Opinión


El condicionamiento social

El condicionamiento social | La Crónica de Hoy

 

La palabra debería no debería existir; ya que es una de las formas más fuertes de coacción hacia los demás y hacia nosotros mismos. La verdad es que yo no debería ser nada de lo que los demás pretenden que sea, ni  debería ser lo que pretendo ser, yo soy quien soy y punto.

El “deberías ser perfecto” nos lo inculcan desde niños. Deberías ser bien portado, atento, estudioso, sosegado no travieso, educado y respetuoso. y de adulto deberías ser comprensivo, tolerante con los demás, buen amante, extraordinario marido, madre, maestra, abogado. Deberías ser maduro, ecuánime, competente, no enojarte, no cometer errores, no lastimar a nadie, ser autosuficiente, no tener miedo, obtener logros, fortuna, respeto, honores, no desperdiciar el tiempo, ser amable, generoso, no ser promiscuo, proteger a tus seres queridos.

Ya me cansé de escribir esa palabra y no acabaría nunca con los deberías y, todo esto por supuesto nos causa tensión y estrés.

 La verdad es que lo único que debemos hacer es soltar tantos deberes para poder fluir con el ritmo de la vida.

Para deshacer esta norma de los deberías habría que darse cuenta, que todos los seres humanos cometemos errores a diario, los hombres más prominentes en el estudio, la investigación, la guerra, la política, cometen errores. Entre más prominente es la persona, sus errores son más grandes porque afectan a más seres humanos. No hay nadie perfecto, porque aquí en la Tierra no existe la perfección.

Por lo tanto hay que perdonarnos diariamente. Todos tenemos nuestra cuota de errores y hacemos lo mejor que podemos, con los conocimientos y los recursos que tenemos. Los errores son humanos y cada quien paga el precio por los suyos. Los errores son inevitables mientras se está vivo, porque toda la vida es un aprendizaje inacabable, y los errores se acaban sólo en la tumba.

Es útil ser honestos con nosotros mismos e identificar nuestros puntos débiles, como la baja autoestima, la inseguridad, la nerviosa ignorancia. Saber que nuestras respuestas ante todos los acontecimientos no pueden ser perfectas, ya que surgen desde el nivel anímico en el que nos encontramos en ese momento. Pero sí son perfectibles.

Descubrir si la imagen que tenemos de nosotros mismos está fundamentada en los estándares culturales y sociales que son los que nos limitan y devalúan, o sustentada en la libertad de nuestro verdadero ser, que es el que logra que que nos amemos y que apreciemos nuestros esfuerzos, perdonando nuestras caídas, pero confiando plenamente en nuestro camino al ascenso.

Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los demás, los aplausos o los halagos y dejamos de fingir y hacer lo que no queremos, cuando descubrimos el YO profundo que nos acompaña y, el único con el que siempre estaremos, es entonces donde recorreremos el camino hacia nuestra verdadera realización.

Mail: corzoalma17@yahoo.com

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