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El saldo del negacionismo clim谩tico de Trump: 95 normas eliminadas o en litigio

Durante sus tres a帽os en el gobierno, el presidente republicano ha hecho todo lo posible por desde帽ar la lucha contra el calentamiento global y por favorecer a sus amigos de la industria contaminante, especialmente la del carb贸n.

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Trump no ha dudado en sus m铆tines en asegurar que 鈥渁ma el carb贸n鈥.

Cuando, una vez llegado a la Casa Blanca, el discurso negacionista del cambio climático de Donald Trump se volvió insostenible de cara al mundo, el presidente de Estados Unidos cambió de opinión. Aseguró que, ahora sí, cree que el calentamiento global es real; pero durante los tres años que lleva en el poder ha trabajado incansablemente para destruir todas las regulaciones ambientales posibles.

De hecho, una de sus primeras agresiones al medio ambiente fue designar a Scott Pruitt como responsable de la Agencia de Protección Ambiental de EU, la EPA. Pruitt es un conocido lobista para la industria de los recursos fósiles, y como fiscal general de Oklahoma, recibió 215 mil dólares de parte de la industria y demandó 14 veces a la EPA. Además, niega que las emisiones de carbón sean el principal impulsor del cambio climático.

Pruitt duró 18 meses en el cargo, pero pasará a la historia por haber sido el ideólogo de la retirada de Estados Unidos de los Acuerdos Climáticos de París, que Trump anunció el 1 de junio de 2017.

En total, durante su mandato, el presidente estadunidense ha tratado de eliminar ya 95 regulaciones ambientales vigentes, según un conteo de la Harvard School of Law y un reciente análisis del diario The New York Times.

AGUA. Durante su primer trimestre en el cargo, Trump ordenó aplazar indefinidamente la norma que limitaba significativamente la contaminación que las plantas nucleares que funcionan a base de carbón podían arrojar al mar. Esta norma debía entrar en vigor como muy tarde en noviembre de 2018, pero Pruitt empujó el límite hasta noviembre de 2020, y nadie sabe qué va a ocurrir ahora.

Recientemente, Trump también dio un tijeretazo severo a la protección de arroyos y humedales. La mitad de éstos, y casi uno de cada cinco ríos y riachuelos perdieron la protección que les daba la Ley federal de Agua Limpia, que impedía que granjeros e industria pudieran desechar sus residuos contaminantes en ellos.

EMISIONES. Quizás en una de las medidas más devastadoras del gobierno Trump, la EPA anunció en los primeros meses de 2017 que revisaría la Ley de Energía Limpia, el plan implantado por Obama en 2015 para reducir a lo largo de las siguientes décadas las emisiones de dióxido de carbono. La anterior administración consideraba que el plan evitaría 90 mil afectaciones de asma y 3 mil 600 muertes prematuras hasta 2030, pero el gobierno de Trump decidió “recalcular” estos riesgos para la salud y liquidar la ley en septiembre de 2017.

Asimismo, en 2018, la EPA flexibilizó la norma que imponía severas restricciones a cómo la industria del carbón podía deshacerse de sus residuos.

En una de sus decisiones más relevantes, la EPA anunció el pasado año que permitirá a las plantas de carbón seguir funcionando durante mucho más tiempo del que había marcado la administración Obama, garantizando que EU seguirá emitiendo mucho más dióxido de carbono a la atmósfera.

También por razones económicas, la Casa Blanca anunció la derogación de una norma del anterior gobierno para forzar a las marcas de coches a rebajar sus emisiones, pero 22 estados demandaron al gobierno.

ANIMALES. En 2019, la EPA anunció una modificación de la ley de Especies Amenazadas, que impone contemplar criterios económicos, sobre proyectos industriales, por ejemplo, a la hora de tomar una decisión. 17 estados presentaron una demanda, aún no resuelta.

MINERÍA. Una de las primeras grandes decisiones del nuevo gobierno republicano fue reabrir la posibilidad de iniciar nuevas prospecciones mineras en terrenos federales. Sin embargo, numerosos grupos ambientalistas demandaron inmediatamente al gobierno, y la pelea todavía no está cerrada.

OLEODUCTOS. Nada más sentarse en el Despacho Oval, emitió una orden para descongelar los permisos para la construcción de dos grandes oleoductos, el Dakota Access y el gigantesco y polémico Keystone XL. Obama lo había rechazado, asumiendo que debía transcurrir por zonas protegidas, y que el riesgo de derrames lo hacía injustificable. Y, efectivamente, en 2019 hubo un derrame en Dakota del Norte.

 

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