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El Conacyt amlista, padre desobligado

Parece acabar la historia de 18 años del Foro Consultivo Científico y Tecnológico; la decisión de ahorrar y ahorrar sin medir consecuencias es referida por quienes lo dirigieron

El Conacyt amlista, padre desobligado | La Crónica de Hoy

Al presentar ayer el libro Foro Consultivo Científico y Tecnológico AC, 18 años de historia, los seis excoordinadores de la asociación civil que fue creada en 2002 por la Ley de Ciencia y Tecnología para asesorar al gobierno de la República, expusieron que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se comportó como un padre desobligado y que al haber cortado la entrega de recursos económicos para la operación del organismo consultivo cierra el ciclo de 18 años de trabajo con una verdad evidente: el Foro Consultivo no dejó de operar por incompetencia internas sino por decisiones políticas externas.
Convocados para participar en una mesa de trabajo virtual para hablar sobre el nuevo libro, participaron en la presentación el matemático José Antonio de la Peña; el ingeniero José Luis Fernández Zayas; el biólogo Juan Pedro Laclette; la economista Gabriela Dutrénit; el astrónomo José Franco y la física Julia Tagüeña, quienes coordinaron el Foro sucesivamente desde 2002 hasta 2020. 
“La desaparición del Foro no se debe a un evento endógeno, se debe a un evento exógeno. A los dinosaurios no les fallaron los riñones ni la fisiología, cayó un meteorito y los borró. Aquí lo que pasó es que, a pesar de que el Foro es contemplado por la Ley, sin embargo la naturaleza del Foro como Asociación Civil estaba en el estatuto del Conacyt y entonces el Conacyt modificó el estatuto y se acabó”, puntuializó el doctor Juan Pedro Laclette, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias. 
El Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) fue concebido como una organización, con autonomía de Conacyyt, donde dialogaran permanentemente gobierno, empresarios, instituciones de educación superior e investigadores para construir indicadores reales del estado de la ciencia, la tecnología y la innovación del país y con ellos proponer al gobierno federal estrategias transexenales de investigación y desarrollo. 
El doctor José Antonio de la Peña, quien fue primer coordinador que tuvo el FCCyT dijo que, ante la obligación legal que tiene el Poder Legislativo de crear antes de que termine el año 2020 una nueva Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación, es muy importante que se considere la existencia de un órgano asesor autónoma de la política científica, como era la función del organismo que es objeto central del libro presentado.
“La vida del Foro no puede separarse de la del Conacyt, su desobligado padre. Creemos que si las propuestas de la Ley de 2002 hubieran funcionado correctamente Conacyt jugaría el papel de una poderosa Secretaría de Estado; el Consejo General hubiera sido algo así como un Gabinete de Ciencia y Tecnología, pero no fue así”, dijo De la Peña, matemático mexicano, miembro de El Colegio Nacional y también expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
El documento de balance y recuento, que puede ser consultada por cualquier persona a través de internet en la dirección https://www.foroconsultivo.org.mx incluye los trabajos que hizo el FCCyT para impulsar la formación de Consejos Estatales y Leyes Estatales de Ciencia y Tecnología, como explicó José Luis Fernández Zayas; el trabajo para reformar la Ley e incluir el concepto de Innovación e impulsar esa actividad, detallado por Juan Pedro Laclette; la incorporación de perspectiva de género en las políticas científicas, detallada por Gabriela Dutrénit y la diversificación de las tareas del foro para atender tareas nuevas de innovación social, como ocurrió con el concurso Vive con ciencia, para que estudiantes de licenciatura propusieran soluciones de impacto social.
Los excoordinadores llamaron a que se dé a conocer ya el texto que se presentará al Poder Legislativo de la futura Ley General de Ciencia porque es una oportunidad para generar unión y no confrontación en el ecosistema mexicano de investigación y desarrollo. 

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