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En redes, se apagó el horror en el caso de Ingrid Escamilla

Usuarias y usuarios en redes sociales generaron una “inteligencia colectiva” para cambiar la búsqueda mórbida de fotos de los restos de la víctima de feminicidio por imágenes positivas.

En redes, se apagó el horror en el caso de Ingrid Escamilla | La Crónica de Hoy

Ilustración de Ingrid Escamilla, elaborada por Mónica Vargas para Signa_Lab.

La semana pasada, el morbo, burla y criminalización en el caso de Ingrid Escamilla cambió su narrativa en redes sociales e internet por una tendencia marcada por imágenes positivas asociadas a su nombre, señala el informe “Ingrid Escamilla: apagar el horror”, realizado por el laboratorio de análisis de redes Signa_Lab, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). El estudio destaca el hecho de que la acción colectiva logró modificar el comportamiento de la red (fenómeno regularmente inverso), sepultando las imágenes que exponían los restos de la víctima de feminicidio asociados a búsquedas como “fotos”, “imágenes”, “cuerpo”.

El análisis muestra que hubo una fuerte articulación en torno a tres ideas básicas: la justicia, el feminicidio y el recurrente #NiUnaMenos que ha estado vinculado a las luchas de las mujeres en los últimos años. Sin embargo, añade, el análisis semántico (frecuencia de palabras, giros en el lenguaje) evidenciaron que a la par de la indignación y la tristeza, los aspectos más sórdidos de la muerte de Ingrid ganaban impulso.

Si bien permaneció el término “feminicidio” —que indica que la dinámica colectiva reconoce y se identifica con el término—, la prevalencia y relación entre “monstruo”, “cuerpo”, “desolló” y especialmente “fotos”, indican que había dos narrativas en choque: la indignación, la rabia y la tristeza que articulaban y formaban “comunidades” en Twitter y, de otro lado, la burla, la criminalización de la víctima y especialmente el morbo y la obsesión por “consumir” la imagen más terrible de la destrucción de #Ingrid, abunda el informe. Éste busca “poner a la gente frente a un espejo que muestra a una sociedad consumidora de brutalidad”, señala Rossana Reguillo, investigadora del ITESO y coordinadora del Signa_Lab.

Los especialistas en redes emplearon Google Trends —herramienta que permite contabilizar y analizar lo que las personas “buscan” en internet a través de Google—, además del volumen de estas búsquedas con distintos parámetros de georreferenciación. Los datos señalan que durante las últimas horas del 11 de febrero y las primeras del 12, cuando la discusión estaba alcanzando su punto más alto en redes, la mirada que predominaba alrededor del feminicidio de #Ingrid, se anclaba a las “gramáticas del horror”: la búsqueda de las imágenes del cuerpo de Ingrid.

El informe añade que alrededor de las 17 horas del 12 de febrero, aunque la propuesta había empezado mucho antes, el relato colectivo alrededor del feminicidio de Ingrid “estalló en luminosidad”. Cifrado en un primer momento en las gramáticas del horror, fue intervenido de manera colectiva por miles de usuarias y usuarios de Twitter.

“Detectamos un nuevo pico de imágenes de gente respondiendo a la brutalidad, que querían superponer imágenes bellas al horror”, explica Reguillo. Se logró, puesto que la cantidad de mensajes fue tal que revirtieron la tendencia y sepultaron las otras imágenes. 

“La inteligencia colectiva y especialmente de una comunidad de afectos de larga data, que ha buscado revertir el relato terrible de nuestras violencias, logró colocar y viralizar —en pocas horas—, miles de imágenes de paisajes naturales, atardeceres, fauna viva, entre otras, con tuits que apelaban al #IngridEscamilla”, agrega el texto.

Además, añade, esta estrategia de “inteligencia colectiva” en tiempo real, supone además, una intervención en los algoritmos de plataformas como Twitter y Google, ya que el relato que prevalece en las búsquedas a largo plazo sobre cualquier tema en estos sitios es el correspondiente al conjunto de palabras e imágenes que mayor número de veces hayan circulado asociadas a dicho tema.

La investigadora apunta que a pesar de que hubo esfuerzos para desestimar el caso —Andrés Manuel López Obrador llegó incluso a decir que no quería que el feminicidio desviara la conversación del tema de la rifa del avión presidencial—, no hubo términos o conversaciones que viciaran la dinámica. “En un momento se cuela la idea del presidente, pero no logra imponerse. Ahora no pudieron meterse en la conversación”.

Después del mediodía del 13 de febrero, el hashtag #IngridEscamillaChallenge comenzó a ocupar el número uno en México. Esta etiqueta no sólo es una continuación de la gramática de la esperanza activada desde un día atrás, sino que permite pensar en un alcance mayor de dicho relato.

El documento señala que mientras usuarias y algunos usuarios compartían imágenes de bellos paisajes, mascotas, vegetación e ilustraciones, Twitter hacia lo suyo y suspendía rápidamente algunas cuentas que habían divulgado en esta plataforma las imágenes brutales del feminicidio de #Ingrid.

 

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