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El demonio de neón: Un terrorífico cuento de hadas

A propósito de la cuarentena y el cierre de los cines en México, Crónica hace recomendaciones para ver cine en casa.

El demonio de neón: Un terrorífico cuento de hadas | La Crónica de Hoy

Fotos: Especiales

El regreso a la pantalla grande del cineasta danés Nicolas Winding Refn, en el 2016, no pudo darse de la mejor forma. El realizador nos presentó El demonio de neón, estrenada en la competencia oficial de Cannes de ese año, una cinta que critica el mundo de la moda a partir del género del thriller psicológico, con fragmentos surrealistas, una estética estremecedora, pinceladas eróticas y un estilo que raya entre lo luminoso y lo siniestro, que nos recuerda a la filmografía de David Lynch.

El filme aborda la crónica de una pesadilla en la historia de Jesse (Elle Fanning, en la mejor de sus actuaciones en su corta carrera) una aspirante a modelo que se ve atrapada en un mundo de belleza y muerte. Llega a Los Ángeles para buscar un espacio en el mundo del modelaje con unas fotografías tomadas por su nuevo amigo Dean (Karl Glusman, el inexpresivo actor de Love, de Gaspar Noé). La sesión fotográfica es la que marca el inicio de la historia y desde ese momento se marca el tono y ritmo de la película: Las imágenes reflejan el lado más plástico del mundo de la moda, con una metáfora visual en el que las muestran como auténticas caníbales de la vanidad.

El inicio en el modelaje de Jesse, cuyo personaje refleja inocencia y el deseo de alcanzar un sueño con 16 años de edad, es como el de una persona que está en un lugar al que no pertenece: “Es un diamante en un mar de vidrio”, le dicen en una de las escenas. Su belleza natural evoca las envidias y toda clase de comentarios de admiración. Ella no sabe en lo que está por meterse. Cargada de imágenes con escenas luminosas con el neón como luz artificiosa, cuando se aleja de ellas es cuando Jesse luce más por su belleza natural.

En su camino se encuentra con una serie de personajes con los que empezará a adentrarse en el modelaje. Chicas plásticas, el dueño de un motel de paso donde se hospeda hasta poder alcanzar el dinero para sostenerse y Ruby (Jena Malone, conocida por su paso en Los Juegos del Hambre), una maquillista, quien se convierte en una especie de protectora de Jesse, pero en el fondo esconde sensualidad y perversión. Es una película sobre las apariencias. Reflexiona sobre la belleza de la superficialidad como algo maligno y, necesariamente, irresistible.

El realizador danés presenta su película más cuidada en cuestión estética. Desde la música utiliza el sonido de los sintetizadores para crear tensión emocional. El diseño de producción juega perfectamente con la calidad de la fotografía que simplemente es impresionante. Cada toma está perfectamente cuidada y en ellas se utiliza maravillosamente el sentido del espejo como representación de lo otro, de escondido y perverso sobre mujeres con fecha de caducidad, que van y vienen.

Con ritmo vertiginoso, diálogos construidos para hacer una crítica a la moda en la voz de las mismas modelos y una serie de acontecimientos que van transformando el cuento de hadas en un relato de terror sin tener un guion predecible (en el que se incluye un guiño al Corazón delator, de Edgar Allan Poe), Nicolas Winding Refn se consolida como uno de los cineastas más audaces del momento del que vale la pena repasar filmes como Bronson: El prisionero más peligroso (2008), Drive (2009) Sólo Dios perdona (2013). Este filme se puede ver por el streaming Casa Caníbal. Calificación: No te la Pierdas

SUEÑO EN OTRO IDIOMA: LA DESTRUCCIÓN ONÍRICA DE LAS FRONTERAS LINGÜÍSTICAS. La manipulación de la lengua en función de una búsqueda de identidad propia, y un arraigo hacia las tradiciones diluidas en el tiempo, ha construido fronteras que sólo pueden ser cruzadas con el intercambio de ideas, partiendo de una fusión de lo natural y onírico con nuestra parte racional, es decir, debemos destruir un sistema de división territorial y lingüística que nos impide convertirnos en ciudadanos del mundo.

Esta idea es planteada por el director Ernesto Contreras en su tercer largometraje de ficción titulado Sueño en otro idioma (2017), en el cual nos transporta a las enigmáticas tierras veracruzanas para contarnos la historia de un joven lingüista, cuyo único objetivo es el de salvaguardar la casi extinta lengua zikril, un dialecto ficticio creado exclusivamente para la película, que sirve como elemento de cohesión para el desarrollo de una historia de amor enjaulada en una prisión formada por una mística naturaleza y una autocensura, de sus protagonistas, que es alimentada por los prejuicios de una cultura perdida en el tiempo.

Medio siglo ha pasado desde que Evaristo (Eligio Meléndez) e Isauro (José Manuel Poncelis) cruzaron sus últimas palabras y miradas, distanciados por un fantasma, de rostro femenino, que resguardaba un oscuro secreto, con la promesa de recibir, a cambio, arrepentimiento y redención ante la historia de un pueblo milenario, que intentaba sobrevivir por encima de los cambios de una nueva era.

A principios de la década pasada, Julio (Gael García) y Tenoch (Diego Luna) nos envolvían con una historia similar de experimentación sexual juvenil, resguardada en un roadtrip que avanzaba a la par de la vinculación emocional de estos personajes (Y tu mamá también, 2001). Así como la montaña Brokeback (Brokeback Mountain, 2005) o la Ciudad de México en Te prometo anarquía (2015), la selva veracruzana, que nos muestran en espectaculares encuadres, funciona como un búnker en contra de los prejuicios sociales y las estructuras interpersonales programadas; un laberinto espacial y temporal que restringe el acceso a una verdad que los propios personajes han decidido ignorar.

Odio, amor, exilio, arrepentimiento, y la prueba contundente de que el tiempo no siempre cicatriza las heridas, son algunos de los colores que utiliza Ernesto Contreras en esta poderosa entrega, creando una pintura natural donde no existen pasaportes, fronteras o idiomas, lo único que observamos es el instinto salvaje del ser humano de comunicar lo que ven sus ojos, lo que pueden tocar sus manos y los espacios que puede alcanzar y sentir el espíritu. Se puede rentar a través de YouTube. Calificación: No te la Pierdas

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