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El Fonden arrastra déficit por $22 mil millones

Tiene comprometidos más de 32 mil mdp y su saldo es de 10 mil mdp, aunado a que cada año se van declarando más desastres y su presupuesto para 2020 sufrirá recorte de 400 millones.

El Fonden arrastra déficit por $22 mil millones | La Crónica de Hoy

Los 32 mil millones de pesos comprometidos corresponden a 138 declaratorias de desastre bajo investigación. (Foto: Cuartoscuro)

[Segunda Parte]

 

El desaseo y las prácticas anómalas de gobiernos anteriores en torno al Fondo de Desastres Naturales (Fonden) lo colocaron en bancarrota…

Este instrumento, a cargo de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), tiene comprometidos más de 32 mil millones de pesos en obras de reconstrucción y otros proyectos supuestamente derivados de emergencias y desastres del pasado, y su saldo actual apenas alcanza los 10 mil millones de pesos.

“El déficit es mayor a 22 mil millones, porque los recursos que hoy tenemos en la panza no pasan de 10 mil millones y conforme se van declarando desastres se generan más vacíos”, dice en charla con este diario David León, titular de la CNPC.

Cada año, se asigna al Fideicomiso un presupuesto: para 2020 se le etiquetaron 3 mil 250 millones de pesos, 400 millones menos en relación con 2019 (eran 3 mil 644 mdp), aunque esa cantidad fue ahora reorientada a otro fondo, el de Prevención de Desastres Naturales (Fopreden), el cual recibió el año pasado 180 millones de pesos y para el próximo año alrededor de 500 millones, reflejo de los nuevos tiempos e intereses.

“Eso es muy bueno —plantea el Coordinador—, porque podemos impulsar proyectos como un centro de monitoreo espejo de sismicidad, por si falla el que hoy opera, lo que sería importantísimo para el país, u otras obras preventivas y estudios”.

—¿En el Fopreden no se han encontrado irregularidades?

—Ahí el proceso es más transparente, los proyectos son pequeños y más cuidados.

Los tentáculos de la corrupción se concentraron en el Fonden, al grado de inflar declaratorias y obras…

Conforme a datos de la dependencia, los 32 mil millones en deuda corresponden a 138 declaratorias de desastre bajo investigación, con las cuales se aprobaron 471 proyectos. El más antiguo data de hace casi 10 años, en 2010.

“A estos 32 mil millones se llegó por falta de seguimiento en los censos de infraestructura dañada y en el trabajo de los subcomités encargados de hacerlos, no hubo supervisión para contratar lo que se debía y metieron obras que no eran, es como cuando vas al supermercado por 10 cosas y comienzas a echarle al carrito otras tantas que no estaban en la lista, obvio que la tarjeta no aguanta, truena, y es lo que pasó con el Fonden”, señala León Romero.

—¿Y estas obras no se pueden eludirse, son obligatorias?

—No, estamos revisando proceso por proceso abierto, obras que no eran necesarias u otras en las que gobiernos estatales jamás entregaron su parte, o cuyos expedientes no han sido finiquitados.

—Finalmente son millones comprometidos…

—Sí, por eso debemos poner orden. Por ejemplo, en la reconstrucción de puentes en los que se dieron anticipos a contratistas y no se realizaron; escuelas deterioradas, en las que le tocaba poner a los estados y no lo hicieron y las obras se quedaron paradas. La idea es adelgazar.

Otro ejemplo: en el huracán Willa, el cual pegó en nuestro país durante octubre de 2018, el entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador pidió a David trasladarse al lugar del desastre para observar el proceso. Se aprobaron, recuerda, muchas obras millonarias en Nayarit y Sinaloa, y tras asumir el cargo, en diciembre de ese mismo año, comenzó a indagar el caso… “Pregunté si las obras eran necesarias y me dijeron que no, que el expediente estaba inflado. ¿Por qué vamos a continuar algo que está mal hecho? La política ahora es atender los efectos del desastre de manera eficiente, lo más rápido posible, con apego a la austeridad, utilizando bien los recursos, previniendo y observando procesos aun si están fuera de nuestras atribuciones”.

NUEVO PLAN. El funcionario adelanta a Crónica un plan de modificación al Fonden, en el cual se mantendrá la inmediatez, pero habrá reglas más flexibles y transparentes, como la posibilidad de contratar a instancias del propio gobierno, incluso militares, en labores de rehabilitación o reconstrucción; o acabar con la fórmula de la entrega de despensas, usada muchas veces con fines electorales.

“Hoy el reglamento me prohíbe contratar a la Semar para el dragado de un río, cuando ellos son los que mejor pueden hacerlo y cuentan con equipo especializado, en vez de darle la obra a un contratista equis, que multiplica el precio”.

—¿Y cómo dejarían de repartir despensas?

—La idea es contar con reservas de víveres en diversas partes del territorio, en puntos estratégicos, donde ya se sabe que hay más riesgos naturales, y si ya los tengo ahí, que la repartición sea a través de Marina, Ejercito, Guardia Nacional o promotores del Bienestar al momento de emitirse la declaratoria. Ganaríamos tiempo y ahorraríamos dinero, sin dejar de asegurarnos de que la gente recibe los apoyos.

Y el viraje ya referido: apostar por la prevención: la CNPC cuenta con estudios en los cuales se comprueba que un peso invertido en prevención, ahorra 8 pesos en etapa de emergencia.

“Si tienes inundaciones constantes en un mismo territorio, mejor hacer una obra de contención o mitigación del riesgo y terminarás por ahorrar mucho dinero en los años siguientes. El mensaje es claro: desastres y emergencias en el país ya no serán botín de nadie ni un nido de negocios personales”...

FOCO ROJO. El Coordinador pidió poner especial atención en las tomas clandestinas de gasolina y gas, para evitar desgracias como la de Tlahuelilpan, Hidalgo. Dos fugas de gas en el año, la de Nextlalpan, Estado de México (principios de agosto) y Acajete, Puebla (finales de agosto) no terminaron con miles de muertos gracias a la evacuación eficaz de la población.

CUATRO RETOS EN LA COORDINACIÓN

Que todos los municipios del país (2,457) cuenten con:

* Unidades de protección civil con titular capacitado y certificado; hoy sólo mil 700 la tienen.

* Atlas de riesgos; hoy sólo 500 lo tienen.

* Consejos de protección civil que sesionen en casos de emergencia o desastre.

* Comités comunitarios, para que en barrios, colonias o ejidos se coordine el trabajo de prevención con familias o líderes vecinales.

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