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Se concreta la desaparición de los programas sociales del pasado

Prospera —el heredero de Solidaridad—, Progresa y Oportunidades, a la cabeza de la extinción

Se concreta la desaparición de los programas sociales del pasado | La Crónica de Hoy

La estructura de la Secretaría del Bienestar, el trabuco de la presente Administración pública Federal, ha comenzado a aparecer. Prospera, heredero de aquello que empezó Carlos Salinas bajo el nombre de Solidaridad, ha quedado borrado de los planes de gobierno.

Prospera mueve este año 20 mil millones de pesos, pero serán los últimos recursos que haga circular. Su disolución permitirá canalizar recursos a los programas amlistas.

En efecto, los apoyos directos, sin intermediario, empiezan a regir y su traducción presupuestal es el aumento de 22 mil 485 millones de pesos para la Secretaría del Bienestar a la par de la de­saparición de varios programas que fueron constantes a lo largo de los últimos sexenios.

Es éste el incremento más significativo si se considera que otras instancias a las que se canalizarán mayores recursos que en 2019 tienen actividades extraordinarias (como INEGI, que tiene el Censo 2020 o como la Secretaría de Protección Ciudadana, que está armando la Guardia Nacional).

Están en vías de extinción otros programas sociales que tenían una concepción que el Presidente ha rechazado explícitamente, aquellos que no se canalizan directamente a la mano de la persona.

Fomento a la Economía Social, por ejemplo, que llegó a tener 685 millones de pesos (mdp), tendrá sólo 143 mdp en 2020. Este programa inyectaba recursos a comunidades pobres, pero tenía la condicionante de que productores pequeños se organicen entre sí para formar uniones de ejidos, productores, asociaciones rurales o intercomunitarias.

La verdadera razón de que parte del Fomento a la Economía Social sobreviva es porque no se puede frenar de golpe en muchas comunidades. Su muerte, por tanto será lenta y los 685 mdp quedarán liberados al cien por ciento probablemente en 2021.

Aun el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, creado por el propio AMLO, vivirá recortes que, en primera instancia, parecen dirigirse a la cancelación de proyectos en los que la institución se enlazaba con organizaciones indígenas y no directamente al beneficiario.

De igual forma, esta vez el Ejecutivo no proyectó ni los 9 millones de pesos del programa 3x1 para migrantes (por cada peso que un migrante pusiera en este esquema, la federación y los estados ponían otro peso cada uno). En diciembre pasado, la Cámara de Diputados le enmendó la plana a AMLO y lo obligó a canalizar 209 millones en total al 3x1.

Este año, AMLO lo intenta nuevamente y en el proyecto de Egresos entregado ayer, el 3x1 desaparece.

Los 2 mil mdp de pesos para apoyo a las instancias infantiles fueron motivo de fricción a inicios de 2019. En el próximo año, prácticamente la misma cantidad de recursos se mantiene, pero no para las estancias infantiles (que recibían un subsidio si acreditaban dar cabida a hijos de madres trabajadoras), sino que se irán al “Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras”, apoyo directo que recibirán los padres bajo la hipótesis de que lo usarán para pagar la guardería de sus menores.

El futuro presupuestal, claro está, es para los programas de nuevo cuño y aquel de viejitos con el que AMLO inició su ascenso político desde la jefatura de Gobierno capitalino:

Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores pasa de 100 mil mdp a 126 mil 650.3 mdp.

Sembrando Vida pasa de 15 mil mdp a 25 mil mdp.

703 millones se destinarán a apoyos para personas en “situación de emergencia social o natural”.

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