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Empresas “socialmente irresponsables” donan chatarra, refrescos y fórmulas por COVID

La industria emplea estrategias para posicionar sus marcas con productos perjudiciales a la salud, señalan organizaciones de la Alianza para la Salud Alimentaria. Alertan sobre donación de sucedáneos de la leche materna.

Empresas “socialmente irresponsables” donan chatarra, refrescos y fórmulas por COVID  | La Crónica de Hoy

Las organizaciones denunciaron que gobernadores y alcaldes no sólo permiten estas donaciones, sino que además las promocionan.

Y el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, el Bronco tuiteó: Hoy quiero dar las gracias a @arcacontal como parte de la @SomosCocaCola por contribuir con cerca de un millón de litros de hidratación, 45 mil artículos médicos para profesionales de la salud, 20 mil despensas para comunidades vulnerables, 27 mil kits de sanitización… Seguido del texto, aparece una imagen de los productos de “hidratación”, Coca Cola y bebidas energéticas.

Otro tuit, esta vez del alcalde de San Pedro Garza García, Miguel Treviño, similar, pero con la imagen de una señora con cubrebocas cargando cuatro litros de Fanta y un producto procesado en las manos.

Estas “donaciones” son reflejo sólo de una parte de la estrategia de la industria de alimentos y bebidas chatarra, pero también de sucedáneos de la leche materna, empleados en la pandemia COVID-19 para “posicionar” sus productos, denunciaron organizaciones de la sociedad civil agrupadas en la Alianza por la Salud Alimentaria.

Estas “donaciones” han llegado a población vulnerable e incluso hospitales, contradiciendo no sólo las recomendaciones internacionales, sino el objetivo fundamental de proteger a las personas en medio de una crisis. Este tipo de productos han generado comorbilidades como la obesidad y diabetes que actualmente son causa importante de fallecimientos por COVID-19, enfatizaron en videoconferencia.

“Esta estrategia busca mayor penetración de sus productos mediante la donación a población vulnerable aprovechándose de su condición”, señaló Alejandro Calvillo, de El Poder del Consumidor, quien calificó la acción como “irresponsabilidad social” disfrazada de altruismo. “La ONU ha establecido regulaciones para estas donaciones, denunciando prácticas contra toda ética que tiene como expresión más extrema la donación de sustitutos de leche materna (…) Se busca difundir la percepción equivocada de que estos productos son parte de la solución, cuando tienen responsabilidad de la epidemia de obesidad que nos hace más vulnerables a COVID-19”.

Este tipo de “donaciones” son menores en países como Perú, dijo, donde existe un etiquetado frontal de alimentos claro y que previene a la población de su consumo. Ese tipo de imagen no se “dona”.

Por su parte, Mariel White Santillán, Investigadora del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) dijo que las estrategias de la industria mediante el marketing de alimentos no saludables contribuye a la creación de ambientes “obesigénicos” que aumentan las tasas de obesidad y enfermedades crónicas. “Se ha comprobado que esta práctica influye en preferencias alimentarias y de consumo, principalmente de los niños y adolescentes, además de crear vínculos afectivos con los productos”. Añadió que en esta cuarentena ha aumentado la exposición al marketing digital, puesto que las personas usan más sus dispositivos electrónicos.

Por lo tanto, recomendó fortalecer las regulaciones de alimentos y bebidas no saludables, ampliar los medios que las abordan en el marketing digital, promover el uso de lineamientos éticos de la Organización Mundial de la Salud, evitar conflicto de interés en políticas de salud y actualizarse, “porque las estrategias de la industria son dinámicas y evolucionan rápidamente”.

MALA LECHE. Por su parte, Ana Larrañaga, de la organización Contrapeso, dijo que la actual campaña de la industria no sorprende, sino que gobernadores y alcaldes, como los citados, sean permisivos e incluso parte de ésta. 

“Hacemos un llamado a gobernadores, alcaldes, fundaciones y autoridades a que no incentiven productos que no cumplan con criterios de calidad nutrimental para beneficiar a quienes los reciben, principalmente en comunidades vulnerables, quienes tendrán más problemas en su atención sanitaria”. Además de los ejemplos de las autoridades en Nuevo León, expuso que algunas de estas donaciones incluyen comida chatarra y productos enfocados en la población infantil.

La especialista refirió que, al igual que la pandemia misma, el fenómeno comercial es global y ha sido reportado por Pop Lab y Spectrum Research. “Es un esfuerzo para limpiar su imagen y posicionar su marca, que no es congruente con la intención expresada de proteger a la población”. 

Los expositores enfatizaron además una alerta enfática a cómo esta estrategia se ha reforzado con la industria que produce sucedáneos de la leche materna, que ha buscado sustituir la práctica que proporciona la primera línea de defensa inmunológica y nutricional en los bebés.

Xaviera Cabada, integrante de la International Baby Food Action Network, México (IBFAN) señaló que a lo largo de décadas esta industria a empleado diversas estrategias de desinformación y confusión entre la población para desestimar la lactancia, y que ante la emergencia por COVID-19 ha aprovechado la falta de vigilancia y regulación.

“Han emitido mensajes que señalan que se debe distanciar a la mamá de su bebé y no amamantar porque corre riesgo, cuando que es lo contrario. La OMS enfatiza que la leche materna es lo primera vacuna que recibe el bebé y la forma en que se podrá defender. Ahora, ante la emergencia por COVID-19, en los hospitales se separan y otorgan fórmulas casi por protocolo, cuando se debe continuar con la lactancia. Por ello, de manera imperativa , se debe fortalecer estas regulaciones y evitar que se donen estos productos”.

Finalmente, Delhi Anahi Trejo Hernández, consultora para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dijo que entre las recomendaciones de la organización se encuentran evitar donar y aceptar todo tipo de alimentos y bebidas altos en grasas saturadas, azúcar y sal, como lo son alimentos procesados y no saludables, así como sucedáneos de la leche materna. Agregó que junto con la OPS, INSP y universidades, elaboran un oficio conjunto para denunciar la donación de fórmulas ante la Secretaría de Salud.

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