el caso específico de Leti, la responsabilidad de quedarse para apoyar a su familia, dejando de lado su sueño de migrar a los Estados Unidos, describe una generalización en la vida de las mujeres del país, las cuales se avocan al cuidado de sus seres queridos sin importar sus propios objetivos”, explicó.

“El miedo de derribar sus barreras emocionales, para que un nuevo sentimiento llegue a su vida, es otro de los matices que Leti posee, a pesar de un exterior que podría percibirse como el de una mujer fuerte e independiente”, añadió.

El pasado es uno de los fantasmas que habita en la conciencia de los protagonistas, cargando con demonios internos que les impide avanzar hacia nuevos objetivos y, porqué no, conexiones humanas mucho más duraderas.

“Personalmente, creo que debemos dejar ir el pasado, puesto que no hay forma de modificarlo; si bien podemos utilizarlo como método de enseñanza, la mejor alternativa vivir el presente”, destacó la próxima contendiente en la categoría a Mejor Actriz de los Premios Ariel 2020.

El trabajo conjunto con Bani Koshnoudi, impregnado de sus inquietudes ante los temas migratorios, propiciaron una mirada fresca usando un contexto diferente al acostumbrado, es decir, la migración de Centro y Sudamérica hacia los Estados Unidos.

“Con Bani hablamos en reiteradas ocasiones de las circunstancias en Irán, donde la ausencia de un estado laico deriva en constantes atropellos en contra de los derechos humanos, generando paralelismos claros en ciertos aspectos, con el entorno mexicano, así como sus disyuntivas; todo esto plasmado a través de un atractivo trabajo en el set, donde se permitía proponer sin salir de la idea principal de la trama”, compartió Edwarda.

“Francés, alemán, inglés, farsi y español, eran algunos de los idiomas que rodeaban a la producción, y que indudablemente permeó durante la filmación, además de filtrarse a la propia esencia del filme, el cual intenta proponer una universalidad de las emociones humanas que no necesitan de una traducción”, indicó la protagonista de la cinta.

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