Opinión


El Twitter de las palabras (segundo y último)

 El Twitter de las palabras (segundo y último) | La Crónica de Hoy

1. De los nuevos usos del idioma. Dos expresiones mexicanas de los años setenta mudaron de código postal en los últimos años: “guey” y “neto” (que cambió por “neta” para verificar algo que se asume verdadero). A otra más: “está cañón” (como sustituto “de está cabrón” o como quien dice, “esta de la chingada”) le pasó lo mismo de unos años para acá. Todas ellas ascendieron en la escala social del español de los mexicanos.

22.

La chancla es la chancla aunque la vistan de seda. El huarache es el huarache aunque lo pinte Diego Rivera en los murales que adornan el Palacio Nacional.

23.

Hay objetos con mala fortuna lingüística, que a pesar de su uso extensivo y milenario no hay palabra grata que les nombre, es el caso de la chancla, del huarache y de sus primas la sandalia y la alpargata.

24.

Me gusta la palabra chicharrón, con ese eco onomatopéyico, de chicharra, que le delata. Un crepitar de la piel sumergida en el cazo de manteca, que necesita de la doble r para cumplir su identidad crujiente. El que no me gusta es el chicharrón de los autoritarios, que sólo el de ellos truena. O el de Siqueiros, que no había más chicharrón que el suyo.

25.

Como superlativo es insuperable y certero: un titipuchal.

26.

Me encanta la palabra rascuache, con esa ch de chafa y de chundo que la hace sonar tan rascuache.

27.

Al tigre lo valoramos por sus rayas, por su nombre y por Borges. Pero hay otros animales cuyos nombres son una prolongación verbal de la belleza: el lince, el leopardo, el manatí.

28.

Me gustan estas dos palabras: enclenque y mequetrefe, ¡Cuantas “e” caben para denostar a un individuo!

29.

Me ofrecieron un Afore, pero prefiero los aforismos, que también saben de ahorros y de economía.

30.

Sostengo que la Academia Mexicana de la Lengua debería pronunciarse sobre esta frase insufrible del español de los mexicanos: “lo mejor del mundo mundial”.

31.

Toda la música del mariachi cabe en la palabra tololoche, como toda la música andina resuena en las palabras bombo, zampoña y charango, y todo el tango cabe en la palabra bandoneón.

32.

La cocina de mi abuela oaxaqueña era un fogón lingüístico extraordinario: el nicoatole, el agua de chicozapote, las picaditas de asiento, los alberjones con carne de costa, el chilate, la salsa de guajes, el entomatado y el chile de gato. Todas esas palabras entraron por mis oídos antes que por mi boca.

33.

Más por su alta sonoridad prehispánica, menos por el acento de menosprecio que anida, me encanta la palabra achichincle.

34.

Que no me hablen del internet de las cosas, que no, aquí lo que vivimos es el Internet de las fosas.

35.

Del nuevo diccionario de la lengua española en tiempos de El Chapo Guzmán: Gasoducto: construcción tubular y cilíndrica que permite escapar las flatulencias del sistema penitenciario.

36.

Las expresiones “lo que viene siendo” o “lo que es”, tan del uso común del español mexicano de un tiempo a la fecha, tal vez son aproximaciones epistemológicas del pueblo bueno en la 4T.

37.

¿Desde cuándo el español mexicano adoptó y abusa de esa muletilla que dice al final del día?

38.

A la i le gustan los ríos: el Missisipi, el Rin, el Tigris.

39.

La X, si se duplica, fermenta; si se triplica, nos excita o nos inhibe; si es J, irrita a los nacionalistas.

40.

Me gusta la palabra quinqué, su sonoridad metálica y sus vocales iluminan la penumbra.

41.

Amplitud del tuit: si la rosa entera —como escribió Borges—  cabe en la palabra rosa y todo el Nilo en las cuatro letras de la palabra Nilo, ¡Lo que puede caber en 280 caracteres!

42.

Me preguntan por una palabra especialmente fea en su sonoridad, tengo una: popurrí. El popurrí por sí mismo suele ser un despropósito musical.

43.

Colecciono, amiga mía a la que amo, palabras feas. Te comparto una que no quiero nunca que tú y yo, alguna vez, la compartamos: chilpayate.

44.

Todo niño es un diseñador de sonido. Mi hijo al jugar es capaz de reproducir con la boca el ruido de una nave espacial, de un felino cósmico o de un soldado caído en pleno combate.

45.

Dios creó  a Borges, a Cortázar, a Gardel  y Piazzolla; Argentina… a Bergoglio y a Maradonna.

46.

Madres, hijos, recuerden el gran verso postrero de Manuel Acuña: “tú y yo en un mismo lecho, y en medio de nosotros, mi madre como un Dios” Viva el Edipo nacional.

47.

Convivo conmigo pacientemente porque sé que tendremos que permanecer juntos hasta que la muerte nos separe.

Regreso a Elías Canetti: Un aforismo suyo se nos presenta como una suerte de anti-tuit: “es posible que la brevedad nos haya hecho perdernos de lo que merece la pena de las frases, sus crecidas y estiajes, sus altos y bajos, sus venturas y desventuras. Quizá no habría que comprimir las frases, tal vez no deberían ser destilación sino plétora inagotable”.

 

 

edbermejo@yahoo.com.mx

Twitter: @edbermejo

 

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