Opinión


El Regio Patronato y las disculpas de los papas

El Regio Patronato y las disculpas  de los papas | La Crónica de Hoy

Han sido tres los pontífices recientes que han pedido perdón a las comunidades indígenas de América por los abusos que cometieron malos cristianos durante el periodo virreinal, principalmente refiriéndose a los nativos que estuvieron bajo la administración de la Nueva España y del Perú, pero es justo recordar que desde el Encuentro de dos Mundos, en 1492, la Santa Sede había concedido a los Reyes Católicos en Regio Patronato, es decir, un privilegio mediante el cual los reinos de Castilla y Aragón podían tomar decisiones eclesiales, informando al Papa de las decisiones que ellos tomaban, sobre todo en la elección de obispos y en la fundación de iglesias. El Papa, por lo general, ratificaba aquellas decisiones.
Sería hasta después de la Independencia de México en el siglo XIX, tras un periodo de ruptura de relaciones, ya que tardaron algunos años para que el papado reconociera la soberanía de nuestro país, cuando los pontífices empezaron a tomar sus primeras decisiones directas sobre la Iglesia mexicana, puesto que antes, esos asuntos, se decidían en lo que al paso del tiempo sería España, pues al momento de la conquista de Tenochtitlán sólo existían varios reinos separados en la península ibérica.
Se empieza hablar de España siete años después de la conquista de México, a partir de la coronación de Carlos I de España, en 1528, quien también era Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, y quien había nacido en la ciudad de Gante, hoy Bélgica, en territorios de la corona austriaca de los Habsburgo, es decir, fuera de la península ibérica. Hoy gobierna España otra dinastía: los Borbón.
Los Reyes Católicos nunca fueron reyes de España porque como país no existía. Fernando II era monarca de Aragón e Isabel I de Castilla. Estos y otros reinos menores que existían en la península ibérica en el siglo XVI: Toledo, Valencia, Córdoba, Cerdeña, etcétera, vivían bajo la influencia de las leyes castellanas conocidas como Las Siete Partidas, escritas por Alfonso X, El Sabio, en el siglo XIII. Estas leyes pasaron a América, e incluían el proceso de levantar un Juicio de Residencia a todos los funcionarios reales, una vez que dejaran sus cargos, de modo que Hernán Cortés, por ejemplo, fue enjuiciado al término de la Conquista.
La Primera Audiencia designada para México es un claro ejemplo de los abusos de poder de malos los funcionarios que en verdad existieron, y gracias a las denuncias que levantó Fray Juan de Zumárraga, quien de momento sólo era obispo electo, pero también protector de los indios, los integrantes de esta Primera Audiencia fueron encadenados y así remitidos a España.
Los integrantes de la Segunda Audiencia, en cambio, fueron todos ejemplares, y entre ellos figuraba Don Vasco de Quiroga, quien de momento sólo era abogado, pero a causa de su intachable conducta y amor hacia los indios, fue designado por los monarcas como obispo de Michoacán, aun sin haber sido consagrado como sacerdote.
Como en todo proceso histórico, hubo personas buenas y malas, santos y bárbaros, pero al hacer juicios históricos se debe estar bien informado para evitar caer en graves errores y hacer que paguen justos por pecadores, como con frecuencia ocurre.

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