Opinión


El peor intento para sacar una Ley General de Bienestar Animal

El peor intento para sacar una Ley General de Bienestar Animal | La Crónica de Hoy

Mi solidaridad con la familia de Norberto Ronquillo,

que además, gustaba amorosamente de los animales.

 

¡Que conste!... En este espacio y desde el pasado 15 de mayo se prendió una primer alarma sobre lo que hoy enérgicamente protesta el Sector de la Protección Animal, por cuanto el reiterado intento por sacar una Ley General de (dizque) Bienestar Animal resultó en un revoltijo mal hecho y peor redactado… observable en cada renglón… que aparte de patentizar enorme desconocimiento en la materia es un vil y mal fusil que altera por lo menos tres normas oficiales mexicanas vigentes (la 062-ZOO relativa a las especificaciones para la producción, cuidado y uso de los animales de laboratorio; la 033-SAG-ZOO que detalla los métodos para dar muerte a los animales domésticos y silvestres; y la 051-ZOO dedicada a la movilización de animales), y que como ordenamientos eminentemente técnicos que son se acercan bastante a lo deseable en el asunto de particular interés, al resultar medibles y permitir con ello su más estricto cumplimiento, como de hecho lo debe ser el punto del bienestar animal en sus diferentes vertientes, condición que no se refleja coordinadamente en la Iniciativa, ahora descalificada en diferentes plataformas que buscan la suma de firmas ciudadanas para que no se apruebe, pues a pesar de presumirla incluyente no lo fue tanto, o de lo contrario no hubiera surgido la citación a un PRIMER ENCUENTRO SOBRE EL BIENESTAR ANIMAL que, según, se llevará a cabo los días  26, 27 y 28 de este junio en la Cámara de Diputados.

Ignoro si los autores del texto están detrás de la  invitación que corre a cargo de una organización de la que desconozco antecedentes, identificada con un logotipo donde la silueta de un rojísimo corazón da cobijo a la sombra de diferentes animales de compañía, de granja y ganado, citando al pie del mismo las frases: M1LLON DE ESPERANZAS (sic) “Unidos por la vida animal”.

Espero con toda fe que se trate de personas auténticamente preocupadas, conocedoras del tema y con suficiente poder de convocatoria, pero más que nada y especialmente, con fundamentos irrefutables para rebatir el proyecto que, en adición, de aprobarse tal cual resultaría en extremo peligroso porque siendo LEY GENERAL, sus disposiciones bajarían así de mal a los tres niveles de gobierno.

Asimismo, el documento presenta delicados retrocesos, empezando por dar un trato (equivocadamente interpretado de la Constitución) de “elementos naturales” a las criaturas, sin omitir una barbaridad de instrucciones totalmente desarticuladas y sin tomar en cuenta omisiones particularmente existentes sobre langostas y pulpos, especies que actualmente se encuentran en un limbo legislativo aunque de tiempo atrás existe sobrada documentación científica acreditando su alta capacidad de sufrimiento.

En fin, que tal como está, el pretendido instrumento sobre regula puesto que las NOM deben observarse puntualmente y sin excepción en todo el territorio, pero aparte, mal copiadas provocarán confusión y trastocarán cualquier procedimiento de denuncia.

Todo lo anterior da cuenta de que aunque su intención haya sido buena, los diputados morenistas José Guadalupe Ambrocio Gachuz y Martha Olivia García Vidaña no revisaron ni por asomo la normatividad existente, ¡vamos!, ni siquiera fueron capaces de homologar una correcta definición para la materia de que se pretendieron ocupar, ya que aunque hay una y mil definiciones para Bienestar Animal, no deja de ser un término científico que se refiere metódicamente al estado en que el animal tiene satisfechas sus necesidades fisiológicas básicas, de salud y de comportamiento, frente a cambios en su ambiente generalmente impuestos por el ser humano. Punto. ¡Ah!, se me pasaba que al igual, define i-na-cep-ta-ble-men-te al “animal abandonado”, peor, para una legislación del tipo. ¿Algo qué destacarle al proyecto? ¡Sí!...

La restricción para tener fauna silvestre como animales de compañía; que los planes y programas de estudio para educación básica promuevan el respeto hacia los animales y la procuración de su bienestar; que durante las investigaciones ministeriales y procesos judiciales que impliquen el aseguramiento de bienes (supongo que muebles e inmuebles) con fauna en su interior, se garantice su atención y cuidados y, la prohibición y/o el condicionamiento para uso de animales en los diversos niveles educativos, incluyendo el superior.

 

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