Escenario


El Rey León evoluciona el concepto de live action

El director Jon Favreau explora los ecosistemas, sonidos y movimientos reales de la sabana para proyectarlos en el clásico de Disney

El Rey León evoluciona el concepto de live action | La Crónica de Hoy

“En cuando empiezas a introducir expresiones humanas o de dibujos animados en sus caras, creo que se convierte en un tono creativo muy diferente”.

En la era de los remakes el live action cobra relevancia para la industria cinematográfica, el desarrollo tecnológico escala y la propuesta visual cada vez más mejorada y realista, sustituye al factor humano frente a la pantalla, para que se supere a sí mismo desde la producción, tal como lo logra el director Jon Favreau, en El Libro De La Selva (2016) y recientemente en El Rey León, ambas, producciones de Disney.

“La tecnología es una forma de magia. Para nosotros, hacer El Rey León tan excitante e interesante visualmente como pudimos, con todas estas tecnologías que la gente no ha visto hasta ahora, crea emoción. Y cuando su curiosidad está en lo más alto, eso les hace receptivos a la historia. Siempre tienes que tener los fuegos artificiales a mano para mantener a los jóvenes enganchados”, explica el director en entrevista.

Sin embargo, Favreau deja la pirotecnia que utilizó en Iron Man (2008), Iron Man 2 (2010) y Iron Man 3 (2013), para introducirse a la sabana literalmente y extraer el instinto animal, los sonidos y el detalle que utiliza para esta producción.

“Es una combinación de mi trayectoria, de todo lo que he aprendido primero como actor, luego como director de películas independientes, en comedia y de trabajar en efectos visuales. Todo eso se une para presentar esta historia de la forma en que lo hago y espero que haga justicia a lo que la gente espera de este título”, señala.

El trabajo investigativo que realizó para la creación de la nueva versión supera cualquier live action antes visto: “Yo no sé si esto es una película animada o live-action. No es propiamente una animación como tal. Ustedes ven COCO y es una hermosa película animada; pero el estilo es diferente a El Rey León. Ustedes tendrán que decidir el género al que pertenece”, menciona.

En términos estrictos, la cinta no cuenta con participación humana ni escenarios reales para ser considerada live action, como en los casos de Avatar (2009) o Jurassic World (2015), ya que es 100% animación por computadora, su “fotorrealismo” —como algunos le han llamado— es más cercano a la realidad virtual que, en su defecto, podría significar la evolución del live action: escenarios completamente controlados y diseñados a exactitud de la realidad.

“Sabía que teníamos que hacer algo innovador en los efectos visuales, porque la historia podía ser la misma, pero teníamos que mostrarla de forma diferente, que fuera interesante y emocionante, incluso si conoces la trama. Cuando hacíamos algunas pruebas, por ejemplo el andar de Rafiki, para saber si la tecnología funcionaba, podías sentir la emoción del equipo de producción, esos suspiros que pasan cuando sabes que hiciste algo que trasciende”, añade.

La versión animada de 1994, no sólo forma parte del “Renacimiento de Disney” (1989 y 1999) —en el que la productora recuperó la aprobación de la crítica y el optimismo del público, tras la época gris que pasó luego de los fallecimientos de Walt y Roy O. Disney—, sino que destacó sobre todo por la combinación del dibujo hecho a mano con la animación en 2D, que tras su relanzamiento en 2011 en su versión 3D, acumuló una recaudación de 968 millones de dólares, convirtiéndose en una de las más taquilleras.

“Sentí muchísima presión porque tenía que proteger el legado que tanto ama la gente y asegurarme de no cambiar demasiado, pero sí lo suficiente como para que el público volviera a ver la historia original. Así que traté de darle un nuevo aire, que no se alejara de lo que al público le encanta”, destaca.

“En cuando empiezas a introducir expresiones humanas o de dibujos animados en sus caras, creo que se convierte en un tono creativo muy diferente. Así que si haces un buen montaje, usas la música adecuada, cuentas la historia correcta y tienes las voces apropiadas, puedes en realidad comunicar una cantidad tremenda de emoción”, agrega.

Otro de los elementos que más destacaron en la versión original realizada por Rob Minkoff y Roger Allers, fue la banda sonora, orquestada por Hans Zimmer, Elton John y Tim Rice, la cual les valió dos Oscar a Mejor Banda Sonora y Mejor Canción Original, tres Globo de Oro en las mismas categorías, añadiendo la de Mejor Película Comedia o Musical, así como un Grammy a Mejor Interpretación Vocal Pop Masculina. En la versión actual destaca la participación de la cantante estadunidense Beyoncé, no sólo en la parte musical, sino prestando su voz para el personaje de la leona Nala en su faceta adulta.

“El público creció escuchando la música y viendo estas escenas tan poderosas donde ves aparecer a Mufasa o a Scar… Esa emoción se queda contigo cuando eres niño y cuando las revives de adulto reconectas con esos sentimientos y recuerdos, por eso es que esta historia sigue siendo trascendente después de 25 años”, concluyó.

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -