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El tema de fondo en resolución del FCCyT es el derecho de los científicos a participar

ENTREVISTA. La discusión de fondo es que, mediante un retorcimiento jurídico se evade el cumplimiento de ese derecho en la ley actual, señala Martín Puchet, académico de la FE-UNAM y miembro de ProCienciaMx

El tema de fondo en resolución del FCCyT es el derecho de los científicos a participar | La Crónica de Hoy

Creado con la ley vigente de ciencia y tecnología, el FCCyT A.C. fue producto del consenso de diversos sectores de la comunidad científica.

La semana pasada, Conacyt se pronunció sobre la resolución de la Suprema Corte Nacional de Justicia (SCNJ) que en los próximos días sería oficial: el sobreseimiento del amparo del Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C., tema sobre el cual un grupo de académicos hará pública una carta.

Martín Puchet, académico de la Facultad de Economía de la UNAM y especialista en Filosofía de la Ciencia, participa en este grupo que incluye a otros miembros de la red ProCienciaMx. En entrevista, señala que se encuentran a la espera de la publicación oficial de la resolución, sin embargo, adelanta los puntos jurídicos que contendría y ahonda en lo que, consideran, es la discusión de fondo: la participación de los científicos e investigadoras del país en la elaboración de la política científica.

Puchet Anyul explica los apuntes del tema legal: la resolución de declarar sobreseído el amparo que solicitó el FCCyT A.C., que no procede porque el Foro no tiene ya ninguna vinculación con Conacyt debido a que la dependencia reformó su estatuto y quitó el artículo que señala que dicho Foro A.C. no es más un órgano interno de consulta. “Es una resolución que se basa en un hecho jurídico, en esos términos ya no hay más que decir”. 

El segundo punto que expondrán es que el FCCyT A.C. es un órgano de participación de los interesados en la ciencia, tecnología e innovación (CTI), que fue creado de acuerdo a la ley vigente, y fue, por razones operativas, que se constituyó como asociación civil de manera permanente, desde su creación, en 2002, hasta 2019, cuando fue desconocida por Conacyt institucionalmente y, posteriormente, a raíz de la reforma sus estatutos, por vía del derecho. 

“Estos son los hechos jurídicos. Ahora, ¿cuál es la discusión de fondo?, ¿qué está detrás?”, cuestiona el académico; “está el derecho constitucional a participar en la toma de decisiones”. La ley actual, acota, establecía mecanismos como la existencia del FCCyT A.C. “La discusión de fondo es que, mediante un retorcimiento de carácter jurídico se evade el cumplimiento de ese derecho. Después de reformar sus estatutos, Conacyt constituyó otro Foro que interactúa como su interlocutor. 

“El tema hacia adelante, con la nueva ley general, es cómo nos vamos a expresar en los nuevos ordenamientos jurídicos de manera auténtica, autónoma, y con el reconocimiento del derecho a la participación de aquellas sociedades, grupos y representaciones que tienen que ver con las actividades de ciencia, tecnología e innovación. Ese es el problema de fondo”. 

–Aunque falta la resolución oficial de la SCJN, Conacyt ya la da por hecho y emitió un comunicado en el que aborda otros temas. 

–Es un comunicado que nos enviaron también a los investigadores nacionales. Es una respuesta típica como las que hemos recibido sobre estos asuntos. El tema en disputa era si correspondía seguir financiando al órgano que se había instituido a raíz de la ley. Ahora, con motivo de ello, se lanzan comentarios supuestamente apoyados en algo que no se sabe exactamente si hay algún párrafo de la corte, con el que se pueda afirmar que se dieron recursos fuera de la norma, que en el ejercicio haya faltas que deban considerarse. Todo eso es una cortina de humo para no referirse al fondo del asunto, nuestra participación autentica, autónoma y con financiamiento público, de acuerdo al derecho de participación pública de las personas que se dedican a estas tareas. Ese es el gran tema: ¿se va a seguir actuando de manera unilateral sin reconocimiento de las comunidades? Los temas de CTI son opinables, complicados, polémicos, requieren muchas voces y consensos de qué hacer en materia en apoyo de actividades. 

“Estos comunicados grandilocuentes buscan poner en el mismo saco asuntos que no están vinculados, como una forma de distraer. En todo caso, si hubiera que juzgar algún delito, como es un juicio de amparo, el que comete la falta o arbitrariedad es la autoridad, no el demandante; hasta en eso hay una falta de claridad y un conjunto de palabras puestas para confundir y hacer pensar que lo que estaba en juego no era la materia del juicio (...) Pero bueno, es una época donde muchas veces son más los juegos mediáticos, de información y de desinformación, de hacer olas con cosas que no están en discusión, que precisar de qué se tratan. Muchos se dejarán llevar por esa verborragia del comunicado”.

VISIÓN LIMITADA. 

Por otra parte, el académico destaca que en la administración de la ciencia hay errores comunes cuando los académicos incursionan en puestos de decisión, lo cual repercute en las políticas del sector. “Cuando llegas a un cargo y se te ocurre que puedes trasladar lo que dices en tu pequeña parcela en todo lo que pasa en un ámbito tan complicado como la política de CTI, el efecto es grave”. 

Otro problema reflejado en el tema del FCCyT, acota, es parte de la idiosincrasia mexicana: si no puedo hacer lo que quiero cambio las reglas. “Pero hacerlo es muy riesgoso; en un juego de futbol, por ejemplo, si se cambian las reglas a la mitad, no habría partido. Si cambiamos la regla de muchas cosas que tienen que ver con la CTI al arbitrio de las cosas que se le ocurren al administrador, ‘porque yo sí soy académico’, puede ser que el juego que la CTI se deje de jugar. 

Si se deja de jugar en muchos aspectos y en muchas instituciones, agrega, si se retrasa la forma de organizar estas actividades, no iremos muy lejos como nación. “Entonces no es bueno que Conacyt siga acumulando conflictos sobre cada paso que va dando la administración y que cada vez que se quiere hacer algo se cambie la norma para hacerlo como ‘yo creo que hay que hacerlo’, sin considerar plazos, tiempos, transiciones… Como el cambio del reglamento del SNI”. 

Frente al panorama actual, el académico enfatiza que la próxima legislación de la Ley General de Ciencia y Tecnología debe realizarse sin improvisaciones y bajo la consideración de que la formación de una estructura científica requiere de plazos largos, años, ni siquiera de un sexenio. “La de México, por ejemplo, es el resultado de más de medio siglo, va más allá de cuando se creó Conacyt; es resultado de un proceso secular. Desafortunadamente, parece que no son buenos tiempos para los ejercicios lentos”.

 

La política de Conacyt: Cambiar las reglas a mitad del partido

Durante este gobierno el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ha modificado diferentes ordenamientos para adaptarlos a prioridades de la administración en turno, incluso si los cambios ocurren a la mitad de procesos legales o administrativos. El ejemplo más reciente es la reforma al Artículo 34 del Reglamento del SNI, del 30 de julio, que elimina el principio de No retroactividad. Ahora, cualquier cambio al reglamento entra en vigor al día siguiente de su publicación, en lugar de ser válido hasta la siguiente convocatoria. 

 

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