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El frente moderado se estrella contra Sanders y Warren

Lejos de enfrentarse, los precandidatos más progresistas se alían para defender un programa que levantó aludes de aplausos, especialmente con la defensa de una sanidad pública para todos.

El frente moderado se estrella contra Sanders y Warren | La Crónica de Hoy

Bernie Sanders y Elizabeth Warren se pasaron el debate respondiendo críticas. (Foto: The New York Times)

No hay discusión. Si dos horas y media no fueron suficientes, los pronunciamientos finales de los diez precandidatos demócratas que ayer se vieron las caras en el primero de los dos debates debates en la segunda ronda demócrata, dejaron claro quién fue el vencedor. Las palabras de Bernie Sanders atizando a los “ladrones” de la industria farmacéutica llevaron el “aplausómetro” al máximo, algo que no logró ningún otro precandidato.

No en vano el asunto que centró una mayor porción del debate fue la sanidad, sobre la que todos debatieron durante media hora. En cualquier debate de primarias de un partido, las diferencias ideológicas se disipan, y lograr diferenciarse es una ventaja. Por ello, la pelea se resumió en quién está a favor de implementar “Medicare for all”, es decir, un sistema de sanidad pública que eliminaría el actual sistema de seguros privados, y quién quiere implementar una mezcla de sanidad pública y privada.

En un frente, Sanders y Elizabeth Warren, los dos precandidatos más progresistas y de mayor edad, en el otro, todos los demás, un patrón que se repitió en otros campos del debate, como el migratorio. Allí, el dúo defendió la descriminalización migratoria, es decir, que cruzar las fronteras de Estados Unidos de manera ilegal no sea un delito. Enfrente, los moderados, defendiendo que es posible dejar de enjaular a niños migrantes en la frontera sur sin, en la opinión de más de uno, incentivar la migración ilegal con la despenalización.

LA CLASE MEDIA. En este frente moderado se dibujó otra de las esperadas contiendas, aquella que debía implicar al alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg, y al congresista por Texas Beto O’Rourke, dos de las jóvenes estrellas ascendentes del partido. Sin embargo, ellos dos tampoco entraron en la pelea esperada.

Esta decisión favoreció a Buttigieg, que logró marcar perfil propio con una combinación de políticas moderadas y firme determinación progresista, pero no a O’Rourke, que por segundo debate consecutivo no logró entusiasmar al público y se arriesga a quedar fuera de la carrera de las primarias demócratas antes de lo esperado.

LA MEDIA-BAJA. En un término medio se podrían situar el excongresista y millonario John Delaney, que logró hacerse fuerte haciendo valer su experiencia en la industria farmacéutica en el debate sanitario pero se desdibujó en el resto, y el el gobernador de Montana, Steve Bullock, quien tuvo momentos de brillantez, pero no logró despertar aplausos.

LA BAJA. Peor les fue a la senadora Amy Klobuchar, al congresista Tim Ryan y al exgobernador de Colorado John Hickenlooper, quienes sufrieron para atraer atención de los moderadores y de sus compañeros demócratas y quedan prácticamente aniquilados en la contienda.

LA SORPRESA. Finalmente, la escritora de best sellers Marianne Williamson, fue la sorpresa del debate. Ninguneada por medios y analistas, logró usar su condición de outsider para denunciar los intereses y compromisos de otros precandidatos con grandes corporaciones y, cada vez más cómoda, despertó ovaciones con propuestas como invertir entre 200 y 500 mil millones de dólares en “reparaciones” a antiguas víctimas de esclavitud.

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