Opinión


El nuevo rumbo de la educación

El nuevo rumbo de la educación | La Crónica de Hoy

Poco a poco ha ido configurándose el nuevo rumbo que habrá de tomar nuestra educación pública. En días pasados, Esteban Moctezuma, titular de la SEP, hizo un pronunciamiento sobre el futuro de la educación que puso en claro algunas líneas clave de la nueva política.

En primer lugar, para la transformación del sistema educativo, él coloca en el centro el postulado de que las niñas, niños y jóvenes deben ser el núcleo de la actividad educativa. Este enunciado no es baladí. Se trata de organizar la tarea educativa en función de los intereses de niñas, niños y jóvenes.

Enseguida dijo: Se busca construir una Nueva Escuela Mexicana con el fin de formar ciudadanos “que construirán una sociedad con cultura de paz, armónica y sin violencia”. Este punto debe destacarse. Se trata de dar una respuesta fuerte, desde la escuela, al problema más grave que sufre México que es la inseguridad y la violencia.

La Nueva Escuela Mexicana, además, dijo Esteban, ofrecerá a sus alumnos no sólo conocimientos, sino que además se propone dar cultura —o sea valores—, promoviendo al mismo tiempo las diversas identidades o raíces culturales de todos los mexicanos, sean locales, regionales, ­étnicas y nacionales.

La Nueva Escuela Mexicana no puede estar separada de los avances de la tecnología, por lo mismo, se construirá una plataforma útil para afianzar y perfeccionar las habilidades digitales de los alumnos. No se trata de repetir errores del pasado y reducirse a distribuir computadoras, tabletas, etc. sino ajustarse al principio de que el contenido pedagógico decide la incorporación de dispositivos determinados.

Una segunda gran vertiente del nuevo proyecto es el papel del maestro. Es el factor más influyente en el proceso educativo y es el que puede identificar con sensibilidad las situaciones de vida que enfrenta cada alumno. Se quiere realizar un gran esfuerzo gubernamental para revalorizar socialmente la labor del magisterio.

Los valores que deben guiar la reconstrucción del sistema educativo, dijo el secretario, deben ser la equidad y la calidad. No se puede abandonar el anhelo compartido por todos de que los aprendizajes de los alumnos en todo el país se eleven, que sean más satisfactorios. Pero el camino para lograrlo no es sólo apoyar a las escuelas con mejores resultados, sino además volver la vista hacia el otro lado: es decir, hacia las escuelas que obtienen más bajos resultados.

La Nueva Escuela Mexicana, para ser equitativa, debe prestar atención especial a los primeros grados y tratar de igualar las condiciones con las cuales ingresan los pequeños a la escuela. Esto último impone la necesidad de asegurar que se ofrezca educación (física, emocional, cognitiva) a los niños durante los años de crianza (0-3 años).

Pero para cumplir con el principio de equidad en la Nueva Escuela Mexicana es necesario cambiar otras dimensiones: los planes de estudio, los métodos de enseñanza, la organización escolar, la formación de maestros, la gobernanza del sistema educativo y, en fin, la atención prioritaria que debe darse a las áreas escolares más abandonadas: educación rural, educación indígena, educación a migrantes, escuelas multigrado, telesecundarias, etc. Dar atención a quienes más lo necesitan.

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