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El rostro que nos habla en el silencio

LIBRO. El texto de la doctora Catalina Dobre logra inspirarnos profundamente el mensaje de Picard: que devenir auténticamente humanos es recuperar el origen sagrado del ser a través del rostro en el ámbito del silencio

El rostro que nos habla en el silencio | La Crónica de Hoy

: Reseña del libro Max Picard: La filosofía como renacer espiritual, de Catalina Dobre

La vida es un camino que no tiene principio o final, es como los intersticios de las melodías que requieren una cierta duración, si estamos atentos tendremos la posibilidad de que la música se vaya configurando en nuestra memoria y entretejiendo con nuestras entrañas; convirtiendo ese tiempo en la historia de una vida, pero si no lo estamos, todo nos parecerá efímero, doloroso y ruidoso al grado de no soportarla. Pero por fortuna, no estamos solos, contamos con los poetas, los pensadores, los filósofos y los artistas, que nos ayudan a escuchar, pensar y recordar, en una palabra a vivir.

Este es el caso del libro de Catalina Elena Dobre, al descubrirnos y presentarnos a los lectores de habla hispana, por primera vez, el pensamiento del médico y filósofo suizo nacido en 1888 y fallecido en 1965, Max Picard. Porque el libro ha creado una composición entre la vocación, la encarnación en el rostro y la plenitud del silencio -todas ideas del pensamiento de Picard- con su propia pasión de vivir que expresa para cualquier lector la alegría de una vida auténtica como lo que viene del corazón y la interioridad singular. Por lo cual también es de celebrar que una editorial como Gedisa mexicana haya tenido la confianza para publicarlo

Lo primero que nos muestra la autora es la importancia para nuestros tiempos de un pensador como Max Picard, quien como peregrino deja la profesión de médico para autoexiliarse entre los Alpes que dividen Suiza de Italia; pero no para alejarse del mundo, sino para encontrar su verdadero sentido, rodeándose de las mejores amistades para nutrir el espíritu como fueron: Hermann Hesse, Gabriel Marcel, Thomas Mann, André Gide, Martin Buber, Romain Rolland y Rainer Maria Rilke, quien inclusive escribió un poema sobre Picard. De tal forma que Picard entre las montañas y las amistades de los sabios logró crear una contemplación activa sobre la plenitud de la encarnación del rostro humano como relación sagrada consigo mismo, la naturaleza, el mundo y Dios.

De este modo Picard hace una filosofía, cuya expresión es poética, porque es una vocación espiritual que busca con incesante amor la unicidad de la encarnación de su propia singularidad y porque requiere que sus lectores vivan el lenguaje como el vehículo de su propio devenir. Así Catalina nos recuerda con Picard que la filosofía no puede reducirse a las formas y fórmulas del academicismo institucional imperante que se impone a través de las rankings internacionales, sino al contrario, éstos serían un ejemplo de la decadencia de nuestros tiempos donde utilizamos artificios desprovistos de devenir, de unidad, de sacralidad, para enmascarar nuestros narcisismos, resentimientos o impotencias de vivir, lo que para Picard nos llevo a fenómenos como los de Hitler, expresado en su libro Hitler entre nosotros.

Si bien la singularidad, que Picard llama rostro, en su texto El rostro humano, no es una cuestión del individualismo, sino todo lo contrario, es la cristalización de la profundidad con la que cada persona es un ser relacional, dialógico y creativo, que se une y se potencia, con el sentido sagrado de la existencia como una comunidad espiritual y en última instancia para Picard. Por ello una de las virtudes del libro es que Catalina logra con un ritmo fluido evidenciarnos los diálogos que configuran la poesía filosófica de su lenguaje, viendo como fluyen e interactúan en sus expresiones los pensamientos de Nietzsche, Kierkegaard, Buber o Rilke en una sinfonía existencial por la cual el libro de la Dra. Dobre se convierte en nuestra guía musical para abordar las obras del pensador suizo que a primera vista, debido a su poesía podrían parecer misteriosas y enigmáticas.

El texto de la Dra. Dobre logra inspirarnos profundamente el mensaje de Picard: que devenir auténticamente humanos es recuperar el origen sagrado del ser a través del rostro en el ámbito del silencio. En su obra central El mundo del silencio, por la cual Gabriel Marcel lo considerará un “metafísico del silencio” no se refiere al acto humano de callar, sino al ámbito siempre presente y activo, que une la forma de ser de todas las cosas, el intersticio musical en el que nos encontramos y nos toca ser parte, pero que requerimos de la adecuada atención para que resuene en nuestra concreta manifestación personal, y cuya característica fundamental es la trascendencia de la utilidad y de lo instrumental del lenguaje, para revelar la unidad que no aniquila la diferencia particular, resonando en la propia personalidad.

Por ello, al final del libro, Catalina nos refiere que el rostro en Picard es la imagen de Dios que participa de la humildad, el amor y el perdón, que acontece en la oración como una elección fundamental, pues “el mundo no puede ser destruido por el hombre, el hombre tiene la tarea de elegir su modo de ser: huir o existir con todo el profundo significado de lo que esto implica.” (p. 132)

 

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