Opinión


El post pachuco y la nueva diplomacia cultural de México

El post pachuco y la nueva diplomacia cultural de México | La Crónica de Hoy

"¿Qué somos y cómo realizaremos eso que somos?” se preguntaba Octavio Paz en la primera página de El Laberinto de la Soledad. La pregunta no ha perdido vigencia alguna y 70 años después de haber sido formulada puede, de algún modo, servir de marco para repensar la acción cultural del gobierno mexicano en el extranjero en la antesala de la tercera década del siglo XXI.

“Despertar a la historia —continua Paz en el primer ensayo dedicado al pachucho mexicano— significa adquirir conciencia de nuestra singularidad”. Paz, quien residió por un tiempo en Los Ángeles durante su juventud, se encontró con esa ampliación abigarrada de lo mexicano en una ciudad que por entonces —nos dice— la habitaban un millón de mexicanos. Siete décadas después la presencia de mexicanos en los Estados Unidos supera los 35 millones, este sólo dato hay que ponerlo al centro de toda discusión y de toda acción encaminada a pensar de qué manera construimos nuestra identidad y la proyectamos al resto del mundo.

La del pachuco mexicano de la mitad del siglo XX —continua Paz—representaba una mexicanidad “que flota pero no se opone; se balancea, impulsada por el viento, a veces desgarrada como una nube, otras erguida como un cohete que asciende. Se arrastra, se repliega, se expande, se contrae. (…) No acaba de ser, no acaba de desaparecer. (…) Queramos o no, estos seres (los pachucos) son mexicanos, uno de los extremos a que puede llegar el mexicano”.

Precisamente a reflexionar sobre la identidad ampliada de lo mexicano en nuestras comunidades de connacionales en Estados Unidos, se encaminó la primera acción sustantiva del nuevo gobierno mexicano en materia de diplomacia cultural.

Con el nombre “Octavio Paz y los post pachucos, encuentro cultural de migrantes sobre la identidad mexicana”, el pasado fin de semana  la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de su nueva Dirección Ejecutiva de Diplomacia Cultural encabezada por el escritor Enrique Márquez, en colaboración con la Secretaría de Cultura y el Consulado de México en los Ángeles, organizaron una jornada interdisciplinaria para celebrar y repensar esta nueva forma de entender a lo mexicano y a los mexicanos más allá de nuestras fronteras.

El programa incluyó mesas de discusión, presentaciones de grupos artísticos, exhibiciones de fotografía y de artes plásticas, así como un festival gastronómico, para lo cual se contó en su mayor parte con la participación de la comunidad mexicana residente en Estados Unidos. Una comunidad cosmopolita y enriquecida —además— por la diversidad lingüística que aún nos define como nación, y acaso resumida con elocuencia en la propuesta del joven rapero trilingüe Miguel Villegas Ventura, residente en Los Ángeles, quien se sirve por igual del inglés, del español y del mixteco para engarzar poesía, ritmo e identidad en esa forma heredara de los trovadores medievales que es el rap.

Esta actividad, primera de muchas otras que se anuncian, ha sido explicada con claridad en el punto quinto de las siete líneas de trabajo en materia de diplomacia cultural propuestas por la cancillería mexicana. Con el título Nuestros migrantes y la cultura, se indica en este punto que “para conocer y valorar mejor las diversas creaciones e identidades culturales de las comunidades mexicanas en el extranjero, sobre todo en Norteamérica, estamos desarrollando un sistema de producción y difusión en el que ellas, especialmente su población más joven, podrán mostrar a México y al mundo la valía y la singularidad de sus identidades culturales”.

Regreso al ensayo de Paz para refirmar el potencial de artistas emergentes como Miguel Villegas Ventura: “una obra de arte o una acción concreta definen más al mexicano —no solamente en tanto que lo expresan, sino en cuanto, al expresarlo, lo recrean— que la más penetrante de las descripciones”. Su propuesta —literalmente— diluye fronteras y derriba muros. Un artista local y global al mismo tiempo, como lo es la identidad mexicana del siglo XXI: mixteca, mexicana, norteamericana.

Esta nueva definición de la diplomacia cultural de México se acompaña a su vez de un replanteamiento de los alcances y propósitos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) de la cancillería mexicana, que ahora encabeza Roberto Valdovinos. Por estos días, y en paralelo al evento de los post pachucos en Los Ángeles, se anunció el arranque de trece foros consultivos en diversas ciudades de Estados Unidos, en las que habrán de asistir y participar las comunidades de mexicanos. Es un tema de absoluta urgencia y necesidad incorporar a esos millones de mexicanos en la discusión y el planteamiento de alternativas. Diría yo, por lo demás, que constiuye un tema de seguridad nacional.

Tenemos también que voltear a ver otras iniciativas que la comunidad de gestores culturales mexicanos ha emprendido en Estados Unidos en los últimos años para vincularse con nuestros migrantes, en muchos casos sin el concurso del gobierno mexicano y de sus representaciones diplomáticas.

Es el caso de Ciclo, un colectivo encabezado en la Ciudad de México por la artista y gestora cultural mexicana Laura Reséndiz, que se dedica a desarrollar proyectos que vinculen al arte con la inclusión social, y que hace un par de años organizó todo un programa de creación de servicios culturales para la población inmigrante de la ciudad de Grand Rapids, en el estado de Michigan.

Hace año y medio publiqué en un libro colectivo coordinador por Eduardo Cruz Vásquez 11 propuestas para la diplomacia cultural de México para el cuarto sexenio del Siglo XXI.

Dos de los puntos que mencioné en aquel texto eran: “la instrumentación de una serie de iniciativas para identificar, visibilizar y otorgar diversos instrumentos de acción a la diáspora cultural mexicana que nos representa en el exterior”; y “la elaboración de un Plan Nacional de Servicios Culturales para los mexicanos en Estados Unidos, que sirva de complemento a las acciones que instrumenta el Instituto de los Mexicanos en el Exterior”.

Me entusiasma saber que las nuevas iniciativas de la cancillería mexicana, que he comentado en esta entrega, caminan en el mismo sentido.

 


edgardobermejo@yahoo.com
@edgardobermejo

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