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“El cerebro tiene un mecanismo para reorganizar las neuronas”

NUESTROS CIENTÍFICOS. Hacer ciencia es tener una concepción de un problema, tenerlo perfectamente analizado y ver qué de esa concepción es equívoca o no está bien planteada, y una vez que uno identifica las debilidades de ésta, le entra y la tumba o ayuda a consolidarla, dice Gabriel Gutiérrez Ospina.

“El cerebro tiene un mecanismo para reorganizar las neuronas” | La Crónica de Hoy

Gutiérrez Ospina ha estudiado los efectos neuroprotectores del Omega 5, en ratas. (Foto: UNAM)

En 2008, el mexicano Gabriel Gutiérrez Ospina demostró que el sistema nervioso y algunas partes del cuerpo de ratas ciegas se reorganizan para compensar con otros procesos la falta de vista. Ése es uno de los estudios que este científico del Instituto de Investigaciones Biomédicas, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha hecho, a lo largo de 25 años, sobre la reorganización del cerebro frente a daños o procesos de enfermedad.

Ahora, como parte de una de sus diferentes líneas de investigación, Gutiérrez Ospina estudia la manera cómo el consumo de omega 5 puede ayudar a mitigar alteraciones por enfermedad de Parkinson.

Dos veces secretario técnico del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB) y uno de los expertos mexicanos más reconocidos en células troncales neuronales, Gabriel Gutiérrez Ospina se interesó en el cerebro cuando estudiaba la secundaria y ya desde la preparatoria se planteaba la posibilidad de explicar las funciones cerebrales por medio de las matemáticas. Ingresó a la UNAM para estudiar la carrera de Médico Cirujano y desde el servicio social se adentró en el mundo de la investigación. Laboró en el Campus Juriquilla, Querétaro, de la UNAM en el Instituto de Neurobiología y luego entró al IIB.

Uno de sus estudios más conocidos muestra que en ratas cegadas al nacimiento, el cuerpo se modifica. Con ello documentó que la relación cerebro-cuerpo puede reorganizarse de manera morfofuncional cuando la vista se pierde. Este trabajo fue el primero del mundo sobre este hecho.

“Lo que encontramos fue básicamente que la musculatura periférica, esquelética y la transmisión sináptica de la placa neuromuscular se modifica después de la pérdida de la vista”, comentó.

Los datos respaldan uno de los planteamientos centrales de las investigaciones de Gutiérrez Ospina a lo largo de su recorrido científico: en el cerebro hay un mecanismo intrínseco para reorganizar las funciones de las neuronas cuando se presenta un daño y esa reorganización no tiene que esperar a que se le active por medio de ejercicios.

La plasticidad y el crecimiento del cerebro son eventos progresivo-constructivos, de acuerdo con las explicaciones del investigador mexicano formado en la UNAM y con estudios de posgrado en las Universidades de Duke y Carolina del Norte, en Estados Unidos.

REORGANIZACIÓN CEREBRAL. Además de trabajar sobre la plasticidad cerebral en individuos ciegos, el doctor Gabriel Gutiérrez también es profesor de la Facultad de Psicología y desarrolla proyectos en numerosos campos de investigación del cerebro, en diferentes especies, por ejemplo: ha estudiado el comportamiento magnetoceptivo de las tortugas marinas; los mecanismos de la eyaculación estratégica y la competencia espermática; las células troncales; el envejecimiento, así como fenómenos de reproducción de las mujeres diabéticas y de inervación en cáncer.

Lo que tienen en común todas esas líneas de trabajo es la manera como se abordan los problemas, comenzando desde la manera como se plantea la pregunta central de investigación, como aprendió de uno de los neurobiólogos más destacados del siglo XX, el doctor Dale Purves, con quien realizó el doctorado en la Universidad de Carolina del Norte.

“Lo que aprendí de Dale es a ser realmente científico, porque la gente confunde las preguntas científicas y la curiosidad con ciencia y eso no es hacer ciencia; hacer ciencia es tener una concepción de un problema, tenerlo perfectamente analizado y ver qué de esa concepción es equívoca o no está bien planteada, y una vez que uno identifica las debilidades de ésta, le entra y la tumba o ayuda a consolidarla”.

Uno de sus estudios más recientes fue difundido el viernes pasado y da cuenta de hallazgos sobre el efecto neuroprotector de las moléculas del ácido graso llamado Omega 5 contra algunos síntomas del Mal de Parkinson.

Esa investigación fue realizada por el doctor Gutiérrez Opsina, junto con la doctora Margarita Gómez Chavarín, del Departamento de Biología Celular y Fisiología, también del Instituto de Investigaciones Biomédicas, de la UNAM. El estudio se hizo en ratas con parkinsonismo ambiental por exposición a tóxicos como la rotenona.

La investigación consistió en brindarles a las ratas, antes de ser expuestas a la rotenona, y durante el lapso de prueba, a ingerir el neuroprotector omega5. Estos animales no sufrieron problemas de equilibrio, ni síntomas parkisonianos como los que no fueron neuroprotegidos.

En una segunda fase, se observó cómo reaccionaban las ratas parkisónicas, a las que no se les había proporcionado el omega5, ni antes, ni durante la exposición al insecticida, al empezarlo a consumir ya con estos malestares (se necesita un mes después de la exposición al tóxico para empezar a mostrar síntomas), y la respuesta fue muy leve lo que significa que el omega 5 no puede funcionar como tratamiento, pero si como neuroprotector.

El doctor Gutiérrez Ospina opina que una persona que quiere dedicarse a la ciencia debe ser muy analítico, crítico y propositivo, así como intentar no generar dogmas. Ese científico en formación siempre debe asumirse ignorante y tener creatividad, no comprar los cánones.

 

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