Opinión


El constructivismo de Jean Piaget

El constructivismo de Jean Piaget | La Crónica de Hoy

Como Montessori, Jean Piaget se afilia en el bando de Rousseau. El pensamiento adulto no configura el aprendizaje del niño pequeño, sino que está en la naturaleza del infante construir su propio conocimiento del mundo. El desarrollo intelectual del niño atraviesa por cambios que dan lugar a cuatro periodos definidos.

El periodo sensorio-motor (del nacimiento a los dos años). En él los bebés organizan sus esquemas de acción física ayudándose para ello de un repertorio de instintos o reflejos —chupar, agarrar, golpear—con los cuales comienza a explorar el mundo exterior. 

El periodo de pensamiento preoperacional (de dos a siete años) en donde los niños aprenden a pensar usando símbolos e imágenes, pero el pensamiento infantil durante este lapso es asistemático e ilógico. En esta etapa  los sueños y las fantasías desempeñan una función importante.

El periodo de las operaciones concretas (de siete a once años) en el cual los niños aprenden a pensar s manera sistemática y lógica, pero siempre que ese pensamiento se refiera a objetos concretos o actividades específicas. Por último,

El período de las operaciones formales (de los once años a la vida adulta). En él los jóvenes desarrollan la capacidad de pensar sistemáticamente sobre una base abstracciones puras y en un plano hipotético.

Estas etapas, dice Piaget, no están genéticamente determinadas y sólo representan formas de pensar cada vez más comprehensivas. Los niños son seres activos que están constantemente explorando, manipulando y tratando de encontrar el sentido del medio ambiente y en este proceso construyen estructuras nuevas y más elaboradas.

De la misma forma, Piaget caracterizó las actividades de los niños como tendencias biológicas que se encuentran en todos los organismos. Estas tendencias son la asimilación, la acomodación y la organización. Se asimila cuando se ingiere algo, en la esfera intelectual nosotros asimilamos objetos de información dentro de nuestras estructuras cognitivas.  Los adultos asimilan información leyendo libros; en una edad más tierna, el bebé asimila un objeto agarrándolo y tratando de incorporarlo a su esquema de agarrar.

Algunos objetos no encajan perfectamente dentro de las estructuras existentes y, por tanto, hay que hacer acomodaciones, o cambios en nuestras estructuras. La tercera tendencia es organización. Ocurre cuando el niño es capaz de mirar y tomar un objeto determinado; más tarde, tratará de tomar más objetos utilizando esas dos mismas acciones:  en un plano mental más amplio, constantemente construimos teorías. Tratamos todo el tiempo de organizar nuestras ideas dentro de hipótesis coherentes.

El desarrollo, en conclusión, no es gobernado por una maduración interna o por enseñanzas externas. Es un activo proceso de construcción en el cual los niños, a través de su propias actividades, construyen estructuras cognitivas que son cada vez más diferenciadas y comprehensivas.

 

Gilberto Guevara Niebla

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