Opinión


El maestro frente a la diversidad de sus alumnos

El maestro frente a la diversidad de sus alumnos | La Crónica de Hoy

Los alumnos que participan en una clase nunca son iguales. Lo común es que posean características personales distintas, en hábitos, conocimientos, valores, actitudes, condiciones físicas y mentales, etcétera. Esta verdad de Perogrullo a veces se pierde de vista.

Atender esa diversidad es un asunto de equidad educativa. Sólo se puede aspirar a que todos los alumnos aprendan cuando el maestro conoce y toma en cuenta las características personales de cada uno. Una enseñanza que omite tomar en cuenta esas diferencias contribuye a reproducir las desigualdades sociales.

Los procesos de enseñanza-aprendizaje pueden asumir diversas formas, pero cualquier método de enseñanza exige que el maestro tenga —al menos— cierto conocimiento y control individual del estudiante. Todo método de enseñanza tiene un soporte en la individuación del aprendiz.

Eso explica que, al inicio de cada año escolar, los docentes de educación básica acostumbran realizar una evaluación diagnóstica. En esa evaluación utilizan algunos instrumentos —formales e informales— que les sirven de apoyo para esta tarea, pero generalmente esas herramientas se enfocan exclusivamente en los conocimientos.

Es difícil, aunque no imposible, que el profesor en ese ejercicio de diagnóstico, alcance a identificar rasgos más sutiles —psicológicos o biológicos— de sus aprendices.  Si contara con mejores herramientas o con apoyos externos, el maestros se podría enterar que hay pequeños que sufren desnutrición, que otros aprenden lentamente, que hay quien tiene debilidad visual, o un grado de sordera; otros son muy inquietos y tienen problemas para poner atención y concentrarse, otros más padecen algún trastorno del lenguaje, etc., etc.

Nuestras escuelas, en su gran mayoría son pobres y sufren carencias. Una carencia frecuente es la deficiencia de personal que actúe como apoyo técnico y profesional para los docentes. Sería deseable que junto al docente trabajaran de médicos, psicólogos o trabajadores sociales para atender muchas carencias o problemas que presentan los niños, las niñas y los adolescentes que estudian los primeros niveles educativos.

La carencia de este tipo de personal de apoyo al trabajo docente es en México un problema nacional que sin embargo podrá atenderse mediante la colaboración de diversas dependencias públicas, aunque sabemos, por anticipado, que los recursos —financieros y humanos—no serán suficientes para ofrecer una atención universal. En todos los casos, se debe aplicar el principio de equidad otorgando prioridad a las poblaciones que sufren mayores desventajas.

La equidad educativa significa poner en práctica mecanismos que ayuden a redistribuir de manera más justa los beneficios de la educación en la sociedad y a combatir las desigualdades en todos los ámbitos del sistema educativo. Sólo con equidad educativa se podrá construir una nueva sociedad basada en la justicia y en la democracia.

 

 

 

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