Opinión


El éxodo migrante, drama y política

El éxodo migrante, drama y política | La Crónica de Hoy

La migración indocumentada se ha convertido en el drama humano distintivo de nuestros días a nivel mundial. Un problema social complejo, en evolución constante, en el que intervienen una gran variedad de factores a partir de una realidad inapelable, la pobreza y  la desigualdad en el nivel de desarrollo y bienestar entre las naciones. Una desigualdad vertiginosa e injusta, la estamos viviendo y se torna peligrosa. Una aseveración que es válida para lo que está sucediendo en América, tanto como para lo que ocurre entre Europa y Oriente Medio y África.

 

MÉXICO Y SU TERRITORIO

Por su ubicación geográfica, que incluye tres mil kilómetros de frontera con el país más rico del mundo, México ha sido en distintos tramos de su historia protagonista central de este fenómeno. Como todos sabemos, millones de mexicanos que atravesaron la frontera con Estados Unidos se establecieron allá de manera definitiva y muchos otros van y vienen cuando las condiciones laborales lo permiten. Esta migración fue incluso promovida por Estados Unidos, con el programa de braceros. El resultado de ese flujo es que en la actualidad viven en Estados Unidos aproximadamente 10 millones de personas nacidas en México y más de 20 millones descendientes de mexicanos, pero ya nacieron allá.

Habrá que recordar, y no olvidarlo, que la mitad del ­territorio mexicano fue tomado por Estados Unidos después de la invasión norteamericana a México como consecuencia de la guerra mexicano-estadunidense. Esta cesión se formalizó por medio del Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848. La tierra cedida por México es el 14.9% del área total del territorio actual de Estados Unidos, lo que es un factor adicional de la migración de mexicanos.

En los últimos años se ha registrado un aumento en el retorno de migrantes mexicanos de Estados Unidos, cuyas causas son diversas. Desde aquellos que son interceptados por las autoridades estadunidenses y son objeto de deportación, o los que por distintas causales han servido de base para operativos en diversas partes del territorio estadunidense. Sin dejar de observar la discriminación y abuso de autoridad de los norteamericanos, incluso separando familias de mexicanos con hijos norteamericanos.

Este fenómeno migratorio, el de los mexicanos que van a Estados Unidos, se detuvo, y hoy hay cifras que señalan que son más los mexicanos que regresan a casa que aquellos que se van.

 

ÉXODO O MIGRACIÓN

Hoy México vuelve a ser protagonista, pero ya no por la expulsión de connacionales, sino por ser un país obligado de tránsito para migrantes hacia los Estados Unidos, predominando entre ellos los provenientes de Centro y Sudamérica. Tradicionalmente han existido los desplazamientos temporales de trabajadores guatemaltecos que trabajan en el campo mexicano, a similitud de lo que sucede entre México y Estados Unidos, y que constituyen otra forma de la migración en México. Algunos inmigrantes de diversos orígenes, aunque principalmente centroamericanos, se han asentado de manera permanente en la región del sureste mexicano.

 Actualmente la migración en tránsito a Estados Unidos ha aumentado no sólo por los efectos de la crisis económica, política y delincuencial en Centroamérica, que se suma a los retornos tradicionales de personas que volvían por el ciclo laboral, sino también la de personas de diversas naciones del Caribe e incluso de otros continentes. No es una migración tradicional. Es un ÉXODO. Los pequeños grupos que cruzaban la frontera con Chiapas con sigilo extremo se transformaron en caravanas de cientos, y a veces miles, de personas que irrumpen en el país de manera violenta, por la fuerza, y requieren todo tipo de ayuda porque se trata de personas vulnerables, no sólo hombres adultos, sino también mujeres y, sobre todo ahora, niños.

Han salido de sus países, movilizados por grupos disfrazados de defensores de los migrantes o  de derechos humanos que realmente son organizaciones de trata de personas, como sucedió con la llamada “Pueblos sin Frontera” que realizó una campaña en Honduras y El Salvador para integrar “caravanas” con la promesa de llegar a Estados Unidos y lograr el sueño americano; uno de sus líderes fue detenido a fines del 2018 —al inicio de esta migración masiva—, hondureño con nacionalidad norteamericana y protegido por varias organizaciones de membrete defensoras de los derechos humanos. Nos preguntamos ¿cuántos de estos líderes de doble nacionalidad participan?, ¿cuántas organizaciones delincuenciales y delincuentes auténticos aprovechan el momento para arroparse en la migración masiva?, ¿cuántos migrantes son objeto de la trata de personas?,¿cuántos son criminales? Seguramente no lo sabremos porque no se identifican en la estadística y los reportes, pero podrían ser más que de los que tenemos noticia. Los verdaderos migrantes parece que prefieren el peligro de lo desconocido al peligro de lo que conocen y padecen todos los días, la miseria y la violencia.

 

EL INTERÉS DE DONALD 

Hay desde luego otro factor relevante: la presencia en la Casa Blanca de un personaje que detectó una veta política inmejorable en el tema de la amenaza migrante y que la ha explotado de manera descarnada, aunque efectiva: Donald Trump va por otros 4 años más en el cargo, quiere seguirle sacando raja política al tema y no ha dudado en poner entre la espada y la pared al gobierno de México.

A finales de mayo amenazó a México con imponer un impuesto general de 5 por ciento a todos los productos que cruzan su frontera, lo que supone un chantaje inadmisible, que viola todos los acuerdos internacionales de comercio, pero que el gobierno mexicano tuvo que aceptar, con un plazo de 45 días para contener a los migrantes que están del lado sur de nuestra frontera, así como recibir y atender a los migrantes que sí lograron llegar a Estados Unidos pero que están siendo deportados.

Para tener posibilidades de éxito, el gobierno movilizó de manera urgente, sin un plan, a la Guardia Nacional a ambas fronteras, e incluso a todo el personal disponible del Instituto Nacional de Migración, a pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo califico como corrupto. Se trata de miles de efectivos que, como dicen muchos analistas, se convirtien en los hechos en el muro por el que tanto ha peleado Trump con los legisladores demócratas.

LOS RETIRADOS NORTEAMERICANOS

Contra lo que pudiera pensarse, México no ha sido un país de refugio —lo fue en el caso de la migración española y los sudamericanos que huyeron de las dictaturas de la década de los años 70—,  ha sido un país en el viven pocos extranjeros. La mayor parte de éstos son norteamericanos que pasan aquí su retiro laboral. No están huyendo de su país, sino disfrutan de la hospitalidad de los mexicanos y desde luego le sacan provecho al mejor rendimiento del dólar. Por años el porcentaje de migrantes en relación con la población total ha sido inferior al uno por ciento.

La migración parece que será un nuevo problema social y político que el Gobierno de nuestro país tendrá que enfrentar, y desde luego los mexicanos, especialmente los habitantes de nuestras fronteras del norte y del sur. Tendremos que aceptar a los buenos, pero estar preparados para combatir a los malos.

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