Opinión


El muro de la vergüenza está 3 mil 395 kilómetros más al sur

El muro de la vergüenza está 3 mil 395 kilómetros más al sur | La Crónica de Hoy

Mientras mujeres valientes, como la veterana Nancy Pelosi y la joven Alexandria Ocasio-Cortez, se encargan desde el Congreso de EU de que el presidente Donald Trump no construya un muro en la frontera con México, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, levantó uno hace dos días, ante la impotencia de millones de compatriotas. De McAllen, Texas, a Cúcuta, Colombia, hay exactamente
3 mil 395 kilómetros, la distancia que separan dos lugares amenazados por un muro de la vergüenza.

La imagen del recién construido puente entre Cúcuta y la ciudad venezolana de Ureña, que debería ser símbolo de la frontera abierta y el intercambio comercial y humano entre dos países hermanos, se convirtió esta semana en símbolo de la infamia, con sus carriles vacíos y bloqueados por una cisterna y dos contenedores. A pocos kilómetros de allí, en el lado colombiano, varios camiones con tonelada de ayuda de primera necesidad (como alimentos para bebés y medicina oncológica) esperan que alguien, desde el otro lado, retire las barreras que impiden el paso y llegue la ayuda a los más necesitados.

¿Cómo se le explica a un enfermo de cáncer, que vive cada día con la espada de Damocles sobre su cabeza, que no puede recibir tratamiento porque el gobierno de Nicolás Maduro se niega a que entre en Venezuela ninguna tipo de ayuda, con la excusa de que abriría la puerta a una intervención extranjera? ¿Cómo hacerle entender que muchas de las manifestaciones ocurridas en los últimos días en diversas partes del mundo no eran para denunciar la crueldad del régimen de Maduro, sino el macabro plan de Trump de invadir el país para quedarse con su petróleo?

Para empezar ¿de qué riqueza petrolera estamos hablando, de la que se robaron durante décadas los jerarcas del régimen bolivariano, misma que escondieron en paraísos fiscales y sacaron a flote en forma de lujosas mansiones y yates en Miami, para disfrute de los boliburgueses y sus hijos? Si durante más de veinte años el chavismo logró orgullosamente controlar PDVSA ¿qué parte del pueblo se ha visto beneficiado por toda esa riqueza petrolera acumulada? ¿Cómo se explica que uno de los países potencialmente más ricos del mundo expulsa a millones de compatriotas, en una crisis humanitaria como sólo se ven en países en guerra? ¿Dónde estaban los que defienden ahora a Maduro contra la agresión imperialista y callaban cuando sus fuerzas abrían fuego contra los estudiantes en Caracas?

Tan grave es animar al loco de Trump a que ordene una invasión como justificar el bloqueo a la ayuda humanitaria o la permanencia de un régimen que mata de hambre y enfermedad a su pueblo. Quien lo haga, en cualquier de los dos casos, está siendo cómplice de un crimen. Allá cada uno con su conciencia y con su vergüenza

 

fransink@outlook.com

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