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El envejecimiento no siempre implica infertilidad: Ingrid Fetter

Los estudios de la académica de la UNAM de ciencia básica en hormigas pueden generar nuevas perspectivas y aproximaciones a las investigaciones sobre salud reproductiva humana en edad avanzada

El envejecimiento no siempre  implica infertilidad: Ingrid Fetter | La Crónica de Hoy

Las hormigas son un ejemplo de que el envejecimiento no siempre implica el fin de la fertilidad. Algunas hormigas reinas pueden vivir hasta 30 años y continuar la puesta de huevos fecundados hasta sus últimos días.

La científica mexicana Ingrid Fetter Pruneda estudia actualmente los mecanismos celulares y de química molecular involucrados en esta extensa fecundidad y para fortalecer sus investigaciones fue seleccionada para recibir un apoyo financiero del Global Consortium for Reproductive Longevity and Equality, que forma parte del Instituto Buck de Estudios sobre el Envejecimiento, de Estados Unidos.

En conversación con los lectores de Crónica, la académica del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIB-UNAM) explica que sus estudios de ciencia básica en hormigas pueden generar nuevas perspectivas y aproximaciones a los estudios sobre salud reproductiva humana en edad avanzada.

“Yo trabajo para encontrar los mecanismos moleculares y celulares que ayudan a mantener las funciones del aparato reproductivo de las hormigas reinas. Afortunadamente durante mis estudios previos, en el postdoctorado, ya investigué algunas diferencias moleculares entre hormigas reinas y hormigas obreras. Por ejemplo: las diferencias de insulina en el cerebro de ambas. Pero ahora vamos a pasar de los estudios moleculares y celulares en el cerebro de las hormigas a nuevos estudios en ovarios y tejidos endócrinos”, detalla la experta en conversación con este diario.

Egresada en 2005 de la carrera de Biología, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, Fetter Pruneda ha mantenido un interés muy consistente en el estudio de las hormigas abarcando diferentes líneas de investigación sobre estos insectos: conducta social, evolución, epigenética, envejecimiento y neurobiología.

Antes de entrar al Instituto de Investigaciones Biomédicas realizó un trayecto formativo que incluyó la obtención del Doctorado en Ciencias en el Instituto de Investigaciones  Biomédicas de la UNAM, y una estancia postdoctoral en la Universidad Rockefeller, en la ciudad de Nueva York, gracias a una beca Fullbright.

Desde 2009 ha realizado publicaciones muy citadas en revistas científicas internacionales como la que hizo en 2018, en la revista Science, donde señala que un gen responsable de producir insulina en el cerebro de las hormigas se expresa de forma alta en las reinas y de manera muy baja en las obreras.

EPIGENÉTICA. Ingrid Fetter ha cultivado un interés constante en la Epigenética de las especies, es decir la manera cómo van apareciendo los rasgos físicos o de conducta de un individuo a lo largo de su desarrollo sin que estos estén definidos con anticipación desde que están en un huevo fecundado.

“Las hormigas me interesan desde hace muchos años justamente porque me he planteado muchas preguntas sobre epigenética y en estos insectos sociales se puede ver con mucha claridad cómo, después de salir del huevo se desarrollan en diversas castas (hormigas obreras y hormigas reinas). Siempre me ha fascinado esa plasticidad fenotípica (manifestación visible de los genes) en las hormigas obreras y reinas. Esto, desde el punto de vista del desarrollo es súper interesante. Lo más evidente en la diversidad de las hormigas es la división de trabajo entre reinas y obreras, que se denomina división reproductiva”, indica Fetter Pruneda.

Una hormiga obrera y una reina pueden compartir el mismo conjunto de genes, pero su cuerpo y funciones son muy diferentes: las obreras son pequeñas, viven pocos meses y generalmente son estériles; mientras que las reinas son grandes, viven hasta 30 años y pueden mantenerse fértiles hasta el final de su vida. En el caso de los machos reproductivos, su vida dura sólo semanas.

“Hay 14 mil o más especies de hormigas y entre ellas hay diferentes modelos de reproducción. Yo voy a estudiar tres especies como modelo: Pogonomyrmex barbatus, que tienen una reina que se reproduce hasta muy longeva; también estudiaré otra especie muy flexible llamada Harpegnathos saltator,  de India, en las que la diferencia entre la reina y las obreras es muy pequeña y ocurren procesos muy interesantes para establecer a nuevas reinas, y además estudiaré otra especie donde no hay reina, todas son obreras y todas pueden reproducirse, como la Ooceraea biroi  donde se reproducen por clonalidad ya que durante dos semanas ponen huevos todas las integrantes de la colonia y durante dos semanas todas se dedican a cuidar y alimentar a las larvas”.

Ingrid Fetter Pruneda indicó que hay hormigas que pueden poner millones de huevos cada 20 días, lo que no pasa con organismos solitarios como mariposas u otro tipo de insectos. Generalmente hay una relación negativa entre la longevidad y la capacidad reproductiva, pero en el caso de estos insectos sociales no parece existir este compromiso; por ello, “buscamos saber qué mecanismos celulares y moleculares tienen que les permiten mantener esa fecundidad”, concluyó.

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