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Encuestas, sondeos, conteos rápidos y PREP

Encuestas, sondeos, conteos rápidos y PREP | La Crónica de Hoy

Desde que la adivinación dejó de tener un papel formal en la toma de decisiones políticas, con la conversión del Imperio Romano al cristianismo, la humanidad no ha dejado de buscar algunas maneras de predecir los resultados electorales.

La lógica detrás de esta búsqueda es nuestra aversión a la incertidumbre. No saber quién ganará los comicios es, en parte, ignorar el futuro inmediato, y por tanto, afecta nuestra toma de decisiones.

La relación entre certeza y democracia es compleja. Por un lado, en nuestro país, es un principio constitucional de la actuación de las autoridades electorales; por otro, se espera también que los participantes en los comicios se ciñan a las reglas ya fijadas, pero también, desconocemos quién obtendrá la mayoría de los votos.

Así, las encuestas se han convertido en una forma de paliar esa inquietud, ese malestar de no saber de antemano los resultados. En este periodo de campañas, arrecia la oferta de encuestas que se nos presentan, si bien cada una de ellas será respaldada por el prestigio de la casa que las realice y del medio en que se publiquen, vale la pena distinguir entre cinco conceptos que parecen cercanos: encuesta, encuesta de salida, sondeo, conteo rápido y programa de resultados electorales preliminares, PREP.

La encuesta es una entrevista estructurada que se realiza a un grupo o población objetivo, que se define con precisión atendiendo a su sexo, ingresos, ubicación de su vivienda, etc.. Para que arroje resultados, se requiere un procesamiento de su información mediante programas informáticos especiales, y sirve para tomar decisiones.

Una encuesta de salida es aquella que se realiza en las afueras de una casilla, a fin de conocer el sentido del voto de la ciudadanía. Generalmente se utilizan boletas y urnas simuladas, a fin de garantizar la secrecía y así dar confianza a la persona encuestada, para que señale con verdad la opción por la que votó.

El sondeo suele integrarse con una pregunta única, con opciones múltiples para contestar, que puede incluso responderse anónimamente.

Las encuestas electorales pueden ser de tres tipos; por ejemplo, pueden servir para que un partido defina sus candidaturas; para dar a conocer tendencias al público; o incluso aquellas que, midiendo tendencias, no se den a conocer, sino que se utilizan para afinar las estrategias y las tácticas de las y los contendientes.

El tercer tipo de encuestas, realizado por los partidos políticos, suele no llegar al público, sino quedarse en los niveles de quienes deciden la manera en que se desarrollan las campañas.

Las encuestas de salida, para ejecutarse, requieren autorización previa del órgano electoral. Deben realizarse fuera de las casillas, y en ningún caso su ejecución será de forma que confundan al electorado, presentándose como si fueran auténticos centros de votación.

Para la validez de los resultados de las encuestas de salida, esto es, que puedan ser representativos, se requiere una cuidadosa detección de los lugares en que se realizarán, así como del perfil de las personas que serán invitadas a participar en la encuesta.

Los sondeos son informarles. Cuando mucho, pueden brindar un panorama sumamente general de un tema. Pongamos un ejemplo, si usted coloca una pregunta en su cuenta de Twitter, con varias opciones de respuesta, los resultados que obtenga no podrán presumirse como “representativos de la población”, sino, cuando mucho, de quienes le siguen. Si su pregunta fue sobre las elecciones de este año, sería aventurado afirmar que los resultados que obtuvo predicen con algún grado de certeza, los números finales de los comicios.

Igual sucede cuando un reportero, o una reportera, de un noticiario, sale a la calle a preguntar la opinión de las personas viandantes sobre un tema. No puede afirmar, válidamente, que “es la opinión de todo México”.

Los resultados que obtenga no pueden servir para predecir con algún grado de certeza, el sentido final de los comicios.

Los conteos rápidos son muestras estadísticamente representativas de los resultados de casillas seleccionadas, que se toman de las mantas que se colocan a la salida de las mismas una vez que se ha concluido el escrutinio y cómputo de los votos. Su intención es conocer las tendencias de los resultados electorales.

En el caso de encuestas y conteos rápidos que se publiquen en medios de comunicación, debe entregarse al INE copia del estudio completo; en la publicación que se haga de los mismos se debe indicar quién pagó la encuesta o sondeo, quién lo realizó, y quién pagó por su publicación. También debe indicarse las fechas en que se hizo el levantamiento de la información, la población objetivo y tamaño de la muestra, el fraseo, el margen de error, como datos principales.

Por su parte, el PREP es una base de datos en que se van asentando los resultados de las casillas, conforme se entregan los paquetes electorales en los consejos comiciales, y siempre que contengan copias legibles de las actas originales de resultados. Se van cargando las actas conforme llegan, y no funciona como una predicción, no se seleccionan las casillas a capturar, sino que, idealmente, deben estar todas las casillas ahí reportadas.

Los resultados que muestra el PREP no son definitivos, son propiamente preliminares, dado que los números oficiales se tendrán hasta las sesiones de cómputo y recuento administrativo, en las que se realizarán las sumas correspondientes tomando la información de las actas de las casillas, y realizando el nuevo escrutinio y cómputo de resultados, cuando sea legalmente permitido.

Distinguir entre cada uno de estos instrumentos no puede permitir entender mejor su función, y sus limitaciones.

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