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El Popocatépetl está en equilibrio; hace 25 años el volcán despertó

Desde hace dos décadas y media, investigadores de la UNAM y el Cenapred ya estudiaban el inicio de las erupciones. Los expertos buscan mejorar su red de monitoreo y el análisis.

El Popocatépetl está en equilibrio; hace 25 años el volcán despertó | La Crónica de Hoy

La más reciente erupción nocturna del volcán sucedió hace unos días. @CNPC_MX

Hace 25 años, Hugo Delgado Granados y un grupo de investigadores de la UNAM y del Cenapred estudiaban lo que sería el despertar eruptivo del volcán Popocatépetl. 

Aunque el tema “no era preocupante” para las autoridades de Gobernación, se instaló un incipiente comité asesor conformado por varios institutos de la UNAM y con el Cenapred. Los investigadores, entre ellos Delgado, ingresaron al cráter a tomar muestras. El 21 diciembre todo comenzó y se registró la primera fumarola. 

En el último cuarto de siglo, el volcán Popocatépetl ha marcado cambios en el país y ha evidenciado el impacto del conocimiento científico en beneficio de la sociedad, especialmente para impulsar medidas de protección, coincidieron expertos en el Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

Especialistas se reunieron ayer en el Instituto de Geofísica de la UNAM para el encuentro El Popocatépetl: 25 años de actividad ­eruptiva, donde expusieron que durante este tiempo el volcán ha marcado cambios en el país y ha evidenciado el impacto del conocimiento científico en beneficio de la sociedad, especialmente para impulsar medidas de protección. 

“Esta conmemoración permitirá el diálogo con colegas y compartir nuestra investigación, para mostrar lo que conocemos y hacer una recapitulación”, refirió Delgado, ahora director del IGf, durante la inauguración. Recordó que ese tipo de investigación ha sido reconocida internacionalmente, lo cual habría sido imposible sin el Popocatépetl como objeto de estudio. 

“Pero, además, nos ha permitido tener un contacto con la realidad, puesto que nuestra ciencia no sólo es físico-matemática o geoquímica, sino que nos permite aterrizar estos conocimientos con la sociedad, con el apoyo que hemos tenido del Centro Nacional de Prevención de Desastres y de Protección Civil federal (Cenapred)”.

MONITOREO. Carlos Valdés González, director del Centro de Estudios Mexicanos UNAM Costa Rica, recordó que nuestro territorio tiene más de dos mil volcanes, 12 de ellos considerados activos o peligrosos, y cerca de los cuales vive aproximadamente 75 por ciento de la población.

“De diciembre de 1994 a 2019, ha presentado más de 83 domos o tapones, lo que implica que hay un equilibrio entre el material que asciende y su destrucción. Además, se han analizado más de cinco mil 500 sismos originados en el coloso, donde la actividad principal se localiza a dos kilómetros sobre el nivel del mar y hasta dos kilómetros por debajo del nivel del mar”.

Las mejoras en la instrumentación y los sistemas de monitoreo han permitido revisar en tiempo real la información, además de hacer análisis que permiten tomar mejores decisiones, añadió.

“Da la impresión de que la actividad va aumentando, pero hay un equilibrio de fuerzas entre la presión que ejerce el edificio volcánico y el material que quiere salir; mientras haya un equilibrio tendremos una situación estable”, aseguró y destacó que la actualización del mapa de riesgos del volcán es clave para llegar al medio millón de personas que viven en sus alrededores:

“Pero es necesario seguir trabajando para hacer llegar la información más precisa a la comunidad”.

En los últimos dos años, la UNAM, el Servicio Sismológico Nacional y el Cenapred han realizado importantes esfuerzos para modernizar la red sismológica y de geofísica del Popocatépetl, destacó Marco Caló, investigador del IGf.

Esto implicó no sólo la reparación de los equipos que ya no funcionaban, sino la instalación de sensores sísmicos de última generación; colocar equipos de GPS para las estaciones más cercanas al cráter; sensores de monitoreo meteorológico; instalación de video de alta definición y un sistema de transmisión de datos robusto, capaz de garantizar el monitoreo también en caso de eventos mayores.

Los expertos buscarán mejorar las estaciones de monitoreo y la infraestructura para su estudio, para así conocer mejor la estructura interna del volcán. “Con los nuevos sistemas se podrá tener una resolución exhaustiva que permita caracterizar cámaras magmáticas, conductos y estructuras que aún no se conocen, pero que podrían tener una gran implicación en el estudio del Popocatépetl”, dijo Caló.

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