Opinión


“El cansado y desgastante debate sobre el cannabis.”

“El cansado y desgastante debate sobre el cannabis.”  | La Crónica de Hoy

Antes de entrar al comentario principal de esta columna quisiera puntualizar un par de temas alrededor del cannabis:

 

  1. El debate acerca de la aprobación de la marihuana para su uso lúdico no es un debate médico; es un tema que atañe únicamente a los políticos. Preguntarle a un médico que si esta de acuerdo con el uso recreacional de la marihuana equivale a preguntarle si está de acuerdo con el uso recreacional del alcohol o de la nicotina. La opinión médica es la menos relevante al momento de tomar estas decisiones legislativas, ya resultan ser políticas, económicas y sociales.

 

  1. La marihuana es una planta que se compone de muchas partes. La primera es el hilo de cáñamo que cuenta con amplios usos en muchas industrias. En cuanto a la parte química, están los terpenos (responsables del olor a “petate”), el tetrahidrocannabinol (THC) que es el componente psicoactivo responsable de la sensación de estar pacheco y los cannabinoides que representan al resto de las moléculas, algunas con efectos a considerar en el organismo y en el sistema nervioso central.

 

Así es que, si nos queremos cambiar de arista a hablar del uso medicinal de la marihuana tendremos que centrarnos sobre el uso de los cannabinoides. Me quiero enfocar a sus efectos en el cerebro: como todo neurotransmisor, representan a una molécula que se adhiere a un receptor y a partir de esta interacción es que se producen cambios moleculares y sus posteriores efectos clínicos. Existen dos tipos de receptores para los cannabinoides. Éstos se denominan CB1 y CB2. Los CB1 son los que tienen expresión en el sistema nervioso central, y de acuerdo al tipo de interacción que tenga el cannabinoide, ya sea excitatorio o inhibitorio, son los diversos efectos que se pueden presentar. Cabe decir que los CB2 se expresan en sistema inmunológico, y que los CB1 se expresan también en hígado, pulmón y páncreas, de donde se pueden derivar otras manifestaciones, que no son motivo de esta disertación.

 

En cuanto a este efecto cannabinoide en el cerebro, hay que ser claros. Solo existe un medicamento que ha logrado aprobación por parte de la Food and Drug Administration (FDA) para su prescripción en seres humanos. Este es Epidiolex, que es una solución oral de cannabidiol, un coadyuvante para el control de las crisis convulsivas en un par de síndromes genéticos epilépticos que se llaman Lennox-Gastaut y Dravet, con presentación de una persona por cada millón y en cada cuarenta mil personas, respectivamente. Por lo tanto, y hay que decirlo fuerte y claro, no existe ningún otra sustancias derivada de cannabinoides que tenga proceso de aprobación como medicamento por parte de la FDA. En adición a estos datos, se van agregando evidencias. El 28 de octubre de este año, la revista Lancet, una de las más reconocidas en el ámbito médico, pubicó un estudio donde analiza todos los estudios que reunieron rigor científico probando derivados de cannabinoides en diferentes enfermedades neuropsiquiátricas (depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención, síndrome de Tourette una patología de tics, trastorno por estrés post traumático y psicosis). Sólo se encontró una tendencia favorable a mejorar la ansiedad en los pacientes que son portadores de otras patologías crónicas como el cáncer o la esclerosis múltiple. En el resto de las enfermedades, comparados con los placebos, no se encontraron diferencias a favor de los cannabinoides (medicamento falso para probar el efecto de la sugestión), incluido sí un aumento en la presentación de efectos adversos en los cannabinoides.

 

Por lo tanto, todo lo que ustedes ven que se vende en internet, a pesar de la seriedad que puedan desplegar en sus páginas web y de los estudios que ahí citen, cuentan con regulación de suplemento alimenticio y no de medicamento. Así que, la siguiente vez que le pregunten a su especialista en salud mental si se pueden tomar “gotitas” de CBD, piensen que es lo mismo que preguntar si es recomendable tomar una vitamina. Y, a fin de cuentas, esto queda y quedará a juicio del paciente… pero nunca, nunca, nunca, podrán sustituir al tratamiento que te instituye tu médico.

 

 

 

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