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El linchamiento gráfico de Madero, un episodio vergonzoso: El Fisgón

ENTREVISTA. Mucha gente dice que fue el preludio de asesinato de Madero y estoy convencido de que sí, esa campaña hizo que la prensa misma cayera en descrédito, porque antes del magnicidio había sectores muy importantes que defendían la idea de la libertad de imprenta, señala Rafael Barajas.

El linchamiento gráfico de Madero, un episodio vergonzoso: El Fisgón | La Crónica de Hoy

Una de las ilustraciones del libro El linchamiento gráfico de Francisco I. Madero, de Rafael Barajas.

Francisco I. Madero fue uno de los impulsores de la libertad de prensa, sin embargo, de 1911 a 1913 esa libertad fue usada en su contra ya que caricaturistas y escritores publicaron, en más de diez revistas, una imagen negativa del entonces presidente: su retrato fue dibujado como un náufrago llevando una pesada carga de nepotismo y compadrazgo, hasta como un hombre impotente con la democracia.

Ése es el planteamiento que Rafael Barajas, El Fisgón, hace en su reciente libro El linchamiento gráfico de Francisco I. Madero, editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

“Es uno de los episodios más vergonzosos de la historia de la prensa nacional. Mucha gente dice que fue el preludio de asesinato de Madero y estoy convencido de que sí, esa campaña hizo que la prensa misma cayera en descrédito porque antes del asesinato de Madero había sectores muy importantes que defendían la idea de la libertad de imprenta y la veían como una libertad fundamental, pero después nadie más creyó”, comenta El Fisgón en entrevista.

El uso de la imagen de Francisco I. Madero que derivó en su asesinato y el inicio de la Decena Trágica generó, tiempo después, un debate entre historiadores.

“Hay un sector de historiadores que al ver toda esta andanada de caricaturas contra Madero llegó a la conclusión de que había sido un acto de irresponsabilidad de la prensa, una suerte de desenfreno de opiniones irresponsables. Hay otro sector de historiadores, entre los cuales me incluyo, que pensamos que no fue un acto de irresponsabilidad histórica, sino que fue parte de una campaña de descrédito orquestada por grupos específicos de poder”, detalla.

El autor y caricaturista explica que para hacer este libro realizó toda una investigación sobre cuáles grupos estaban detrás de las publicaciones contra Madero.

“Una de las cosas que encontré y que conforman la parte más importante de la investigación es que los señores que patrocinaron las revistas de caricaturas son los mismos que patrocinaron el golpe de estado contra Madero, ¿cómo lo pude rastrear? a través de los anunciantes, ¿quién se anunciaba en las más de 10 revistas de caricaturas contra Madero?”, comenta.

Las revistas más críticas de Madero fueron El Ahuizote y Multicolor, y el principal anunciante de esta última fue una compañía cigarrera yucateca propiedad del administrador de la campaña de Olegario Molina, jefe de la Casta Divina de Yucatán, el hacendado que controló la economía de la entidad durante el siglo XX.

“Resulta que poco antes de dar el golpe de estado contra Madero, algunos de los sublevados viajaron a La Habana para entrevistarse con Olegario Molina”, señala El Fisgón.

Sobre El Ahuizote, agrega que fue una publicación que se originó a partir del periódico El Imparcial, patrocinado por Porfirio Díaz.

“Ese impreso era de uno de los más notables científicos: Rafael Reyes Spíndola que estaba ligado a los banqueros y el principal anunciante de la revista era una cigarrera cuyo socio fue Íñigo Noriega, uno de los protagonistas de la Decena Trágica; de hecho, él fue quien llevó las armas en su coche a la prisión de Tlatelolco de donde sacaron a Feliz Díaz y a Bernardo Reyes para cometer el golpe contra Madero (en 1913)”, explica.

RIDICULARIZACIÓN. Rafael Barajas también investigó quiénes fueron los periodistas que criticaron a Francisco I. Madero.

“En el caso del equipo de El Ahuizote era muy claro, venían de El Imparcial. El caso de Multicolor es distinto porque todo el equipo procedía del teatro de revista, los primeros directores de Multicolor fueron Pepe Elizondo y Mario Vitoria que eran escritores de operetas cómicas pero sus caricaturistas también hacían escenografías y publicidad para teatro y éstos fueron Santiago R. de la Vega y Ernesto García Cabral”, indica.

— ¿La revista La Risa fue de las más severa en cuanto a crítica?

— Era una publicación originalmente dedicada a los espectáculos del género chico, hablaba de cuestiones picarescas y de albures muy tontos y vulgares con una connotación sexual directa. Pero después del triunfo de Madero se convirtió en una publicación política.

“Por ejemplo, era típico que hicieran burla de la impotencia de los señores, entonces hay una caricatura en su portada donde aparece Madero en camisón y al pie de una cama con el Escudo Nacional está una mujer que es la democracia a quien Madero le dice: ‘Señora, no tenga usted en cuenta el resultado sino el esfuerzo’. El caricaturista está diciendo que el presidente es impotente”, responde.

En palabras de El Fisgón, Madero fue visto como el mártir de la Revolución. “Los porfiristas derribaron a Madero y la reacción popular fue brutal porque en 1913 cuando cae Madero, el régimen estaba intacto pero dos años después se de­sata la insurrección popular y eso es parte de lo que provoca la campaña de descrédito contra Madero”.

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