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El hombre hizo una monopolización brutal del planeta: José Sarukhán

Las leyes de la naturaleza no pueden ser cambiadas a nuestro antojo para hacerlas caber en nuestras concepciones de desarrollo económico, señala el Premio Crónica. Enfatiza la importancia de las acciones individuales

El hombre hizo una monopolización brutal del planeta: José Sarukhán | La Crónica de Hoy

José Sarukhán ofreció ayer una conferencia en el CCG de la UNAM Morelos. Fundación UNAM

“¿Qué le estamos haciendo a nuestro planeta?”, sentencia José Sarukhán. Pero no es una pregunta retórica a un auditorio lleno de estudiantes y académicos, es más bien un cuestionamiento a nosotros como especie.

Para responder tan nefasta y trágica pregunta, el ecólogo más importante del país y exrector de la UNAM, refirió ayer algunos datos sobre la crisis mundial que soslayamos en nuestra cotidianidad, para no sentir culpa, por no hacer mucho —ni siquiera la toma de conciencia del problema. 

Durante su conferencia “¿Qué le estamos haciendo a nuestro planeta? Perdida de biodiversidad y calentamiento global”, realizada ayer en el Centro de Ciencias Genómicas del Campus Morelos de la UNAM, el científico recordó que el crecimiento poblacional del ser humano ha sido exponencial, algo que ninguna otra especie —ni siquiera las bacterias— ha logrado. “Alrededor de 108 mil millones de seres humanos han existido en la Tierra, lo cual ha tenido un impacto gigantesco”. 

El miembro de El Colegio Nacional y Premio Crónica enfatizó que eso ha generado una gran demanda de energía —que ha provocado el cambio climático— y de recursos —en detrimento de los sistemas ecológicos. “Hemos alcanzado niveles de CO2 que en 800 mil años no se habían registrado”. El calentamiento global propicia la pérdida de hielo en los polos y el aumento del nivel del mar, lo que modificaría las corrientes marinas, “el impacto por los daños  será gigantesco”. 

Por otra parte, el ser humano ha generado una tremenda contaminación por plástico, generando un “problema de magnitud brutal del que no nos damos cuenta cada vez que compramos botellas de plástico o ropa de fibras sintéticas; el mar es el receptor de estos productos y llegan a los vórtices de plástico que se han generado en todos los océanos, alimentando islas gigantescas donde se acumulan”.  

Tan sólo en 2015, acotó, se produjeron 448 millones de toneladas de plástico en el mundo, 80 por ciento del cual no se recicló ni procesó y que permanece acumulado en el medio ambiente. “Producimos un millón de botellas de plástico cada minuto”. 

PÉRDIDA DE ECOSISTEMAS. Estas son algunas de las atrocidades hechas al planeta, pero falta acotar el impacto de nuestras acciones en la pérdida de biodiversidad: 

El ser humano es la única especie que ha modificado su entorno buscando un beneficio que lo afectará en el largo plazo, y esto ha sido la deforestación para producir alimentos, lo cual no sólo genera la pérdida de hábitat y desaparición de las especies, sino además provoca que los bosques en vez de ser captores de CO2, produzcan el gas de efecto invernadero. 

“Uno de los elementos más importantes en impacto ambiental es la demanda sobre diferentes productos alimentos, como carne roja, donde China es el demandante central”. Hace 10 mil años, refiere el ecólogo, la mayor cantidad de biomasa del planeta se concentraba por animales silvestres, lo cual ha cambiado de manera radical hacia los últimos años, donde ésta se compone en su mayoría por animales domesticados —principalmente para consumo—.

En México la pérdida de selvas ha sido drástica en los últimos 200 años, con ello la vida dentro de esos ecosistemas se esfuma; el caso más drástico es el de Veracruz, apunta, que podría ser nuestro “Haití”.  

“La humanidad ha hecho un experimento y nos hemos dado cuenta de qué pasa si un país se queda sin biodiversidad biológica, todo en una misma isla: República Dominicana y Haití”. La excolonia francesa degradó todos sus recursos y en la actualidad atraviesa por una crisis social y humana agravadas por su vulnerabilidad a fenómenos naturales, como sismos y huracanes, que por menores que sean, generan muerte y devastación. República Dominicana no sufre de los mismos problemas. 

Toda esta explotación y consumo se vincula directamente con la tendencia económica de consumo por la que ha optado la humanidad, y que seguirá creciendo de forma gigantesca, dice Sarukhán, en detrimento del medio ambiente. Esto es muestra de la “monopolización brutal de nuestro planeta por una sola especie”, la humanidad. 

ACCIONES INDIVIDUALES. No hay forma de que esta forma de “desarrollo” quepa dentro de un planeta finito, sentencia el científico. “Pretender que las leyes de la naturaleza sean cambiadas a nuestro antojo para hacerlas caber en nuestras concepciones de desarrollo económico y financiero a nuestro antojo no es posible, pero además no parece entendible por los políticos y mandatarios. Sin embargo, los ciudadanos sí podemos entenderlo”. 

Los individuos podemos alcanzar la conciencia sobre nuestro entorno y buscar cambios en nuestros hábitos de consumo. “No hay de otra más que empezar por uno mismo, porque no podemos esperar que venga alguien de Marte y cambie las cosas por nosotros, eso no sucederá”. 

Sarukhán Kermez desestimó discursos como los del presidente de EU, Donald Trump, que critica el fatalismo ambiental al que aluden los seres humanos racionales. “Es un empresario de casinos y lo que sabe hacer es bluffear, y con toda su imbecilidad y a pesar de sus idioteces, el problema no es él, sino los intereses corporativos de las industrias agrícolas, energéticas… que tienen cooptados a los gobiernos y marcan la agenda. En EU ya no importa quién es el presidente, sino las empresas que compran a los legisladores.

“Lo que nos debe preocupar es comenzar y hacer cambios a escala personal —ir al mercado local en vez del súper mercado, por ejemplo— y compartir la importancia de ello con las demás personas. No debemos preocuparnos por Trump, sino por lo que cada uno hace”.  

 

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