Opinión


El deporte vuelve a ser botín de oportunistas…

El deporte vuelve a ser botín de oportunistas… | La Crónica de Hoy

Puede ser que de pronto me pierda yo algunos capítulos de lo que acontece en el deporte nacional. Pero es evidente que las más de las veces estoy al corriente. Y lo que sí es una realidad, es que de pronto algunos sujetos con cierto nivel de influencia se meten “entre las líneas” del tema deportivo y se convierten, así, de la noche a la mañana en “funcionarios” a cargo de temas que ni conocen, o que si los conocen, es como aficionados.

La semana pasada cuestionaba vía twitter, la llegada de un ente que me encantaría saber de dónde salió, denominado “Comisión Nacional de Boxeo”, y que será manejada, o presidida o dirigida o manipulada por un joven que se llama Miguel Torruco Garza, y cuyos principales atributos puede ser que estén dentro de la “realeza” de sus familiares, pero de ninguna manera tienen nada que ver con el deporte y menos con el boxeo.

En un periodo donde se argumenta que no habrá influyentismo, ni nepotismo ni nada, de pronto resulta que veo una foto donde mi amigo el promotor Fernando Beltrán, que luego de los fracasos de los que le tuve que ayudar a salir en su momento, parece que aprendió muy bien a flotar como se puede constatar por el nivel de éxito que ha alcanzado en su carrera, acompañando a Miguel Torruco, anunciando que “el presidente Andrés Manuel López Obrador dará un sólido apoyo al beisbol con la creación de ‘academias de detección de talento’ (que ya creó Alfredo Castillo vía la CONADE el sexenio anterior), pero que también dedicará parte del presupuesto y de su equipo de trabajo a apoyar el boxeo, a través de la Comisión Nacional de Boxeo”.

Y mire usted que si a algo “le sé” es precisamente al boxeo.Todo esto pasó por manos de la titular de la CONADE, Ana Gabriela Guevara y pregunto públicamente: ¿Tiene la CONADE presupuesto para apoyar a la naciente Comisión después de la rasurada que le dio la Cámara de Diputados de alrededor de 500 millones de pesos?... ¿Quiénes son esa parte del “equipo de trabajo” que apoyará al boxeo. Y dónde quedan, por ejemplo, la Federación Mexicana de Boxeo que dirige el abogado Ricardo Contreras?, ¿dónde queda la Comisión de Boxeo de Ciudad de México? ¿En verdad hace falta que el erario público cargue con otro ente para apoyar al boxeo más allá de los que menciono?

Son tiempos de austeridad y me encantaría saber si el joven Torruco hará de forma honoraria su trabajo, o si tendrá que cargar la CONADE con gastos no programados, sólo porque ahora se le ocurrió a un “alguien” o a un grupo de “alguienes” que pueden llegar a controlar el boxeo mexicano a nivel amateur, como por ejemplo ya lo hacen a nivel profesional Fernando Beltrán y Oswaldo Kuchle, quienes son los proveedores principales de funciones para TV Azteca y Televisa.

Según se asegura en un boletín, la Comisión no pretende competir con ninguna institución ni confrontarse, sino apoyar a los nuevos talentos, con la premisa que un pueblo que practica deporte es un pueblo más sano.

Alfredo Castillo hizo un titánico trabajo para echar a volar las Academias y comprometió a muchos empresarios para que hubiera presupuesto para que caminaran. Pero justamente una de las primeras decisiones en materia deportiva del nuevo equipo fue “hacer caminar” las Academias. Y caímos en lo que siempre criticamos hace más de una década cuando el deporte mexicano parecía encaminado a zozobrar en los Juegos Olímpicos de Beijing, debido a la presencia de neófitos y recomendados en puestos de crucial importancia en el deporte mexicano.

Hoy me parece que Ana Guevara tiene una oportunidad histórica. Nadie mejor que ella vivió la historia del nepotismo deportivo, de la “recomenditis” aguda del sistema deportivo nacional, de la incompetencia de funcionarios que nada sabían pero que, cómo le jalaban la “ubre” a la vaca del deporte hasta que se acabaron la leche.

Si querían un encargado para la mentada Comisión Nacional de Boxeo, la decisión más acertada hubiera sido pedirle al secretario de la Comisión del Deporte de la Cámara de Diputados, Erik Morales, nada más, múltiple campeón mexicano y que también es “morenista” de hueso colorado, que se hiciera cargo, o que al menos, la supervisara. Pero si tenemos a un neófito, improvisado, cuyos méritos para dirigir un ente que aún cuestiono su necesidad de existir, son el tratar de suplir con entusiasmo el conocimiento en la materia, pues como dijeran los chavos “ya valió”. No podemos admitir que las primeras decisiones vayan cargadas de lo mismo que se criticó durante años, es intolerable. Si esta es la famosa transformación, de verdad, está de la patada...

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