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Elena Rios vio a su último agresor en la calle y la fiscalía no lo detuvo

En el marco del 8M, Crónica presenta una de las muchas historias de sobrevivientes mexicanas que se ha tenido que enfrentar a un proceso largo y revictimizante por parte de la Fiscalía.

Elena Rios vio a su último agresor en la calle y la fiscalía no lo detuvo | La Crónica de Hoy

La vida de Elena cambió por completo en septiembre de 2019 al ser atacada con ácido sulfúrico. Ella era saxofonista y tenía aspiraciones musicales, pero ahora, más de un año y medio después, su vida gira en torno del proceso legal con el cual ella continúa luchando para se haga justicia íntegramente. 

El ahora exfiscal Rubén Vasconcelos estaba al mando de la Fiscalía de Oaxaca, institución que minimiza la grave y extrema violencia que viven tantas mujeres, situación que lleva a Elena a cuestionar sus razones pues ella no termina de entender por qué se comportan así.

Elena cuenta que el fiscal se dignó a escuchar su caso debido a que uno de sus amigos le daba clases de piano a sus amigos. Sin embargo, el Fiscal aseguró que le hacía “un favor”. “Las autoridades no están para hacer favores porque cuando protestan su cargo deben tener toda la disposición de proteger a la población y hacer su trabajo conforme a derecho. Estoy muy triste y enojada porque él siempre se mostró poco empático, renuente y grosero respecto a mi caso, con poco interés y con promesas al aire”, asegura.

“A partir de que me agredieron con ácido sulfúrico cambiaron totalmente mis planes, mi proyecto de vida, ahora me dedico a presionar a las autoridades porque la Fiscalía del estado de Oaxaca no trabaja si no se lo piden constantemente. Mis sueños y proyectos se esfumaron ni de broma puedo hacer algo ahorita porque ¿con qué cara?”, comenta Elena para Crónica.

Foto: EFE

Maria Elena declara que no es protagonista, pero ella habla por las que no pudieron y las que no pueden, aunque poder hablarlo le ha costado mucho. Afirma que, a pesar de que sabía que sería difícil, no esperaba encontrarse tan desconcertada por el oscuro y obstaculizado proceso legal que ha tenido que pasar “Me da mucha tristeza pensar en todas las víctimas que no están respaldadas por la Fiscalía, a la deriva. Necesitamos que nos ayude, no que se nos haga sentir que es un favor o que tenemos que rogar para tener justicia. La Fiscalía en lugar de hacerme sentir cobijada me asusta, me hace la vida cansada, porque hay demasiadas arbitrariedades”

A pesar de que ya se ejecutaron 4 órdenes de detención de 5, aún falta una última, y recientemente Maria Elena tuvo la desfortuna de ver a su agresor en la calle. Él continúa prófugo porque, según lo que le han dicho las autoridades, es muy listo. Ella alertó del hallazgo a la Fiscalía inmediatamente, pero su respuesta fue omisa y grosera “Se enojan hasta porque les haces el favor de hacer su trabajo”

Para Maria Elena es todo un enredo la forma en que trabaja la Fiscalía oaxaqueña y ha tenido que pasar un largo camino para poder empezar a poner en palabras el martirio tan confuso que ha sentido durante este tiempo, “parece tan inalcanzable el proceso de justicia que te dan ganas de tirar la toalla”. La forma en que ha notado que tratan a las sobrevivientes es déspota y “psicológica”, con constantes confusiones y trabas.

Hubo avances, pero gracias a la comisión de víctimas y la asesoría jurídica que ha recibido por parte de mujeres que están disponibles para acompañarla en todo momento “La asesoría y la Fiscalía tienen diferentes funciones, pero ellas hacen todo el trabajo ¿para qué sirve la Fiscalía entonces?”, se cuestiona.

Maria Elena reafirma que no busca protagonismo sino tener justicia íntegra para todas las mujeres y señala que, al contrario de lo que se dice institucionalmente, las cifras de violencia continúan aumentando alarmantemente; nosotras tenemos otros datos. Durante un tiempo el exfiscal dejó de contestarle las llamadas y el viernes 5 de marzo Rubén Vasconcelos Méndez presentó su renuncia, no sin antes asegurar que tuvo resolución del 75 por ciento de las denuncias por feminicidios, sin embargo Elena calcula que en realidad solo fue el 11 por ciento.

“Que bueno que te fuiste, espero que tu renuncia haya sido por aceptar la ineptitud e incompetencia que te caracteriza. No me gustaría pensar que tu renuncia sea por aspiraciones de querer otro cargo. (...) Tú, Rubén Vasconcelos, eres corrupto, no mereces ejercer otro cargo público porque eres un peligro para todos los oaxaqueños”, narra Elena en un video que compartió en redes sociales tras el anuncio.

 

Su caso no es una situación aislada y ella está consciente de eso, la tristeza e impotencia que impera en las sobrevivientes de intentos de feminicidio que tienen que lidiar con reconstruir su vida, se ve incrementada al enfrentarse con procesos burocráticos fríos y deshumanizantes que no velan por su integridad. Maria Elena, como muchas sobrevivientes, siente que le arrebataron gran parte de quien era y de su vida.

El tiempo, esfuerzo y dinero que ha tenido que invertir para presionar a las autoridades le ha hecho imposible siquiera comenzar a pensar en hacer nuevos planes. Para Maria Elena es absurdo que le pregunten sobre el futuro, ya que lo más inmediato que necesita es justicia del atentado contra su vida “solo así podré encaminarme a tener una buena vida”, finaliza.

 

 

 

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