Opinión


El júbilo por el T-MEC

El júbilo por el T-MEC | La Crónica de Hoy

La celebración de acuerdos comerciales con los Estados Unidos (y Canadá, en segundo término) se ha traducido, además de cualquier otro asunto de naturaleza estrictamente mercantil y de exportaciones, con sus indudables beneficios, en una creciente adaptación de los modelos políticos de México a los “usos y costumbres” de los países del norte, especialmente de los Estados Unidos.

Demostrar lo siguiente tomaría muchas páginas y demasiado tiempo (serviría como tesis doctoral en cualquier facultad de Ciencia Política en el mundo), pero sin el NAFTA, México tendría otro sistema político; no se habría dado la alternancia de principios de siglo —al menos no de esa manera—, ni sabríamos de la modernidad actual de nuestra democracia, dicho lo anterior sin ningún ribete de ironía.

Hoy, así como fueron impuestas la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y otras instituciones, tenemos un subsistema de relaciones laborales y organización sindical sometido a la vigilancia de los Estados Unidos, y ya son varios los aspirantes a beneficiarse de tan singular ejercicio de la soberanía.

Más allá de las obviedades del sindicato petrolero y los eternos tiradores a la Secretaría General, algunos muy cercanos a Morena, llama la atención la forma en que se mueven las piezas en el enorme sindicato magisterial.

Esta comunicación de un grupo autodenominado, “Maestros por México”, nos dice cómo, por cualquier rendija, se cuela el vendaval:

“(MXM) se pronuncian por el respeto irrestricto a los derechos vigentes y recuerdan que fueron ellos quienes levantaron ‘la voz contra la reforma educativa del anterior gobierno...’.

Rechazamos, dice el detallado documento también entregado a los titulares de Gobernación, SEP, STPS y Conciliación y Arbitraje, “el supuesto reglamento aprobado en un consejo manipulado por Alfonso Cepeda y a espaldas de la base trabajadora”.

“Demandamos, dice MXM, la elección de la Dirigencia Nacional del SNTE, en los términos que establece la ley.

 “‘Exigimos la instalación de una mesa de trabajo plural, integrada con las diferentes expresiones sindicales interesadas en participar en el proceso’, prosigue Maestros por México, quien propone que la elección sea conducida por un órgano electoral neutral que garantice la imparcialidad, legitimidad, legalidad y transparencia electoral, además de la participación de observadores nacionales e internacionales…”.

Obviamente hay espacio, no sólo para la cobranza de lealtades y oportunismos en contra de la anterior reforma educativa y el recordatorio de adhesión a su derrumbe celebrado hasta por la maestra Elba Esther, por cierto, sino para condenar a “quienes intentan perpetuar prácticas pasadas, justo ahora que México está sujeto a tratados internacionales encaminados a proteger la libertad de asociación sindical”.

Éste es el texto alusivo a la intervención extranjera:

“Exigimos que haya ‘piso parejo’ para todas las expresiones participantes, que haya transparencia y rendición de cuentas en el uso y aplicación de todos los recursos”, expresa la misiva en la que se indican coincidencias con el Presidente de México, quien ha emprendido una lucha para lograr: cero corrupción, transparencia y respeto al estado de derecho.

“Demandamos a las autoridades federales, que nuestra voz sea escuchada y tomada en cuenta en las mesas de trabajo que desarrollan las dependencias educativas y laborales, encaminadas a la aplicación de las normas laborales que establecen la democracia sindical, piden firmantes como Tomás Vázquez Vigil, Ricardo Aguilar Gordillo, María Sanjuana Cerda Franco y Alberto Hernández Meneses, entre otros integrantes de la Mesa Directiva de MXM.

“…Las autoridades dialogan con dirigentes que ilegalmente intentan representar a los trabajadores y se inventan reglamentos para ‘normar’ procesos a modo que derivan en ‘simulación’.

“Los seudo dirigentes continúan disponiendo y haciendo mal uso de las cuotas sindicales, además de que en muchos estados las autoridades educativas han entregado las decisiones administrativas y laborales a supuestos líderes sindicales, quienes en contubernio ejercen control político y coerción...”.

CASTIGO. En una novela marinera, cuyo nombre he olvidado, leí hace años un episodio conmovedor. Un insubordinado, cuya vehemencia provocó un motín sofocado en alta mar por un inflexible capitán, fue capturado malamente a golpes y encerrado en un calabozo, donde murió.

El capitán ordenó su público castigo: cien latigazos.

—No se puede, Capitán, dijo el contramaestre. El hombre está muerto.

—Usted cumpla con el castigo, la muerte no lo salvará de la justicia —ataron el cadáver al mástil y lo flagelaron.

Me recordó el caso del niño José Ángel, asesino y suicida de Torreón.

—Castíguese a alguien. Al padre y al abuelo y a la madre.

—La madre está muerta.

—De todos modos. Sólo eso faltó.

Twitter: @CardonaRafael
rafael.cardona.sandoval@gmail.com
elcristalazouno@hotmail.com

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