Metrópoli


El martirio de subirse a un tren que parece chimenea

Crónica confirmó, como lo dijo Andrés Lajous, encargado de Movilidad, que el Sistema de Transporte Colectivo fue olvidado y presenta fallas por falta de mantenimiento

El martirio de subirse a un tren que parece chimenea | La Crónica de Hoy

Tal y como lo aseguró el secretario de Movilidad, Andrés Lajous, el Sistema de Transporte Colectivo fue olvidado por la anterior administración y presenta algunas fallas, producto de la falta de mantenimiento.

El pasado 16 de febrero Crónica lo comprobó. Al mediodía, en la estación Universidad, de la Línea 3, el tren con los vagones N1522, PR3373, R3374 y N1523, se descompuso.

Apenas y arrancó en dicha estación comenzó a hacer un ruido muy extraño, como si se rompiera un globo. Después de detenerse un par de segundos, el operador lo intentó arrancar de nuevo… no pudo, y se volvió a escuchar el ruido anteriormente descrito.

Cuando por fin pudo arrancarlo, comenzó a acelerar su marcha, pero durante el camino el tren vibraba mucho y, conforme avanzaba, el ruido se escuchaba cada vez más fuerte y ya no era como el del globo, sino como el de una turbina de avión.

Al llegar a la estación Copilco se comenzó a observar un poco de humo; incluso algunos de los usuarios, que esperaban la llegada del transporte, abordaron el vagón tapándose boca y nariz. Continuó su marcha; ya  no se escuchó ruido, pero sí siguió vibrando y se apreciaba un ligero olor a quemado.

Al llegar a la estación Miguel Ángel de Quevedo, el humo era más abundante; incluso la gente en el andén de la estación se tapó boca y nariz. Adentro del vagón, también lo hicieron. El tren cerró sus puertas y siguió su trayecto… con humo, con ruido y temblando como gelatina.

Al llegar a la estación Viveros se produjo un flamazo entre los vagones R3374 y N1523 (penúltimo y antepenúltimo), lo que generó aún más humo, el cual obligó a que los pasajeros se replegaran hacia los extremos de los vagones, para que, apenas se detuviera y abriera las puertas, salieran aterrorizados.

Algunos usuarios comenzaron a tomar fotos y/o videos con su celular para denunciar la falla; otros, los de los vagones delanteros, permanecieron en sus lugares.

Luego de siete minutos, sin nadie que informara cuál sería el estatus del viaje, el tren sonó su alerta de cierre de puertas, las cerró y continuó su camino, dejando a muchos pasajeros en el andén con todo el humo y el olor a quemado.

Llegó el siguiente tren, los usuarios rezagados abordaron; sin embargo, entre las estaciones Viveros y Coyoacán se detuvo el tren justo en el túnel. Otra vez 12 minutos.

Posteriormente se detuvo una vez más cinco minutos en el túnel entre Coyoacán y Zapata, donde muchos transbordaron u optaron por salirse del Metro.

A las 13:06, la cuenta de Twitter del Metro de la Ciudad de México (@MetroCDMX) publicó que personal del STC Metro desalojó y atendió el sistema de compresores en un tren de la Línea 3.

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