Opinión


El asunto Robles-Zebadúa, una “jubilación” vergonzosa

El asunto Robles-Zebadúa, una “jubilación” vergonzosa | La Crónica de Hoy

DR. ALEJANDRO GERTZ MANERO,

FISCAL GENERAL DE LA REPÚBLICA:

+No hay vergüenza en fracasos

honestos; la hay en temer a fallar

Henry Ford

Rosario Robles Berlanga fue una política suertuda, pues ella misma anduvo  venteando hasta con su entonces jefe, el presidente Peña Nieto, lo que sería bautizado como la Estafa Maestra y luego cometió el cinismo de confesárselo al propio juez de su causa, convencida, quién sabe por quién, de haber cometido una gracia…

Puede ser que jamás se hubiera enterado de quién era, qué pensaba, qué clase de ética política tenía el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, pero si hasta lo anterior no se ocupó en indagar, Robles Berlanga  gozó de una suerte increíble y supuso que nadie pisotearía su carrera política con acusaciones por hechos que presuntamente —digamos, por respeto a los tiempos de aplicación de la ley— habría cometido por la pequeña cantidad de casi seis mil millones de pesos, de nosotros, los contribuyentes, en poder y en ejercicio del gobierno federal…

Seguramente consideró que si Peña Nieto la escuchó y dejó el caso en su cajita de secretos, así podría continuar con el sucesor presidencial, quien fuera; a fin de cuentas, el gobierno federal anterior fue el más corrupto de sus antecesores y el nuevo debería, supuestamente, mantener la misma conducta. Así es como ella fue por sí sola, como ratón, a la trampa sin siquiera dejar la bronca en manos de su secretario particular Emilio Zebadúa, el autor material del delito desde las oficialías mayores de las dos secretarías cuyos presupuestos manoseó a su antojo. ¿Cuánto de todo eso reportó a su jefa? Si la autoridad va al fondo de esta última pregunta, podrá modificar la acusación que de momento pesa sobre Robles Berlanga, para prolongar muy en serio su ya iniciada visita a la principal cárcel femenina de esta capital.

Pero si el gobierno de López Obrador mantiene la voluntad de cumplir a cabalidad con su promesa principal de gobierno, que es el combate a la corrupción —no su erradicación, por ser algo que habita en la naturaleza humana—, deberá ampliar el número de aprehensiones hasta hoy realizadas por ser muchos más los cómplices involucrados en este escándalo, pues nadie puede suponer que, callando, hayan aceptado quedar al margen del reparto de tan  grueso y jugoso botín…

… Y en cuanto a Peña Nieto, bueno, en primer lugar y de manera directa es claro y grave su involucramiento en el delito Robles-Zebadúa, porque siendo nada más y nada menos que el-Presidente-de-la-República, violó el cumplimiento de la ley por no reportar el caso a la autoridad penal y se convirtió en su cómplice; e incluso peor si recordamos que la Estafa Maestra fue un golpe directo contra el Estado Mexicano e indirecto contra todos nosotros, los contribuyentes del país, para quienes quizá resultara aleccionador si agregáramos nuestras propias demandas al caso, y en esa forma comenzáramos a ser ciudadanos más responsables de nuestras obligaciones, de nuestros actos, de nuestra solidaridad y de nuestro honor…

¡Qué terrible y triste manera de terminar una carrera política!

 

 

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