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En México se debe pensar en la escuela pospandemia, señala Ángel Díaz Barriga

NUESTROS CIENTÍFICOS- “Si la autoridad educativa piensa que la escuela de la pospandemia es la que teníamos solo incorporando tecnologías, está desaprovechando la oportunidad de repensarla. Hay que atreverse, el futuro del sistema educativo mexicano no puede ser homogéneo, no puede haber más ’la escuela mexicana’ sino ‘las escuelas mexicanas’, explica el investigador emérito de la UNAM

En México se debe pensar en la escuela  pospandemia, señala  Ángel Díaz Barriga | La Crónica de Hoy

La pandemia de COVID-19 ha generado un impacto importante para la educación, al ser imposible el trabajo presencial. Esto ha subrayado carencias que en muchos casos desembocan en la deserción escolar. Al mismo tiempo la crisis sanitaria ha abierto la oportunidad de construir un nuevo tipo de escuela, desde la comunidad hacia el centro y no al revés, es decir, una escuela donde grupos de maestros se organizan y definen cuáles son las prioridades para ofrecer a su comunidad de alumnos y padres, como indica a los lectores de Crónica el doctor en Pedagogía Ángel Díaz Barriga Casales, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Las palabras de Díaz Barriga Casales se dan en el marco del Día Internacional de la Educación, que se conmemora este 24 de enero y que fue establecido por la ONU en 2018 para compartir con la sociedad la importancia de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible Número 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

“Si la autoridad educativa piensa que la escuela de la pospandemia es la que teníamos solo incorporando tecnologías, está desaprovechando la oportunidad de repensarla. Hay que atreverse, el futuro del sistema educativo mexicano no puede ser homogéneo, no puede haber más ’la escuela mexicana’ sino ‘las escuelas mexicanas’ que están enfrentándose a los problemas de sus estudiantes de acuerdo con cada uno de sus entornos”, insiste.

Hombre con más de 50 años dedicando su inteligencia y trabajo a educar, recuerda sus inicios como profesor de aula en primaria, secundaria y el gran cambio que implicó su ingreso a la UNAM, contratado como formador de profesores en el Centro de Didáctica. Dentro de esa universidad ha estudiado y aportado reflexiones propias al entendimiento de tres grandes áreas de la educación: la didáctica, la evaluación y el curriculum.

“Desde hace veinte años en Educación Superior se afirma constantemente que estamos innovando, pero la estructura de asignaturas, que es una estructura medieval, sigue presente”, indica el profesor nacido en la Ciudad de México, que realizó sus estudios profesionales en la Escuela Normal Superior del Estado de Coahuila, donde se graduó como Maestro de Segunda Enseñanza en la especialidad de Pedagogía y técnico en Educación.

Tras su ingreso al Centro de Didáctica de la UNAM, en 1975, entendió la necesidad de seguir su propia formación académica y comenzar a escribir artículos y libros. En 1986 se graduó como maestro en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), con mención honorífica, y posteriormente realizó el Doctorado en Pedagogía en la misma Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), donde también obtuvo el grado con mención honorífica, en 1993.

NORMALISTA Y UNIVERSITARIO. Ángel Díaz Barriga es investigador emérito por numerosos méritos propios, actualmente adscrito al Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (IISUE). No sólo es autor, co autor y coordinador de 38 libros sobre educación sino que ha escrito cerca de cien artículos que analizan las aportaciones de diferentes corrientes educativas del mundo, pero sobre todos sus propias reflexiones originales sobre este campo de la actividad humana, que es el más transformador.

Díaz Barriga ha recibido el grado de Doctor Honoris Causa por seis instituciones: el Consejo Superior de la Universidad Nacional Lomas de Zamora, Argentina; la Universidad de Colima; la Universidad Autónoma de Tlaxcala; la Universidad Autónoma de Baja California; la Universidad Autónoma de Querétaro y la Universidad de Buenos Aires. En el año 2009 recibió el Premio ANUIES por sus contribuciones a la educación superior.

“Cuando uno empieza a trabajar, y yo lo reconozco en los jóvenes egresados de las escuelas normales, uno quiere cambiar al sistema educativo y la educación. Empieza uno con muy poca experiencia y con mucho entusiasmo. En los años sesenta, la formación inicial del profesor se enfocaba más hacia lo instrumental. Recuerdo que hasta nos enseñaban la forma correcta de borrar un pizarrón. Posteriormente uno se da cuenta que el proceso de educación va mucho más allá que dotar de instrumentos adecuados a los profesores. En la UNAM comencé a conocer las discusiones sobre Dinámica de grupos, el pensamiento de Paulo Freire, el análisis institucional, la incorporación de perspectivas de corte psicoanalítico y social a la educación”, indica el investigador del IISUE.

Díaz Barriga Casales es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y a lo largo de los años ha dedicado trabajo a proyectos editoriales sobre su especialidad. Fue director de la revista Perfiles Educativos, miembro del Consejo Editorial de la Revista de la Educación Superior de la ANUIES y, actualmente es director la Revista Iberoamericana de Educación Superior (RÍES).

“No es fácil desenredar la madeja de las diferentes corrientes que han construido mi pensamiento. Mi visión de la didáctica, del currículum y de la evaluación es muy diferente a lo que pensaba cuando era joven. Además de las ideas que adquirí al ingresar a la UNAM, mi pensamiento también se enriqueció con la migración argentina provocada por el golpe de Estado de 1976, que ocasionó la llegada a México de académicos con una formación muy diferente en Didáctica, Sociología de la Educación y Psicoanálisis, con una visión totalmente diferente”.

El profesor subraya que en materia de educación no basta con suponer que innovar es dotar de computadoras o cañones para proyectar imágenes en los muros de las aulas; debemos pensar en modelos que respeten la diversidad social y cultural, para eso la pandemia puede convertirse en una oportunidad, en lugar de un problema.

“En México se debe pensar en la escuela pospandemia completamente distinta a la que hoy tenemos: debe ser más cercana a la vida de los alumnos y eso implica atender las necesidades del niño de la zona indígena, que son diferentes a las de un niño de la urbe, de un área rural o una zona urbano-marginada, analizar si debemos seguir trabajando por asignaturas o por problemas cercanos a la realidad de los estudiantes”, insiste el investigador emérito.

 

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