Opinión


El aprendizaje digitalizado en la sociedad del conocimiento

El aprendizaje digitalizado en la sociedad del conocimiento   | La Crónica de Hoy

La transición hacia la educación digital, más allá de su carácter eminentemente innovador, ha representado la necesidad permanente de incorporar las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC) a los procesos de enseñanza aprendizaje, un verdadero reto en momentos donde confluye el final de un ciclo escolar con el comienzo de otro, y cuyas anhelantes expectativas no dejan de sobreponerse al SARS-CoV-2 y a sus variantes.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), más de 861.7 millones de niños y jóvenes en 119 países han visto afectadas sus trayectorias escolares a causa de la pandemia, escenario éste donde el aprendizaje digitalizado (eLearning) encontrará la más extensa de las permanencias debido a las regulaciones sanitarias, sin que se prescinda necesariamente de la afectiva interacción humana de la socialización.

Hoy nos enfrentamos al doble reto de asegurar la educación a distancia mediante el acceso generalizado a las TIC (en específico al internet) y hacer del aprendizaje digital una solución viable para profesores y estudiantes, quienes deben de contar con las herramientas de aprendizaje en línea, pero también con el dominio de ellas y el aprovechamiento de los múltiples recursos que ofrecen. En este proceso, si bien es fundamental elegir el software adecuado, la innovación y la creatividad son determinantes para la experiencia exitosa de un aprendizaje digitalizado de alta calidad.

El eLearning, como canal de acceso a cualquier tipo de formación, es un elemento fundamental en la edificación de la sociedad del conocimiento, donde las comunidades escolares necesariamente adoptan una serie de herramientas tecnológicas, como las aulas virtuales para el intercambio de contenidos; las conferencias web en tiempo real, aunque pueden carecer de interactividad, y el Sistemas de Gestión de Aprendizaje que permite almacenar y distribuir materiales de aprendizaje, así como automatizar la labor de calificar, procesar estadísticas y preparar informes. Además de estas herramientas es posible contar con otros materiales de aprendizaje, como los cuestionarios en línea, video tutoriales, actividades de arrastrar y soltar para la asociación de elementos, y las simulaciones de diálogo.

El COVID-19 trajo cambios en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en las practicas pedagógicas más disímiles, supliendo en muchos casos las actividades presenciales en el aula por la supremacía del aprendizaje en línea, el cual ha crecido en más de un 900%, y, que, de acuerdo a estimaciones internacionales, más del 64% de los estudiantes utilizan herramientas de aprendizaje en línea diariamente, sin embargo, en México, a pesar de los esfuerzos por eliminar la llamada brecha digital, algunos sectores de la población se encuentran en situación de  exclusión por no tener acceso a la tecnología educativa o por no ser capaces de adaptarse a ella.

Al respecto el Foro Económico Mundial, plantea que la pandemia es la oportunidad de reforzar las habilidades que los estudiantes necesitan (incluida las competencias exigidas por el  mercado laboral y el teletrabajo), la toma de decisiones informada (para el adecuado uso de las TIC y de las redes sociales), la resolución creativa de problemas (incluyendo los de salud física y emocional debido a la digitalización excesiva las actividades escolares) y, sobre todo, la disposición al cambio, la actitud flexible y la adaptabilidad que garanticen la resiliencia individual y colectiva en los sistemas educativos .

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