Opinión


El Body Positive y el mito de la belleza

El Body Positive y el mito de la belleza  | La Crónica de Hoy

No le debo belleza a nadie. Mi responsabilidad no es ser hermosa o sensual. No tengo porque verme de acuerdo con determinados valores y percepciones que se han establecido. Mi cuerpo, como el de todas y todos, merece respeto, no puede ser juzgado. La delgadez no es sinónimo de salud. Son mantras que tendríamos que repetirnos cada vez que la ansiedad nos invada por no lucir como supuestamente tenemos que vernos.

Cada sociedad establece cánones de belleza que casi siempre recaen y oprimen sobre todo a los cuerpos femeninos. Marcan una tendencia de cómo supuestamente una persona es más guapa y sana. En la actualidad esos valores de belleza van siempre reafirmados y acompañados por las industrias del bienestar, la moda y la belleza que ganan cifras millonarias, exorbitantes, anualmente. Así como por los medios de comunicación y los productos culturales.

El movimiento que se conoce como The Body Positive se enfoca en mostrar que no sólo existe una forma de cuerpo, existen muchas. Que lo que se conocen como imperfecciones son sólo características corporales y que es más probable tener estrías, celulitis, arrugas, vello, acné y grasa acumulada en diversas zonas que no tenerlas.

El Body Positive también evidencia que las personas que protagonizan la televisión, los medios impresos y el cine casi siempre responden a un modelo determinado: jóvenes, blancas, altas, delgadas con curvas y piel tersa y reluciente. Piden que se muestre mayor diversidad, todos merecemos ser representados para que se pueda replantear y cambiar la visión y percepción negativa de los cuerpos. Todos los cuerpos importan.

Sin embargo, apenas se han dado pequeños pasos. Ahora se muestran cuerpos más grandes, los conocidos como plus size, pero las modelos no dejan de representar un estándar de belleza, la mayoría son blancas, usan maquillaje, la grasa está acumulada donde idealmente tendría que estar: senos, caderas, trasero, cintura pronunciada. O sus modelos plus size no son para nada talla grande. ¿Quiénes establecen las tallas y deciden qué es pequeño, mediano o grande? ¿Ha visto las tallas de Inditex? La talla L es 30 y XL es 32.

El movimiento no ha podido dar el brinco a destruir el mito de la belleza; ese que Naomi Wolf analizó profundamente. Nos gusta creer que decidimos libremente depilarnos, usar tacones, maquillaje, hacer dietas y someternos hasta cirugías plásticas. ¿Realmente  alguien disfruta de ponerse cera caliente en las axilas y el bigote? ¿Realmente lo elegimos? Hemos interiorizado los estándares de belleza hasta un punto que creemos que si no seguimos rutinas de belleza nos estamos descuidando. Porque “el mito de la belleza siempre está prescribiendo comportamientos y no apariencia”, escribió Wolf. ¿Qué tengo que hacer para ser guapa?

Las mujeres hemos avanzado y conseguido muchos de los derechos negados anteriormente. Hoy, en ciertos lugares las mujeres están ocupando lugares de poder y decisión. Pero como dice Naomi Wolf, “entre más obstáculos materiales y legales son superados por las mujeres, más nos pesan imágenes de belleza inflexibles y crueles”.

No es exageración. Piénsalo. “Al liberarse las mujeres de la mística femenina de la domesticidad, el mito de la belleza vino a ocupar su lugar y se expandió para llevar a cabo su labor de control social”.

Ahora no sólo es fundamental no juzgar los cuerpos de las otras, si no conciliarnos con nosotras mismas.  Entender los estragos que tenemos por los ideales de belleza. No podemos permitir que el mito de la belleza siga “destruyendo físicamente y agotando psicológicamente a las mujeres”.

“Una cultura obsesionada con la delgadez femenina no está obsesionada con la belleza de las mujeres, está obsesionada con la obediencia de éstas. La dieta es el sedante político más potente en la historia de las mujeres: una población tranquilamente loca es una población dócil”. (Wolf, 1990)

 

Twitter: @wendygarridog
wengarrido@gmail.com

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