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"El PND: un pequeño documento que recoge el proyecto histórico del nuevo México": Jesús Ramírez Cuevas

Si al presidente le han tocado las mañaneras, a su vocero: Jesús Ramírez Cuevas, le asignaron ya las nocheras…

Ayer llegó a San Ángel para desmenuzar el Plan Nacional de Desarrollo de la actual administración. Y, como ha ocurrido temprano, él también extendió su discurso más de 120 minutos, casi hasta casi las 21:00 horas.

Lo escucharon algunos curiosos o estudiosos del tema político, atraídos por la invitación nocturna del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

Ahí, en la sala principal del organismo, Cuevas se alineó a las banderas de la honestidad, la democracia y la lucha contra la corrupción… Más allá de eso, un par de novedades: el gobierno de Israel se ha acercado ya a su homólogo mexicano para copiar programas como el de Sembrando Vida. Y el lopezobradorismo planea incorporar la materia de salud entre los escolares, como una manera de alejar las adicciones y otros problemas como la obesidad y los embarazos no deseados.

El vocero describió el PND como “un pequeño documento que recoge el proyecto histórico del nuevo México, y al cual apostaron millones de mexicanos”.

Se le preguntó por qué en la portada, en la cual sobresalen Juárez, Hidalgo, Morelos, Madero y Cárdenas, no había sido incluida una mujer.

“Estoy de acuerdo en que se incluya, y se considerará para la siguiente edición”, prometió.

También se le cuestionó cómo debían reformarse las estructuras de comunicación social de las dependencias para compartir el mensaje del Plan:

—Viendo todos los días las mañaneras –dijo.

Se declaró enemigo acérrimo de la pena de muerte y de la clasificación de ´ninis´ a los jóvenes.

Su equipo de colaboradores regaló a todos los asistentes ejemplares del texto abreviado a 70 páginas. Fue interesante el relato de Cuevas sobre su origen:

“Este Plan generó mucha polémica, porque dejó de ser puro rollo del gobierno, con muchas cifras, y se convirtió en una narrativa asequible para la gente e incluso para los legisladores, que no lo leen”.

“Enfrentó la resistencia de la Secretaría de Hacienda, porque el presidente le quería hablar a México y se dio este desencuentro.  Sí recogió consultas y debate, pero se inspiró en la necesidad de contar la propuesta de cambio del nuevo gobierno”, refirió en alusión a la discordia entre López Obrador, Alfonso Romo y el exsecretario de Hacienda Carlos Urzúa.

Dos de los principios más importantes del escrito, expresó, son la honestidad y la austeridad.

Ejemplificó así la primera: “Reto a los ciudadanos y a los periodistas a que le pregunten a los empresarios cuál es el trato que tienen con este gobierno, no dan crédito, porque ya no se les están pidiendo moches”.

Y sobre el segundo, describió: “Ahí está la cena del 15 de septiembre, si se le puede llamar cena, porque fueron antojitos y agua de limón con chía”.

Habló del equilibrio entre Estado y mercado, de la recuperación del poder del pueblo, del miedo de las élites a la participación ciudadana y de las diferencias en materia de seguridad:

“Mientras anteriormente el Ejército, la Marina y la Policía Federal fueron instrumentos de guerra, ahora la Guardia Nacional es un instrumento de paz”.

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