Opinión


El polo científico tecnológico y cultural del sureste de México (2009-2019)

El polo científico tecnológico y  cultural del sureste de México (2009-2019) | La Crónica de Hoy

Alfonso Larqué-Saavedra*

El Dr. Octavio Novaro en su calidad de miembro de El Colegio Nacional, hizo un esfuerzo especial a principios del siglo, de propiciar que en el citado colegio se presentaran logros o contribuciones por científicos que trabajaran fuera del centro del país. Su muy respetable opinión fue siempre bienvenida y abrió una opción en la que quedó claro, por las conferencias ahí dictadas, que efectivamente se realizaba ciencia de frontera fuera de la Ciudad de México.  En el presente escrito describimos un ejemplo de como se sumó la iniciativa de Dr. Novaro a una política de estado de más de diez años.

En este marco en el año 2007 en una conferencia dictada por un investigador en dicho colegio, se propuso la existencia de lo que definimos como laboratorios naturales para la ciencia, que definitivamente están localizados fuera del centro del país. Se anotó que para el caso de Yucatán los cuatro laboratorios que se describieron fueron el cráter Chicxulub, la cultura maya, el acuífero peninsular y la biodiversidad. Fue en ese espíritu que se integró una amalgama poco común en este país para establecer un polo científico, tecnológico y cultural en el estado. Esto es, que el gobierno conjuntamente con el sector académico de las diferentes instituciones, así como algunos empresarios y miembros del sector social abrazaron la iniciativa. Una de las aportaciones más sobresalientes del esfuerzo para integrar el polo fue la creación del sistema de investigación e innovación y desarrollo tecnológico de Yucatán (SIIDETEY). Este sistema fue durante una década el motor que favoreció el establecimiento del citado polo. Se invitó a científicos locales, nacionales y de otros países para que aportaran sus conocimientos sobre estos cuatro laboratorios naturales. 

Investigadores como el Dr. Perry, de la Universidad de Illinois, compartió sus trabajos de varios años en relación con el acuífero peninsular; de hecho, algunos de sus colaboradores se integrarían posteriormente al centro de estudios del agua que se estableció para atender ese laboratorio natural. Como producto del trabajo de los científicos del citado centro, se establece la primera reserva hidrogeológica del país, que abarca cerca de mil 312 kilómetros cuadrados y que 12 municipios acordaron conjuntamente con el gobierno del estado respetar la zona de recarga del citado acuífero. Esa aportación que hiciera publica el gobierno del estado dio un mensaje por demás importante para las autoridades federales que atienden los aspectos relacionados con el agua. En relación con el cráter de Chicxulub, el gobierno del estado comprometió recursos e invitó a científicos que conocían sobre este meteorito que causó la pérdida de grandes grupos de organismos, a que trabajaran en este laboratorio natural, hecho que fue secundado por la Universidad Nacional Autónoma de México, quien por contar con un reconocido grupo de geólogos hizo suyo el proyecto para que este recibiera financiamiento suficiente para crear un laboratorio y un museo dedicado a este cráter. En relación con el laboratorio de la biodiversidad se integró con las aportaciones de muchos investigadores el banco de germoplasma del trópico mexicano, que se edificó en el parque científico tecnológico del estado. Las reflexiones sobre la conservación de la biodiversidad han sido múltiples. En fechas recientes se ha propuesto el proyecto que enfatiza que seguramente en todos los cenotes, las cavernas y ríos subterráneos de la península, debe existir un laboratorio tan valioso como el de Cuatro Ciénegas, Coahuila.  Esperemos que en el futuro próximo se tenga el capital y participación de científicos para consolidar lo anteriormente señalado. En relación con la cultura maya sigue siendo un gran laboratorio y el gobierno del estado se sumó edificando el gran museo de la cultura maya en la ciudad de Mérida, entre otras acciones. 

Ciertamente el esfuerzo hecho por la comunidad académica, el sector gubernamental y el social permitieron que el polo propuesto se fuera conformando con aportaciones que han hecho que efectivamente la ciencia y la tecnología sean parte de la economía para fortalecer el bienestar social. Durante los 10 años el financiamiento fue considerado como un activo que se respetó para poder apuntalar la idea central. El SIIDETEY, amplió su membresía con universidades privadas y la universidad de Texas A&M, lo que demostró que el modelo tiene sentido, y sobre todo convencía a todos los niveles. La historia de impulsar este polo está descrita en la gaceta SIIDETEY, una revista que ha sido publicada desde abril del 2009 hasta 2019 y ha aparecido 64 veces, informando abiertamente a toda la comunidad los avances y logros que se han consolidado en Yucatán. 

La gaceta SIIDETEY a poco más de 10 años de su fundación permite apreciar a quienes en esta región del país han hecho investigación científica y tecnológica; de igual forma ha permitido ser un polo de atracción para estudiantes del sureste mexicano y Centroamérica y del Caribe, que decidieron desarrollar sus programas de licenciatura, maestría y doctorado en Yucatán, por el ambiente académico que se logró establecer. Otra aportación del SIIDETEY es el haber impulsado el establecimiento del parque científico y tecnológico de Yucatán, mismo que se ha integrado con la presencia de instituciones reconocidas en el país y extranjero. La gaceta informaba en sus inicios sobre la situación que guardaba el sistema bibliotecario, la realización de congresos nacional e internacionales por iniciativa de investigadores locales que conjuntamente con las sociedades científicas acordaban que los congresos se realizaran en Yucatán. También vía el SIIDETEY se convocaba a las diferentes fuentes de financiamiento a que apoyaran el modelo antes señalado. Es notorio señalar que el SIIDETEY, el parque científico tecnológico y el polo quedaron asentados en la ley correspondiente del estado. 

Es importante en estos momentos en que se está impulsando un cambio en la conducción de la ciencia, tecnología e innovación de nuestro país, que no se pierda la experiencia de más de una década que los académicos avecindados en Yucatán han logrado concretar: logros y avances que transmiten una imagen de solidez que no es común en otros estados del país.

*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias
Academia Mexicana de Ciencias
Investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán

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