Escenario


“En nuestra industria los escrúpulos, para una mujer, podrían ser más un obstáculo que una virtud”: Vanessa Bauche

Entrevista. La actriz mexicana, quien celebra 33 años de carrera, nos comparte algunos momentos importantes de su historia y su constante lucha social desde la actuación y el activismo

“En nuestra industria los escrúpulos, para una mujer, podrían ser más un obstáculo que una virtud”: Vanessa Bauche | La Crónica de Hoy

Foto: (Cortesía) La actriz celebra su trayectoria con el reciente estreno de la serie Guerra de vecinos para Netflix.

Actriz, empresaria e innovadora social, con más de tres décadas de carrera como actriz, además de veinte años de experiencia visibilizando y participando en diversas causas de desarrollo humano, equidad de género, pedagogía ciudadana, medioambiente, derechos animales, artísticos y culturales, Vanessa Bauche celebra su larga trayectoria artística este 2021. 

DE UNA FAMILIA INMERSA EN LAS ARTES

En Crónica Escenario platicamos con la actriz a profundidad sobre sus orígenes, sus memorias y su largo paso como agente de cambio en el país. Para comenzar, nos habló un poco de sus raíces artísticas que están profundamente ligadas a su apellido familiar. “Vengo de una familia de creadores artísticos. Del lado de mi padre, la familia Bauche fue precursora de muchas cosas. Hay una larga historia ahí con temas que tienen que ver con el desarrollo social del país así como del cultural”, dijo.

“Mi padre, por ejemplo, fue el primer cantante en México en cantar Bossa Nova a finales de los 50 y fue cocreador de un color musical que popularizó Santana que se llama el soul latino. Fue un explorador musical muy interesante y adelantado a su época. También está mi hermano que comenzó su carrera en Chiquilladas y siguió con telenovelas muy importantes, por otra parte mis primas son Maya y Maria Karunna de Caló, entre otros. Digamos que del lado de los Bauche hay una rama que se ha dedicado desde muchas generaciones atrás a las artes”, dijo.

Rodeada de todas estas influencias, era lógico que el llamado creativo se hiciera presente en su vida desde temprana edad. “Crecí en un ambiente lúdico artístico donde sabíamos que nos íbamos a dedicar a esto. Siempre tuve la inquietud de poder participar activamente como artista. Después de prepararme en el CEA infantil junto a mi hermano, comienzo con teatro, televisión y telenovelas para posteriormente incursionar en el cine pero siempre tuve claro que lo llevaba en el ADN, que las expresiones artísticas eran parte de mi forma de vida”.

LOS PRIMEROS PASOS EN LA ACTUACIÓN

Sin duda, su carrera ha sido muy prolífica. Tomando el recorrido de la memoria, Bauche nos recuerda su primer gran papel en la pantalla grande. “Mi primera película fue El Patrullero, dirigida por Alex Cox, importante realizador inglés al lado de Roberto Sosa y Bruno Bichir, que ganó un premio en San Sebastián. Estuve muy bien arropada en ese arranque de mi carrera en cine y de ahí ya no paramos”, comentó.

La preparación fue constante a partir de ese momento para Vanessa, que siempre ha tratado de ser fiel a sus principios en los papeles que hace. “Cuando estudié actuación para cine con el maestro Jorge Zepeda, nos decía que quien no era capaz de encontrar a su personaje en la vida real, se podía dedicar a otra cosa; que teníamos que tener siempre presente que la vida que íbamos a encarnar era inspirada en la vida real de alguien más”, dijo.

“Para honrarlas, teníamos que encararlas con la mayor humildad y capacidad de entrega para poder dotar a estos personajes de cualidades únicas en cada proyecto. Esas máximas se me quedaron marcadas con letras de oro y han marcado la forma en que hago mis personajes así como la selectividad que he tenido en mis papeles para que las historias en las que participo no solo ofrezcan entretenimiento sino que aporten una reflexión para mejorar como seres humanos”, añadió.

Aunado a esto, Bauche siempre ha estado consciente de lo que significa crear algo que llegue a un gran público. “Tenemos una responsabilidad inherente donde tenemos que entender que las expresiones artísticas nacieron para generar un cambio de conciencia. Si la mayoría de nosotros nos diéramos cuenta de eso, seríamos más congruentes y socialmente responsables. No podemos ser indiferentes ante lo que está pasando socialmente”, destacó. 

“Quizá la mayor virtud de la que podría sentirme orgullosa es que, a pesar de todas las dificultades de estereotipos, clasismos y misoginias que hay en nuestro país, ha sido la congruencia. Si ves mi currículum, mis labores sociales y mi vida personal, hay un equilibrio de armonía. Lo cual no quiere decir que no me haya equivocado o que todo lo haya hecho perfecto, pero si hay una evolución, una reciprocidad y congruencia, que es lo más difícil de conseguir en una carrera en este país donde tener continuidad laboral es muy difícil. Sobre todo al darse tendencias como la criminalización de los latinoamericanos. Esas limitaciones te obligan a reinventarte y a mantenerte activa en otras facetas”, señaló.

Siguiendo con la retrospectiva de sus roles más destacados, la actriz y activista social nos comentó acerca de un rol que le dejó huella muy temprano en su carrera. “El primer papel que me marcó en mi carrera fue el de Matilde en la cinta Un año perdido, ópera prima de Gerardo Lara. Un personaje bellísimo en la primera película mexicana con perspectiva de género juvenil en donde dos mujeres son las protagonistas que aspiran al estudio universitario tienen que enfrentar a todo el sistema que se opone a que las mujeres sigan estudiando en los 70”.

“Es una historia basada en hechos reales donde estas damas despiertan a la conciencia política, social y sexual, a la amistad, al amor pero, sobre todo, al hacerse dueñas de su propio destino contra todo. Es una cinta que no ha sido valorada con justicia y que me atrevo a decir que fue pionera en su género porque en el momento que salió, por ahí del 92 o 93, nadie hablaba de esto, de una emancipación de género y un empoderamiento de las mujeres jóvenes”, mencionó.

AMORES PERROS, EL FILME QUE MARCÓ SU CARRERA

Si bien su paso en diversas cintas como Un embrujo y en la televisión fue constante, es hasta la ópera prima de Alejandro González Iñárritu que su carrera daría un cambio radical. “Amores Perros fue el trampolín que nos posicionó a nivel mundial a todos los que participamos en ella. Esta cinta es el mejor ejemplo del fracaso del sistema patriarcal que victimiza más a los hombres que a las mujeres, de las deformidades que genera en los hombres confundidos entre lo que es el amor con la competencia y posesividad, con cosificar a la mujer”.

“Es un relato de paternidades fallidas que a la fecha seguimos viviendo veinte años después con la violencia de género y el maltrato debido al aislamiento que de repente son aspectos que se han recrudecido brutalmente. Así que la película es un retrato muy profundo de los orígenes de nuestras violencias como sociedad”, destacó.

Después, Bauche encontró cabida en la primera cinta como director del actor Tommy Lee Jones, en un filme que sigue siendo trascendental a la fecha por lo que plantea. “Mi personaje de Mariana, en Los Tres Entierros de Melquiades Estrada, representa una forma de tierra mancillada y la generosidad de la misma al saber perdonar y salvar la vida al agresor en aras de conseguir un concilio entre dos países, tratando de buscar una armonía utópica. La situación en la frontera sigue siendo un tema”.

“Seguimos hablando de los actos de Trump pero nadie recuerda que el mayor deportador en la historia reciente fue Obama. El tema de la migración en México es duro. Desaparecen a diario cientos de migrantes centroamericanos y nadie dice nada al respecto. Es importante hablar de la crisis migratoria porque todos los seres humanos somos migrantes pero no a todos nos deportan. Esto, aunado con el poder trabajar con Tommy Lee Jones y Guillermo Arriaga fue todo un placer”, dijo emocionada.

Recordando la importancia de sus papeles en cine y la congruencia que ha tenido siempre en sus roles y su discurso como activista, Bauche rememoró uno de los proyectos que realizó con Felipe Cazals. “Hablando de cintas importantes en mi carrera, Digna: Hasta el último aliento marca una diferencia porque ahora, 15 o 16 años después de filmarla. La Corte Interamericana de Derechos Humanos dio a conocer que 20 años después de haber interpuesto una denuncia contra el gobierno mexicano creado por todas las falencias que hubo en el proceso de investigación y la escena del crimen, hace dos meses y por primera vez en la historia de este país, el Gobierno mexicano reconoce haberse equivocado y así reabrir el caso de su asesinato, por todo lo que hubo incluyendo la revictimización que se hizo de ella por misoginia, violando la perspectiva de género”. 

“Esto que costó la vida de muchas luchadoras sociales o incluso el destierro de algunas para poder sobrevivir como el caso de Lidia Cacho, lo más fregón de esto es que la hipótesis planteada en ese filme es lo que han afirmado los especialistas internacionales que pasó con Digna en estas audiencias de la Corte Interamericana. Esa es la importancia de saber elegir los proyectos en los que uno se involucra. Además de que trabajar con el maestro Cazals me despertó de muchas maneras una conciencia más profunda”, agregó.

LA CONSTANTE LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Aunque su carrera ha sido prolífica, no puede negar que el camino no ha sido sencillo, pero para la talentosa activista y actriz, son cosas que la han hecho más fuerte. “La resiliencia es una de mis mayores virtudes. Cómo estará la discriminación que en 33 años de carrera profesional es la primera vez que protagonizo una serie con un personaje que por primera vez reúne las cualidades humanas que me representan como mujer y a millones de latinoamericanas, así como a las mujeres que yo conozco, las de mi tribu, en valores e inteligencia emocional”, dijo sobre su personaje en Guerra de vecinos.

“Y qué bueno que las cosas ya están cambiando de unos años para acá gracias a las demás plataformas de contenidos donde poco a poco se denunció esta discriminación. La tendencia es visibilizar que esto se ha normalizado durante siglos para desnormalizarlo, de sacudirnos estas prácticas de microviolencia que hacemos al pre juzgar o calificar a las personas por su color de piel, su código postal, etc.”, continuó.

“Sí, ha sido muy difícil porque como cabeza de familia de mí dependen muchas personas y en un país donde si no perteneces a un grupo de poder no te dan oportunidad o donde si no le entras al cotorreo te vetan o donde existe la desigualdad salarial, mantenerse vigente es un reto. Es una industria en la que los escrúpulos, para una mujer, podrían ser más un obstáculo que una virtud. Esa es la verdad pero donde se me cierra una puerta yo abro tres. Creo en mis capacidades, mi camino y en que las mujeres con dignidad en el país merecemos lo mejor. Esa es la forma de abrirnos la brecha”, complementó.

Esa resiliencia y su constante lucha en contra de estos actos en la industria y en la sociedad la han motivado a borrar la normalización de los mismos. “El acoso, la violencia laboral o incluso ofrecer papeles a cambio de ciertos actos es algo que se ha normalizado mucho tiempo. No se debe tener la creencia de llegar a una audición con un escotazo, vestida como escort o call girl para encontrar una oportunidad laboral. Eso es algo que nunca he tenido que hacer y si alguna vez viví algún tipo de insinuación de ese tipo lo que hice fue morir de la risa, dar las gracias y salirme”, enfatizó.

Pero toda lucha siempre encuentra puntos de inflexión. Al respecto, Vanessa nos confesó: “Claro que me ha costado trabajo. Hubo una época en la que recibí amenazas y llamadas cuando estábamos denunciando los feminicidios en Ciudad Juárez, donde además fui productora del documental llamado Bajo Juárez, que está disponible en YouTube para quien lo quiera ver”, recordó.

“También, cuando regresaba de presentar en Berlín el documental acerca del asesinato de la defensora de los Derechos Humanos, Digna Ochoa, dirigido por el maestro Felipe Cazals en que me llamaron y dijeron de cosas. Sentí que tenía que cambiar mi discurso un poco a partir de ello pues no se trataba de ir contra el mal sino de ir a favor del amor y el entendimiento. El mal tiene una razón de existir; sin él no hay obstáculos en las historias. El antagonista provoca que el protagonista se mueva y tenga un viaje de autodescubrimiento. En la vida real es igual”, enfatizó.

“Gracias a esas amenazas me di cuenta que no tenía que ponerme en riesgo ni a mi familia ni a mí así que me incliné hacia el lado de la luz, así que pasamos de la protesta a la orquesta, a una acción resolutiva de manera pacífica, algo que me llevó a proponer el año pasado en una Red Nacional de Feminidades el primer paro laboral de mujeres, el 9M, inspirada por la cinta de Un día sin mexicanos. Brujas del Mar acuñó la invitación a la propuesta de que un día desapareciéramos, lanzó la convocatoria en febrero y el resto es historia logrando un hito con ese paro laboral pacífico para visibilizar la indiferencia ante estos casos de violencia no sólo en esta administración sino desde siempre y así despertar a la sociedad”, añadió.

Bauche alza la voz en un llamado de atención para las generaciones jóvenes, aquellos que deben convertirse en factores de cambio: “Los temas que deberían importarle a la juventud son los valores de los que habla Greta Thurnberg o de los que han alzado la voz otros jóvenes que no han sido escuchados. En Xochimilco, por ejemplo, desarrollaron una tecnología que lleva 10 años para poder salvar al ajolote, pero nadie la peló. Está la niña mexicana más inteligente del mundo con un coeficiente intelectual mayor al de Einstein que tan sólo tiene 10 años y los deseos de ser astrofísica, pero que nadie apoyó aquí y ya se va a ir del país. Así se da la fuga de cerebros, de talento que no está siendo reconocido en nuestra nación. Nos falta desarrollar ese amor propio”, dijo.

LA TELEVISIÓN, UN ESPACIO DONDE ENCONTRÓ LA LUZ

Retomando el tema de su carrera artística, Bauche nos habló de esa estrecha relación con los shows televisivos, sobre todo en los últimos años. “Siempre he estado involucrada en la televisión haciendo diferentes proyectos. Hace apenas 6 o 7 años regresé a hacer telenovelas al lado de Edith González con Eva la trailera, su último proyecto y de ahí me seguí en el mundo de las series porque fueron 10 años donde muchos proyectos audiovisuales apuntalaban a la criminalidad de los latinos”.

“Así que decidí irme hacia el lado de la luz, haciendo melodrama porque ahí el amor siempre triunfa, habla de valores humanos y porque también tienen maneras de formar criterios si se modernizan como lo están haciendo ahora en sus contenidos. Aunque también he tocado las comedias familiares blancas porque la risa es medicinal además de que creo que somos una sociedad tan violenta que necesita suavizarse en las dinámicas de relación con los demás. Esto, aunado a que llevamos un año y medio de incertidumbre, pérdidas y estrés que creo es necesario volver a reír en familia para fortalecer esos vínculos que tienen que ver directamente con lo que pasa en el país y en el mundo. Es así que decidí redirigir mi carrera hacia proyectos que permitan a las familias reir y pensar”, expresó.

Es aquí donde entra su más reciente proyecto, la producción de Netflix, Guerra de Vecinos. “Agradezco que el proyecto haya llegado a mi vida porque muestra el lado amoroso y brillante de los latinos. Muestra esa otra realidad en la que he estado trabajando desde hace varios años desde un lugar empático como lo es la farsa, la comedia del absurdo, ridiculizando nuestros prejuicios al poner de manifiesto las absurdas prácticas de microviolencia que tenemos día a día”.

“Además, habla de tantos temas como la orientación sexual, el feminismo, las masculinidades, el empoderamiento de las mujeres, el sentido de pertenencia de los adolescentes que confunden el éxito con followers. Son temas de suma importancia que aborda la serie. Éstos son los proyectos que me interesa abonar como actriz a la sociedad. Poder hacer algo donde todos se puedan identificar y que puedan hablar de estos asuntos desde un lugar ligero y amoroso me parece una bendición. Es un combo que reúne mi compromiso social, de desarrollo humano, con proyectos que nos recuerden que somos seres que podemos funcionar mejor a partir de la empatía, del amor y la común unidad”, comentó.

El entusiasmo de Bauche al formar parte de esta serie cómica se hace notar al seguir comentando otros de los aspectos que le gustan acerca del show, sobre todo uno de mucha importancia para ella. “Otra cosa que me gusta de la serie es el énfasis en la crianza. Creo que si en ese proceso tú no das los valores, el amor, la seguridad, la protección que tus hijos merecen, claro que se vuelven susceptibles de ser maltratados y humillados por los vicios de la normalización de las formas de violencia que existen laboralmente. Si uno ofrece esos elementos de seguridad y confianza a tu niñez desde casa, es menos probable que les sucedan esas cosas porque así, el instinto de supervivencia lo va a tener al tiro sin necesidad de buscar otra cosa para sentirse validada. El tema de la crianza es fundamental para encontrar la paz social y transformar a las naciones”, dijo.

Vanessa se muestra orgullosa del rol de Leonor en la serie por todo aquello que representa y que no se había podido ver mucho en televisión. “Leonor reúne las mejores cualidades de las mujeres latinoamericanas de la clase trabajadora, aquellas que son cabeza de familia, luchonas,que no se auto victimizan sino que siguen adelante ante la desventaja de darse cuenta de que no esta padre anteponer las necesidades de los demás a las propias, que es algo que mi personaje va aprendiendo a lo largo de la trama. Sin duda es uno de los papeles más importantes que me ha tocado hacer”.

SU INCANSABLE RESPONSABILIDAD SOCIAL

Combinando la labor artística con la social, en los últimos años Vanessa Bauche se mantiene activa con el fin de apoyar e impulsar un cambio en nuestras conciencias impulsando la idea de la comunidad. “Durante el año pasado pude fundar el Centro Nacional de Cultura de Paz, fundación que lleva poco más de un año de acciones con impacto positivo, beneficiando a más de 35 mil familias en todo el país. Además, andamos desarrollando un ecommerce (comercio electrónico) del bien que tenemos pensado lanzar en un par de meses, mismo que llevo tres años tratando de armar llamado Primero Somos, que abrirá con dos categorías: economía de género, para apoyar a las mujeres emprendedoras cabezas de familia; la otra es raíces, donde apoyaremos todo lo que tenga que ver con pueblos originarios, ya sean servicios, textiles, perecederos, arte indígena, todo eso se verá reflejado en esta propuesta para que conozcan a todas esas microempresas y familias que están haciendo cosas increíbles para que haya un consumo consciente y responsable para ir haciendo comunidad”, adelantó.

Por otra parte, la congruencia y el balance en su trabajo también se verá reflejada en un proyecto próximo a estrenarse con su casa productora. “Actualmente estamos trabajando en una serie realizada por mi compañía, Yolocan Producciones, un proyecto ambicioso, bilingüe que tiene que ver con el desmembramiento de las familias a partir de las deportaciones y el daño que eso le genera no sólo a ellos sino a toda nuestra especie como detonante de violencia. Tenemos que entender que ese concepto, por más común que sea, no es normal”.

Al preguntarle si había algún momento, papel o rol que más recuerde o le haya marcado, Bauche afirma que todos le han dejado algo en su alma, pero aun así tiene gratas memorias de algunas experiencias. “Dentro de todos estos papeles en mi carrera, creo que haber sido invitada como la primera mujer latinoamericana en participar en el Royal Court Theatre de Londres, cuna de la dramaturgia moderna, para poder estrenar la obra mexicana De insomnio y medianoche allá frente a un público más exigente con lleno total es, sin duda, una de las experiencias más fuertes e increíbles de mi vida”, recordó. 

No cabe duda que Vanessa Bauche se ha convertido en una voz, una creadora y un factor de cambio en el país para romper con los arquetipos establecidos en la sociedad, defendiendo las causas ambientales y apoyando firmemente la nueva ola feminista que despierta en el mundo. “Lo único que busca el feminismo es el respeto de nuestros derechos en igualdad de circunstancias. A lo que le he apostado básicamente toda mi vida me he dedicado al progreso, a la evolución de la conciencia para que todos podamos vivir mejor. Es una labor donde el mensaje es: cuando la humanidad desnormalice la violencia el mundo conocerá la paz”, concluyó.

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