Opinión


El patíbulo social constitucionalizado

El patíbulo social constitucionalizado | La Crónica de Hoy

En las mañaneras se determina el alcance y sentido de la Constitución. El autodenominado vocero del Pueblo interpreta el artículo 35 de la misma y el Presidente de la Suprema Corte lo secunda. Lo importante son las consultas populares para promover la democracia participativa y la igualdad. Las instituciones de la democracia representativa, que privilegia el Estado de derecho, la libertad y los derechos humanos frente al ejercicio sin límites de la mayoría política, pasan a un plano subordinado.

En el fondo, la mayoría de los ministros entregó al país a la vorágine que representa las mutantes mayorías electorales y le dio la oportunidad al Presidente de la República de intervenir con su fuerza personal e institucional en el resultado de las elecciones de 2021 para consolidar su proyecto. Esto va en contra de la equidad electoral y el debate racional y abierto de las ideas. La argucia argumentativa del Presidente de la Suprema Corte se puso al servicio del Poder Ejecutivo y sirve para la consolidación del patíbulo social que se ha erigido en las mañaneras.

La posición del Ministro Zaldívar de que las sentencias de los jueces siempre tienen defensores y detractores es poco atendible por las condiciones en que lleva a cabo este ejercicio político-jurisdiccional de calificación de la procedencia de una consulta popular. Hay un ambiente de intimidación indirecta de AMLO. Esta es una forma extraña de ejercer la libertad altanera de la que fue acusado el pasado 1 de septiembre y ahora se pliega al proyecto seudo progresista y, según él, no formalista del derecho.

El Ministro Aguilar fue claro sobre la inconstitucionalidad de someter a consulta popular la procuración y administración de Justicia. El Ministro Laynez fue contundente cuando afirmó que un juez no es designado para buscar ser popular.

La participación ciudadana tiene muchas maneras constitucionales de promoverse y que la Suprema Corte hubiera determinado, con corrección jurídica, que la consulta popular VINCULANTE tiene una regulación constitucional estricta no la hubiera limitado. En cambio, la declaración de constitucionalidad de la petición del Presidente es torcer la interpretación para favorecer la estrategia política de Morena y el Máximo Tribunal se excede en sus atribuciones. Con esta resolución, contrario a lo que se pretende, la democracia participativa será conducida como si fuera un ejercicio plebiscitario, por el líder del Pueblo y con ello las formas de intervención ciudadana independiente del poder en turno serán reducidas drásticamente.

¿Quién se atreverá a disentir de la visión del Presidente, si su voluntad es la que lleva a las personas al patíbulo social de las mañaneras sin restricción alguna? El debate de la abstracción de la pregunta o la insustancialidad de la consulta popular pasa a un segundo plano. Lo importante es que quedó demostrado que la lealtad al Pueblo a través del Presidente es más importante que el respeto a la Ley como medio legítimo para el cambio social, el combate de la corrupción y la superación de las condiciones de desigualdad ancestrales.

En las urnas en el 2021 se condenará a las personas. La agenda de la campaña electoral será la crucifixión de los expresidentes. No importa la administración de justicia, sino la condena pública, la denostación social. El formalismo jurídico mínimo para la protección de derechos humanos es irrelevante. Lo importante es el juicio mayoritario sobre la conducta de las personas.

En principio, la extensión de la democracia participativa -semidirecta de la popular no vinculante fuera de lo establecido expresamente en la Constitución- es atractiva para el rompimiento de la camisa de fuerza a los movimientos sociales que implica el derecho aprobado por las instituciones de la democracia representativa. Sin embargo, como cualquier patíbulo social, la voluntad veleidosa y cambiante de la mayoría puede llevar a cualquiera a la picota y quien ahora es el verdugo mañana puede ser la víctima. El cuello de Robespierre experimentó este desbordamiento de la democracia igualitarista.

El pueblo movilizado, con base en una democracia participativa como la que autorizó la mayoría de la Suprema Corte, condujo al terror de la Revolución Francesa, al exterminio de las razas inferiores en la Alemania Nazi y a los Gulag del estalinismo. La decisión de aceptar que la responsabilidad política, penal o administrativa puede determinarse en una consulta popular “sui géneris” es dejar el paso libre al regreso del autoritarismo del partido hegemónico comandado por un hombre fuerte. Es volver a la época previa a la reforma judicial de 1994.

Lo peor para el Presidente de la Suprema Corte es que el poderoso no quedó totalmente satisfecho. El cambio de la pregunta que era una acusación explícita a los expresidentes no fue bien vista, y ya fue motivo de reclamo público. Era esperable. Le falló el cálculo político al Ministro Zaldívar y fue regañado en la mañanera.

Socio director de Sideris, Consultoría Legal

cmatutegonzalez@gmail.com

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