Opinión


El amor por el petróleo

El amor por el petróleo  | La Crónica de Hoy

ING. ROCÍO NAHLE.

SECRETARIA DE ENERGÍA:

 

Un hombre obstinado no tiene opiniones,

sino éstas a él.

Alexander Pope

 

Me pregunto qué cuentas va a rendir México en la próxima Convención Marco de Cambio Climático de la ONU (COP26) a celebrarse en noviembre de este año, en Glasgow, Gran Bretaña.  Se trata de la reunión mundial más importante desde el Acuerdo de París. 

No va a estar fácil. De entrada le digo que Alok Sharma, secretario para el Desarrollo Internacional del país anfitrión, ha aprovechado la postergación de la COP26 y se ha planteado una agenda muy ambiciosa, tomando el COVID como una oportunidad para discutir las alternativas de reactivación económica con cuidado del medio ambiente. 

En preparación de la COP26 el presidente Joe Biden convocó la semana pasada a una cumbre sobre cambio climático, con la asistencia virtual de 40 líderes mundiales. Como usted seguramente sabe, el nuevo mandatario estadounidense es un convencido de la urgencia de tomar acciones claras y consistentes al respecto. Y tengo la pena de comunicarle que países africanos tuvieron propuestas más serias y decididas que México.

Biden se comprometió –no fue choro mareador, sino compromiso en serio— a reducir a la mitad las emisiones de efecto invernadero para volverlas a los niveles de 2005. Para lograrlo, tiene un plan de infraestructura mega millonario con inversiones en energías limpias. 

China, aunque cautelosa, se mantuvo firme en reducir las emisiones. Bueno, hasta Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, se comprometió a detener la deforestación ilegal de la Amazonia. En síntesis: las naciones han acordado bajarle en serio a la producción y consumo de combustibles fósiles. Pero resulta que en dicha reunión, nuestro presidente presumió nuevos yacimientos de petróleo en México; fue como mostrar la soga en la casa del ahorcado.

Puede que esté equivocado, así que le ruego me aclare algunas de mis muchas dudas. 

El plan energético del presidente López Obrador se basa en el rescate de PEMEX, para convertirlo en la palanca del desarrollo nacional. No entiendo cómo una empresa más que quebrada cumplirá con tan loable misión. Usted me dirá que invirtiendo recursos para modernizar sus plantas, sus procedimientos y su exploración. En 2021, le inyectarán 411 mil millones de pesos y por ahí anduvieron los apoyos en los dos últimos años. Con todo ese dinero, la paraestatal no ha cumplido con sus metas de producción. Me pregunto: ¿no sería preferible que PEMEX migrara a otro modelo de negocio energético?, digo, para no meterle dinero bueno al malo. 

Pues con todo y la baja producción, PEMEX ya no sabe qué hacer con el combustóleo derivado de la refinación de petróleo. A la fecha, tiene miles y miles de barriles que nadie quiere comprar. La baja demanda obedece a la poca actividad económica mundial, pero también a que es un combustible muy, pero muy sucio. ¿Qué piensa hacer con tanto combustóleo? ¿Qué dirán usted y el presidente en Glasgow al respecto?

Don Andrés dice que el petróleo se usará para la producción de gasolina de consumo interno. ¿Sabrá que el precio de los autos eléctricos va a la baja y que el costo de las baterías se redujo 89 por ciento? Le apuesto que en diez años serán accesibles y dudo que PEMEX llegue a amortizar la inversión hecha a lo largo del sexenio. 

Para rematar, la paraestatal piensa hacer todo solita. Nada de rondas, ni de farmouts. Nada de iniciativa privada. Como si el sindicato hubiera demostrado su honradez y capacidad. 

Última pregunta, ¿a cuánto ascienden los aranceles que los países con energías limpias imponen a los productos de países obsesionados con el petróleo? Váyase preparando.


 

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