Opinión

"En busca de Tenochtitlan y Tlatelolco", el ciclo que celebró la riqueza arqueológica de México

Para conmemorar los 500 años de la caída de México-Tenochtitlan y de su ciudad gemela México-Tlatelolco, El Colegio Nacional realizó el ciclo En busca de Tenochtitlán y Tlatelolco, coordinado por el arqueólogoEduardo Matos Moctezuma. Hoy, compartimos con los lectores "Crónica" algunos de los temas que se abordaron en las conferencias

"En busca de Tenochtitlan y Tlatelolco", el ciclo que celebró la riqueza arqueológica de México

La Crónica de Hoy / La Crónica de Hoy
En busca de Tenochtitlan y Tlatelolco convocó a destacados investigadores que han trabajado alrededor de los vestigios de México-Tlatelolco y, sobre todo, de México-Tenochtitlan, quienes reflexionaron en torno a las múltiples aportaciones que, a lo largo de la historia, ha hecho la arqueología para el conocimiento de la cultura mexica.El recorrido histórico-arqueológico inició recordando el momento en que los vestigios empezaron a salir a la luz, en 1790, específicamente el 13 de agosto, cuando se encontró la monumental escultura de la Coatlicue, diosa terrestre, madre de los dioses: “es una casualidad que coincida con aquel 13 de agosto, el de la caída de las dos ciudades mexicas, Tenochtitlan y Tlatelolco", apuntó el arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma.

Al poco tiempo de haber aparecido esa escultura, se halla la llamada Piedra del sol o Calendario azteca, “que no funciona como un calendario, pero fue el nombre que se le aplicó desde el momento de su descubrimiento”, evocó Matos Moctezuma.

“El punto y aparte se dio el 21 de febrero de 1978, cuando trabajadores encuentran en la calle de Guatemala a la Coyolxauhqui, con lo que se establece el Proyecto Templo Mayor. Éste, desde un principio se planteó como un proyecto multidisciplinario, bajo un principio: no se iba a reconstruir el edificio, se iba a respetar tal como se fuera descubriendo pues “su propia destrucción es un dato histórico, y hay que respetarlo”.

El trabajo de toda una colectividadLa Ciudad de México tiene un pasado que va más atrás y los arqueólogos han encontrado sólidas evidencias de que hubo un asentamiento desde el 950 de nuestra era: desde entonces, la isla estuvo ocupada de manera continua, reconoció el arqueólogo Leonardo López Luján, quien habló sobre El Proyecto Templo Mayor y el resurgimiento de la antigua Tenochtitlan.

Buena parte de esa historia se ha logrado recuperar gracias al trabajo arqueológico desarrollado, en especial, desde 1978, siendo una característica fundamental de los proyectos que han trascendido los sexenios y en esa continuidad ha estado su mayor secreto. Así, a lo largo de los 43 años del Proyecto, se han publicado más de mil 250 artículos, como resultado del trabajo de varias generaciones, de toda una colectividad.

Una riqueza arqueológica“En la arqueología urbana, de rescate y salvamento, nosotros tenemos la necesidad de trabajar de la mano de especialistas para no correr riesgos, con mucho análisis para la toma de decisiones", apunta el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, quien aceptó que el trabajo realizado a lo largo de los años por los investigadores del INAH ha requerido del apoyo de otras disciplinas, sobre todo de ingenieros, cuando se trata de solucionar la manera de cimentar y soportar los edificios actuales.La República de IndiosEn 1987 se inició el Proyecto Tlatelolco, desde ese momento, Salvador Guilliem se hizo cargo de las excavaciones en las que se han localizado alrededor de 54 ofrendas, 41 entierros, de los cuales 35 o 36 fueron infantes, y más de dos mil 050 objetos. Ahí se descubrió la escultura de Ehécatl, el dios del viento.

En 34 años de excavación en Tlatelolco no se han encontrado restos de las batallas del contacto de Europa con Mesoamérica, “de esas narraciones épicas no hemos tenido esa suerte. La suerte es ver cómo Tlatelolco se convirtió en la capital de la ‘República de Indios’”, a decir de Salvador Guilliem.

Los mexicas conquistan el mundo“La imposición de la nueva ciudad por encima de la prehispánica, con un cambio radical en los espacios urbanísticos y arquitectónicos, logró por algún tiempo su cometido. Sin embargo, los dioses se negaron a morir. Esculturas del antiguo mundo aparecían aquí y allá, templos y ofrendas en el subsuelo y así como fueron manos humanas las responsables de la destrucción de la ciudad, manos humanas también habrían de ser las encargadas de recuperarla," señaló la maestra en arqueología Patricia Ledesma.

Esa riqueza arqueológica es albergada por el Museo del Templo Mayor, inaugurado en 1987, y que ha sido visitado por más de 20 millones de personas a lo largo de sus casi 35 años de existencia.

“No cabe duda de que el interés por nuestras culturas prehispánicas, por ese mundo que nos enfrenta con una cara distinta a nuestra humanidad, además de atractivo, es fundamental para comprender nuestra naturaleza, como dice Eduardo Matos: los mexicas conquistan el mundo.”

El ciclo En busca de Tenochtitlan y Tlatelolco se realizó del 9 al 13 de agosto y se encuentra disponible en el canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx.